Foto de A.C.P. Tempus Fugit
Richard Wagner: Parsifal Suite
Orquesta y Coro del Teatro Comunale di Bologna
Dir. Orq. Oksana Lyniv
Maes. Coro Gea Garatti Ansini
Noche de San Lorenzo
(Parte 2)
El tiempo transcurría, el género acumulaba polvo en las estanterías; los empleados fueron invitados a irse como asistentes incómodos a una cena de fin de año, esa que cierra un ciclo. Tras el cambio de hábitos de la clase media, también el trajín de sastres y talleres de costura desapareció y el negocio pasaba a ser un centro de reunión de señoras aficionadas a grupos de costura en plan americano. Lo cual podía ser atendido por la propia Begoña, cuando no estaba con las escasas cuentas que presentaba a su padre, y que requerían el control contable del negocio, y para las cosas más físicas, como bajarles las piezas de los estantes, por ejemplo, ya estaba Antonio.
La verdad es que Begoña nunca había entendido para qué le había servido a su hermano tanto hincar los codos; tras un intento en arquitectura, lo dejó para pasarse a económicas y al final recalar en derecho, y tampoco nadie tenía claro si había acabado la carrera; nunca se buscó trabajo en ningún bufete. Y acabó en el negocio familiar, haciendo de chico para todo del padre y luego de la hermana; de su madre no, porque ya hacía años que no se pasaba por ahí, y eso que lo tenía fácil.
En cuanto a Carlitos, nunca le interesó y, siendo el pequeño, sabía que poco a pintar tendría con las dos joyas familiares que le precedían; con lo cual, haciendo caso a su madre, se dedicó al periodismo y acabó de corresponsal en Berlín de uno de los periódicos de más tirada de la ciudad.
Don Severio ya hacía mucho tiempo que se limitaba a ir al despacho, andando desde su casa; para ello salía por la entrada principal de la casa y no la que daba al almacén, en un paseo con una parada en el quiosco, para recoger el periódico en el que escribía Carlitos, tras mirar si había alguna columna suya; para leer las noticias del día anterior ya tenía su suscripción a un periódico muy conservador, de esos muy de ley y orden, digamos serio, adecuado a su estándar de vida; aquello de guardar las formas.
Al final pasó lo que un día u otro nos llega a todos; a don Severio le dio un ataque de apoplejía, en plena lectura de su diario extraoficial; como sus hijos estaban acostumbrados a verlo dormitar casi a diario en su despacho, no prestaron mucha atención a su silencio.
Cuando al mediodía lo llamaron para ir a comer a la casa familiar, es decir, subir al piso de arriba, se lo encontraron con la cabeza sobre la mesa, encima del diario, babeando sobre una crónica deportiva.
Rápidamente avisaron a una ambulancia y se lo llevaron en estado comatoso, del cual ya no salió; al tener otro derrame cerebral de carácter más lesivo. Tenía setenta y ocho años y nunca había dado señales que pudieran desembocar en un episodio de estas características. Carlitos vino de inmediato en cuanto le avisaron, cogió el primer avión enseguida que le llamaron y llegó a tiempo de participar en todo lo concerniente a las exequias del padre. Aquel día estuvieron todos, mujer, hijos, familiares, algún amigo, vecinos, aparte del párroco; muy atentos todos con doña Ernestina, muy afectada por todo lo ocurrido. Irse así sin avisar no era el modo de proceder de don Severio, que Dios tuviera en su gloria.
(Continuará)
Terrassa, 18 de agosto 2026

Alfred, qué placer seguir esta segunda parte de la Noche de San Lorenzo, donde el tiempo no es solo un telón de fondo sino un personaje que avanza sin pedir permiso. La tienda que se va vaciando de vida, el polvo acumulado en las estanterías y ese cambio de costumbres que transforma el negocio en un lugar de reunión más doméstico que comercial, todo ello dibuja con precisión el declive de un mundo que ya no vuelve.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo
Gracias, Enrique. Un placer que te guste seguirlo.
EliminarUna familia ante una tesitura difícil.
Un abrazo fuerte.
Justo en tiempos en que descansaba el trabajo en sus hijos aconteció la fatalidad. Esperemos ver cómo sigue la historia, un abrazo Alfred!
ResponderEliminarEs algo que pasa a menudo, el tiempo no perdona y con la edad pasan estas cosas, casi siempre inesperadas.
EliminarUn abrazo, María Cristina!
Es posible que con este deceso la Noche de San Lorenzo llegue a su final…o no.
ResponderEliminarEsos hijos que nos deja Don Severio, personajes variopintos, pueden dar mucho de sí con tu pericia, tu arte narrativo y esa capacidad para crear tramas.
Gusta leerte.
Un abrazo Alfred.
Veremos cómo se suceden los acontecimientos, vienen tiempos de decisiones.
EliminarMuy agradecido por tus valoraciones.
Un abrazo, Ángela!
Continuant amb.la història de una familia de classe mitja.alta , on el pas del temps ha fet que el negoci ja estigui a càrrec.dels fills , malgrat els estudis universitaris , han optat per la empresa familiar , on será la filla la responsable final de que el negoci.funcioni...
ResponderEliminarL.estat de salut de D. Severio s.está deteriorant fins que arriba el seu moment final. . La família ha de afrontar un canvi a la empresa , noves mans , noves maneras , seguir la tradició familiar o donar un gir total al negoci.....La història està en un.moment molt interesant , i nomès tú , Alfred , ens pots orientar cap a on es decanta... Gràcies Alfred , ho esperem !!
Es tenent que posar d'acord amb el que volen fer. Veurem si aconsegueixen un punt de trobada pels seus interessos.
EliminarGràcies, Pepi!
Música de Wagner , molt adient en casos importants on s.han de pendre decissions...
ResponderEliminarAmb una família d'aquestes característiques és molt... adient!
EliminarEsto se pone interesante: ¿que ocurrirá con la tienda? ¿quje pasará con la familia?
ResponderEliminarLa música de Wagner, pone el colofón necesario a la entrada.
Un abrazo.
Hemos de esperar acontecimientos.
EliminarWagner le da seriedad al asunto.
Un abrazo.
Don Severio se fue sin avisar... no parece propio de él.
ResponderEliminarVeremos como continúa...
Saludos.
Podría valer la segunda parte como colofón, pero quedamos a la espera de que pueda haber continuación para seguir disfrutando del relato.
EliminarUn abrazo.
Sí, no fue muy educado al respecto.
EliminarVeremos.
Saludos, Toro!
Hola, Macondo!
EliminarTras una segunda vendrá una tercera, no hay que dejar nada a medias. ;)
Un abrazo.
Es el final que tarde o temprano nos llegará a todos. Quedo a la espera de esa tercera parte.
ResponderEliminarSaludos
Sí, de momento no se conocen excepciones que confirmen esa regla.
EliminarPronto la pongo.
Saludos.
Inesperado su final. Con su ausencia, habrá que ver qué cosas cambian.
ResponderEliminarUn beso.
La verdad es que a mí también me pilló de sorpresa, pues tenía pinta de ser un señor sanote. Veremos cómo evoluciona el relato.
EliminarUn beso.
Crec que és la millor mort, la que ningú s'espera. ;-)
ResponderEliminarAra veurem com segueixen els fills amb el negoci i si la família està tan unida com a la seva mort... Esperant el tercer capítol.
M'agrada aquesta foto.
Petonets, Alfred.
És una cosa que he sentit tota la vida, el desig aquell de que tinguis una hora ben curta, dit sobretot entre la gent gran.
EliminarAviat el tindrem aquí.
Gràcies, petonets Paula.
Oh qué pena! Un giro de verdad inesperado.
ResponderEliminarBesos
Sí, es verdad, nos ha cogido como una sorpresa totalmente inesperada.
EliminarBesos.
No sé si lo peor es irse sin avisar o ir avisando que nos vamos y que a nadie le importe...
ResponderEliminarSaludos,
J.
Que buena y certera es tu aportación.
EliminarSaludos.
¿Meterme en el relato aunque haya sido de manera subliminal, doña Ernestina, tiene alguna connotación que debas declarar?... :)))))
ResponderEliminarBueno, como hoy me has dejado ganar en lo de madrugar en el blog de Enric... lo dejaremos pasar. O brindar con ese Ampurdán frío que te gastas!
(Cómo puedes suponer, risas)
Abrazos, Alfred.
Buenas tardes, amigo Ernesto!
EliminarLo de un brindis con un Ampurdán fresco, hecho.
Un abrazo.