Foto de A.C.P.
El Trompetista Fiel
La rubia oxigenada de labios ardientes se lo encontró así, con la mirada mate, fija en algún punto del infinito, con una sonrisa forzada, babeando sangre oscura.
Estaba reclinado sobre la pared, en la que estaba impreso el rastro de su desplazamiento, sin acabar de caer al suelo de madera encerada, por cuyas junturas se iba desplazando el líquido espeso de su perdida vida.
Ella, como era de rigor, expresó con un grito gutural de altos decibelios todo su sentir de asco, pena y desconcierto, ante el estado de su trompetista favorito.

No hay comentarios:
Publicar un comentario