Paseando por La Cerdanya
Aquel lugar, aquel valle y aquella tierra, ya estaban en su memoria por tiempos. Pero nunca está de más fijar las imágenes una vez más.
Los arroyos, reducidos por los calores, aún mantienen fresco su escaso caudal proveniente del deshielo montañés.
Cuando las cosas son gratas, los recuerdos se prolongan en el tiempo, pero es bueno ayudarse.
Los campos ya están en espera, en barbecho, para la próxima siembra, los pájaros aprovechan las mieses caídas.
Tan solo una vez se volvió atrás, pero no fue para mirarla, si no para recordarla después.
Por eso recorrer partes a pie por sus caminos, te dan un mejor conocimiento del lugar, lo cual siempre es de agradecer.
Los calores del verano amainaban ayudados por un atardecer benigno.
Las viejas casas de labranza, se mantienen con toda su dignidad, algunas reconvertidas por nuevos propietarios que prefieren algo más auténtico.
Barcelona, 26 Agosto 2020



