martes, 7 de julio de 2026

DILEMA

 

Foto de A.C.P. 

Aaron Copland: Fanfare for the Common Man 

El Dilema 

Aurelio tenía, el pobre, un dilema que le empezaba a ser aterrador, ante el agobiante y bochornoso calor de aquel estío, que empezaba a ser eterno, pues no recordaba cuándo había empezado e intuía que su final era de dudosa confirmación. A todo esto, el aparato de aire acondicionado, super silencioso en su origen, empezaba a dar ruidos de fatiga. La cuestión era que parecía estar en contra del horario asignado; tenía claro que excedía con mucho el último pacto sindical al respecto; además, siempre a tope de potencia en toda la jornada. Por empatía, los ventiladores que tenía repartidos por la casa empezaban a roncar más allá de la noche, siendo todo el día un festival de agonías. El hecho de estar entrando y saliendo de la ducha todo el tiempo le estaba poniendo aspecto de tortuga envejecida prematuramente; teniendo en cuenta que iba contra las normas recomendadas para ahorrar en el consumo de agua por vivienda, persona y día. Solo faltaría que en cualquier momento apareciera un inspector de turno a quitarle aún más presión del oro líquido, incoloro e insípido, que entraba a su casa, cada vez de forma más goteante. 
Por ello estuvo intentando armarse de valor y salir, sombra tras sombra, aprovechada de árboles, salientes de casas, señales de tráfico y señoras precavidas con paraguas, para intentar acercarse a una piscina municipal, en un parque del barrio a unas cuantas manzanas. Donde, aparte de la zona infantil, había un trozo asignado, como reserva de la especie adulta, acompañantes de las tiernas criaturas y mayores sin manías, en general.

 Analizando pros y contras de la expedición, pues la tentación de poder estar todo el día en remojo le resultaba más grata que estar gastando energía en casa inútilmente. Y los peligros los tenía bien presentes: un golpe de calor en el trayecto sería lo más suave que podría pasarle, y a saber si los barrenderos o vigilantes de los aparcamientos lo recogerían. Por cierto, hacía días que no veía a ninguno de los típicos empleados municipales que recorren las calles con más o menos ganas; seguramente estarían en otro lugar, posiblemente en los sótanos del ayuntamiento, dedicados a la caza del escarabajo común, para desinfectar el centro. 

Con lo cual, el arriesgarse a salir era más peliagudo, dependiendo solo de sí mismo para llevar a buen puerto la aventura, consiguiendo llegar en condiciones y por méritos propios hasta ese oasis prometido, con el premio de poder bañarse en un agua filtrada, refrigerada y con todas las condiciones higiénicas necesarias para el baño, sin bacterias ni demás elementos peligrosos, lo que le preocupaba y acabó por hacerle desistir, decidiendo quedarse en casa sin salir a la aventura, fue darse cuenta de que el regreso exigía el mismo esfuerzo sin premio al final del recorrido. Lástima que allí en las instalaciones no se podía quedar; cerraban pronto, aún hacía calor, y su gozo se quedaría en un pozo ciego. No, lo mejor para Aurelio era quedarse en casa, sufriendo estoicamente con su destino. 



Terrassa, 07 julio de 2026 


lunes, 6 de julio de 2026

CANÍCULA


 Foto de A.C.P. 



Noctilune No. 1 - Claudio Constantini (2025)



Canícula 

Estío, tiempo de calor, 
de ausencias ciudadanas 
en ese habitual trasiego 
por nuestras calles y paseos. 

Las ramblas desiertas, 
donde los pájaros no cantan, 
la ciudad se ve abandonada, 
es tiempo de alejamiento. 

El ardor aprieta y las sombras 
foráneas son más frescas, 
incluso un río generoso, 
puede sustituir a un mar lejano.

La sensación de fuego exagerado 
está en el ambiente y en el suelo, 
pisado con precaución para no perder 
las suelas tras nuestros pasos. 

El murmullo civilizado 
no anida bajo lso árboles 
en este verano exagerado  
para el cual no hay refresco. 


Terrassa, 06 julio 2026