Foto de A.C.P.
Aaron Copland: Fanfare for the Common Man
El Dilema
Aurelio tenía, el pobre, un dilema que le empezaba a ser aterrador, ante el agobiante y bochornoso calor de aquel estío, que empezaba a ser eterno, pues no recordaba cuándo había empezado e intuía que su final era de dudosa confirmación. A todo esto, el aparato de aire acondicionado, super silencioso en su origen, empezaba a dar ruidos de fatiga. La cuestión era que parecía estar en contra del horario asignado; tenía claro que excedía con mucho el último pacto sindical al respecto; además, siempre a tope de potencia en toda la jornada. Por empatía, los ventiladores que tenía repartidos por la casa empezaban a roncar más allá de la noche, siendo todo el día un festival de agonías. El hecho de estar entrando y saliendo de la ducha todo el tiempo le estaba poniendo aspecto de tortuga envejecida prematuramente; teniendo en cuenta que iba contra las normas recomendadas para ahorrar en el consumo de agua por vivienda, persona y día. Solo faltaría que en cualquier momento apareciera un inspector de turno a quitarle aún más presión del oro líquido, incoloro e insípido, que entraba a su casa, cada vez de forma más goteante.
Por ello estuvo intentando armarse de valor y salir, sombra tras sombra, aprovechada de árboles, salientes de casas, señales de tráfico y señoras precavidas con paraguas, para intentar acercarse a una piscina municipal, en un parque del barrio a unas cuantas manzanas. Donde, aparte de la zona infantil, había un trozo asignado, como reserva de la especie adulta, acompañantes de las tiernas criaturas y mayores sin manías, en general.
Analizando pros y contras de la expedición, pues la tentación de poder estar todo el día en remojo le resultaba más grata que estar gastando energía en casa inútilmente. Y los peligros los tenía bien presentes: un golpe de calor en el trayecto sería lo más suave que podría pasarle, y a saber si los barrenderos o vigilantes de los aparcamientos lo recogerían. Por cierto, hacía días que no veía a ninguno de los típicos empleados municipales que recorren las calles con más o menos ganas; seguramente estarían en otro lugar, posiblemente en los sótanos del ayuntamiento, dedicados a la caza del escarabajo común, para desinfectar el centro.
Con lo cual, el arriesgarse a salir era más peliagudo, dependiendo solo de sí mismo para llevar a buen puerto la aventura, consiguiendo llegar en condiciones y por méritos propios hasta ese oasis prometido, con el premio de poder bañarse en un agua filtrada, refrigerada y con todas las condiciones higiénicas necesarias para el baño, sin bacterias ni demás elementos peligrosos, lo que le preocupaba y acabó por hacerle desistir, decidiendo quedarse en casa sin salir a la aventura, fue darse cuenta de que el regreso exigía el mismo esfuerzo sin premio al final del recorrido. Lástima que allí en las instalaciones no se podía quedar; cerraban pronto, aún hacía calor, y su gozo se quedaría en un pozo ciego. No, lo mejor para Aurelio era quedarse en casa, sufriendo estoicamente con su destino.
Terrassa, 07 julio de 2026

Ens descrius Alfred , la situaciò del Aurelio , que es la nostra d.aquest estiu super calurós. BCN està impossible de caminar.hi , entre mil.lés de forasters , carrers amb obres , i les suors que un porta a sobre....Aguantem estoicament aquest estiu que será llarg i evitem les hores pitjors , amb una beguda fresqueta , amb la companyía d.un llibre ! Salut i paciència que la fresca ja tornará.... Bona nit...
ResponderEliminarEl pobre Aurelio es una representació, de tots els ens trobem en aqueste situació de infortuni degut a una calor que ens supera y ens deixar el cervell bullint.
EliminarAixó de la companyia d'un llibre està molt bé.
Salut, bon dia!
Hoy escribo también sobre piscinas... fui ayer y no vuelvo más.
ResponderEliminarAurelio que se quede en casa.
Saludos.
Estamos todos obsesionados y trastocados por estas temperaturas hasta ahora desconocidas para nosotros.
EliminarSí, es lo mejor que puede hacer.
Saludos.
Crec que el millor seria seguir les instruccions oficials que ens repeteixen a la tele: ABC (A: aire d'un vano, B: beure molta aigua, i C: quedar-se a casa fent les dues coses).
ResponderEliminarUna abraçada.
Em de fer cas, dels consells oficials, tal com dius, de hidratar-se, no sortir a les hores fortes de sol, y bellugar-se poc.
EliminarUna abraçada.
Como le he dicho a Toro en su escrito de hoy, a mí la solución de la piscina tampoco me gusta.
ResponderEliminarUn abrazo.
¿¿¿Lo dices por ese mejunje marronoso, con burbujas estallando en la superficie, que hay entre bañista y bañista???
Eliminar¡No pienso ir!
Un abrazo.
Un buena narración que, me temo, es bastante habitual. Poco a poco, hemos hecho las ciudades lugares inhabitables para casi cualquier estación del año.
ResponderEliminarYo también creo que es lo que tenemos todos en la cabeza.
EliminarSí, pero quizás, ahora en verano, se nota más.
Buen relato, con él y con el de Toro se nos quitan las ganas de ir a la piscina y eso que el calor aprieta.
ResponderEliminarMuchos besos.
Muchas gracias, veo que he coincidido con Toro. ;)
EliminarMuchos besos, Montse!
Gostei da história do Alfredo e por vezes de tanto pensar, nem um pouco de refresco pode ter... Mas com razão, quando o calor é infernal até pra pensar fica pior! abraços, chica
ResponderEliminarCuando el calor aprieta, pocas soluciones hay, aparte de estas más habituales.
EliminarComo le digo al amigo Toro, la piscina no es buena solución. Yo me quedo con la ducha-(mientras no tengamos restricciones) y la cerveza fresquita.
ResponderEliminarNo, al fin y al cabo, es agua estancada; aunque la renueven, hay tanta gente que no es muy recomendable.
EliminarLo de la cervecita, me parece mejor, pero te tienes que dosificar...
Creo que una buena ducha te refresca mucho más que la piscina, y más si la tienes que compartir con individuos que ni conoces y se llena toda de cuerpos.
ResponderEliminarEn tu ducha la regulas tú a tu capricho y lo que hace falta es que no nos las restrinjan, como bien dices.
Un abrazo y aguantar el verano como sea, sí o sí.
Una buena ducha e ir dejando un reguero de agua por la casa hasta llegar al sillón donde ya sueles estar seco. Este año, de momento, los pantanos están bien y tenemos agua asegurada.
EliminarUn abrazo y buen verano, Campirela.
Tu relato, salido de las entrañas del infierno actual en esa zona, debe ser el sentimiento generalizado, por acá estamos en el otro extremo, uno acaba resignando todos sus planes en pos del clima! Gracias por la música que acompaña esa sensación, un abrazo Alfred!
ResponderEliminarEste relato sale de un delirium tremens, provocado por una noche sin dormir.
EliminarGracias a ti, necesitaba esos golpes de tambor para despertarme un poco.
Un abrazo, maría cristina!
Alfred, en Dilema vuelves a mostrar esa ironía tuya que convierte el agobio en relato. Aurelio, atrapado en un verano que parece no terminar nunca, intenta sobrevivir entre un aire acondicionado exhausto, ventiladores que ya roncan y duchas constantes que lo dejan con aspecto de tortuga prematura. Cada detalle que cuentas —el inspector imaginario, el agua que llega cada vez más débil, la ciudad sin empleados municipales— suma a esa sensación de calor que no da tregua. Cuando Aurelio se plantea ir a la piscina, analizas con precisión los pros y los contras, hasta que el regreso sin premio lo convence de quedarse en casa, resignado y estoico. Tu texto funciona como un espejo humorístico de esos días en que el calor decide gobernarlo todo.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Alfred.
La sensación de agobio ante estas temperaturas que nos adormecen el cerebro provoca estos delirios escritos. Muchas gracias por tu lectura y esa disección que haces sobre el tema, de forma entendible para todos nosotros, en la cual me incluyo.
EliminarUn fuerte abrazo, Enrique.
Es verdad, lo mejor es quedarse en casa, cuando hay ola de calor, porque en lo que quiere ir a la piscina, si tiene que ir andando, tiene que pasar mucho calor por la calle. Y no hay ni dios por las calles, es mejor salir por la noche. Y dejar la piscina para cuando no haga tanto calor. De todas formas, yo paso de la piscina, porque no me gusta. Hace años que no voy.
ResponderEliminarQue estés teniendo un feliz día, Alfred.
Besos.
Últimamente estoy saliendo lo imprescindible. Cosas de necesidad, como ir a comprar el pan o algo parecido. A pasear mejor a última hora de la tarde y para ir a tomar una cerveza fresca.
EliminarIgualmente, María. Feliz día con calor soportable.
Besos.
Aurelio que no salga de casa.
ResponderEliminarEstamos pasando un verano muy ardiente también acá.
Atte,
Aurelia :)
Besos.
No, a estado tentado, pero pensar en un regreso al mediodía, con un sol omnipresente, le ha hecho desistir, con buen criterio, de suicidarse de una forma tan cruel.
EliminarMuchas gracias, Aurelia, por su apoyo y comprensión; espero que la situación allí sea más soportable.
Atte.
Alfred ;)
Besos.
Alfred, el calor es jodido, cuando trepa a niveles que rompen la cordura del termómetro, y lo lleva a uno a intentar aventuras de locura, para menguarlos. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarNo lo sabes tú bien, Carlos. Aquí está apretando como nunca, ya se ha batido el récord que había registrado desde que se empezó a tener conciencia de estas estadísticas.
EliminarUn abrazo.
El pobre Aurelio va de mal en peor, jajajaj.
ResponderEliminarBesicos muchos.
No lo tiene demasiado bien, el pobre. ;)))
EliminarMuchos besitos, Nani.
Pobre home, sort que pensa amb els pros i contras abans de llançar-se a l'aventura. Millor quedar-se a casa que passar per un infern com aquest.
ResponderEliminarMolt bon relat.
Aferradetes, Alfred.
Amb aquetes condicions, s¡ha de preveure tot. A lo millor no pot tornar, es queda enganxat al asfalt com un vulgar xiclet.
EliminarMoltes gràcies, Paula.
Aferradetes.
Al final, lo mejor en casita.
ResponderEliminarDa miedo este calor...
Un beso.
Eso siempre.
EliminarBastante, hay incendios por todas partes.
Un beso, Amalia.
Alfred, creo que Aurelio eligió bien y este verano yo ya llevo algunos días imitándole.
ResponderEliminarUn abrazo.
Haces muy bien, Mara. Espero que por ahí no tengáis estas temperaturas tan elevadas.
EliminarUn abrazo.
Retratas y denuncias, Alfred, prolífico amigo, siempre nítido y certero en tu mirada.
ResponderEliminarAbrazo admirado!!
Un poco de resistencia social, siempre va bien.
EliminarMuchas gracias por tus palabras, carlos.
Un abrazo mediterráneo, no muy fresco. ;)