Foto de A.C.P.
Rainy Night Detective Jazz
Saxophone Echoes in an Old City
Noche de Jazz: Silverio recordaba tiempos mejores, de esos de salir con el grupo de amigos a pasárselo bien y conseguirlo. Luego ya se sabe, el tiempo impone su ley, y ya, entre obligaciones formativas, trabajos, parejas, familia y edad, todo desaparece y queda en un simple, agradable y nostálgico recuerdo. Así y todo, arrastró sus pies, en busca de no se sabe, bien bien qué. Quizás el sonido nítido de un saxo, que intuía tan bueno, como fuera el de sus recuerdos. Sin pensárselo mucho, entró, saludó a la persona que atendía en la recepción; ya de entrada, le sorprendió que fuera de su generación, algo que le dejó desconcertado; eso ya no le pasaba en ningún sitio. Una vez dentro, la música era mucho más real, cercana, cálida y envolvente. Se sentó en el asiento libre más próximo que encontró; en realidad había más sitios disponibles, pero prefería estar lo más cerca posible del escenario, que centrado pero alejado. Aparte de escuchar, le gustaba observar y ver esa complicidad que se da entre los músicos componentes de una banda de jazz. Enseguida vino una camarera, alta, simpática y decidida; le pidió una copa de un matarratas, típico brebaje del lugar. Eso desinfectaría su interior de esa desazón que a veces le embargaba sin venir a cuento. Una vez acostumbrado a la tenue luz de la sala, en comparación con la elevada iluminación en el escenario, se percató de que había escogido una mesa con una situación óptima para disfrutar del concierto y del espectáculo, que, ignorantes del mismo, ofrecían los asistentes al mismo, como público. Sí, todos movían el cuerpo ofreciendo una proyección bailonga digna de admirar y copiar, dado que Silverio pronto se vio marcando el ritmo con sus pies y, lo más importante, sonriendo a su compañera de mesa, que movía el cuerpo de una forma muy desenfadada y, ya puestos, admitía que sumamente agradable. Aquella noche, Silverio se vio arropado por la mejor de las sonrisas; hacía años que no disfrutaba así de su música preferida. Estuvo bien salir de casa y escuchar y vivir un concierto en vivo y en directo. Salieron juntos en busca de más emociones compartidas.
Terrassa, 18 de abril de 2026

Quina bonica història ens presentes avui , Alfred. La vida de Silverio és la de moltes persones . Records de joventut que al llarg de la vida se idealitzen i les obligacions que van comportant els anys , fa que es vagin esborrant. Comença la soletat...fins que un troba un motiu per engrescar.se en aquella afició de joventut. Es el jazz , es la música que sabem que cura l.ànima i al nostre protagonista li tornen les il.lusions.... Quina bellesa de relat el d.avui Alfred !. Jazz , Terrassa , Un somriure.... Una abraçada , amic !..
ResponderEliminarLas historias amb una bona música, conecten la gent.
EliminarGràcies, Pepi! Una abraçada, amiga!
Ah, la noche recién empieza, don Silverio. Y empieza de lujo.
ResponderEliminarLa noche (y la vida). Va un abrazo, Alfred
EliminarDon Silverio se lanza al ruedo, sin buscar pero sin rechazar.
EliminarGracias.
La noche nos da las pautas para vivir.
EliminarMe encanta ese ambiente de concierto... así, arropado por la música.
ResponderEliminar¡Hola, Sylvia! Un ambiente agradable, distendido, en donde todo es posible.
EliminarY la música ayuda a romper barreras.
Quien más o quien menos que entra a un lugar así busca el desenlace.
ResponderEliminarNo está claro, hay quién solo quiere tomarse una copa tranquilo y disfrutar de una buena noche de música. Pero no siempre es posible. ;)))
EliminarHay que compartir las emociones.
ResponderEliminarY la música es todo emoción.
Feliz domingo.
Sí, eso está bien, hay conexiones gracias a la música, que de otra manera no se darían.
EliminarPura emoción.
Feliz semana.
Hizo bien al salir.
ResponderEliminarEn casa las emociones duermen.
Saludos.
A veces salir es un acto de valentía, por eso tiene recompensa.
EliminarSaludos.
Una noche encantadora, sin duda.
ResponderEliminarY es que está muy bien "salir de casa"... Y encontrarse con uno mismo, un poco más allá, y algo cambiado!
Abrazos, Alfred.
Noches de disfrutar.
EliminarSalir y adentrarse en otro mundo.
Abrazos, Ernesto.
Siempre está bien salir de la monotonía, se encuentra uno con las sorpresas que te da la vida
ResponderEliminarSalir y ensanchar los ánimos. La vida está fuera.
EliminarAiii en Silverio, mencanta!!!, em fa sentir en el ambient del Jazz Cava de Terrassa, quantes estones tan agradables passo, i tal com be dius benvolgut Alfred, buscan sempre el millor lloc per ser complice tambe daquell gest, aquell somriure, una picada dull que es transmeten entre els musics durant el concert i que encara els fa mes humans i la conexio entre ells sigui molt millor. I si estan alla sents com vibras i tens nessessitat de bellugarte o, que et sents dintre teu un ritme, o un so que Et fa sentir, no pots deixar com es en el meu cas, de fer algun intent de mourem, la cadira ja no mimpideix ferho i siho puc demostrar amb un somriure al meu acompanyant, se que amb ell el faig feliç i se que ell tambe dins seu vibra, ens encanta el jazz!!!. Moltes gracies benvolgut Alfred, mhas fet reviure aquests bons moments que gaudim els amants del jazz, gracies. El saxo del tema musical de jazz que has posat mencanta!!!😊👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👏🏻👋🏻😃😘😘😘😘
ResponderEliminarImaginem una home madur, de bon viure, acostumat a les bones coses i a la música de la seva vida, sempre present. A les hores es desperta la vida, se estableix la conexió, que permet amb pocas paraules i gestos, sapigué que ni ha alguna cosa més entre les ánimes de la historia.
EliminarGràcies per la teva aportació, Pastis!
Una noche para disfrutar de buena música y rodearse de buena compañía.
ResponderEliminarUn abrazo feliz domingo.
Una de esas noches, en que las estrellas se ponen de acuerdo y la luna sonríe; Luego la música pone el resto.
EliminarUn abrazo, Campirela, feliz semana.
Hola Alfred, lo mejor de todo es no hacer planes, es cuando se presentan sorpresas agradables como le paso a Silverio.
ResponderEliminarBesos.
Hola Piruja, para ir a una sala de música, no hace falta planear ningún objetivo.
EliminarBesos.
Una noche especial para el protagonista y su inesperada acompañante! Gracias por el jazz, Alfred!
ResponderEliminarDigamos que acabó siendo mágica para los dos; o eso me pareció entender.
EliminarGracias a ti, maría cristina!
Ben cert que quan es veu sol i a casa, es van apagant totes les bones emocions i t'instal·les als records. Ha fet bé en sortir perquè ha vist que encara hi ha llocs on es pot sorprendre de nou.
ResponderEliminarMolt bon relat!
Aferradetes, Alfred.
Per cert, molt bona la música que has triat. ;-)
EliminarFer el esforç de sortir, encara que no acabi tant bé, sempre es millor que quedarse sense fer res especial.
EliminarMoltes gràcies, sa lluna!
Petonets.
Em va agrada molt i la vaig trobar ideal per aquesta història. ;)
EliminarDeduzco que Silverio era nativo cubano y que ella no estaba en la mesa cuando él llegó.
ResponderEliminarAbrazooo
Deduces bien, Silverio nació en Cuba; cuando la revolución de los Castro, emigró a los USA, donde trabajó un tiempo para la CIA, viendo que con ellos no iba a ninguna parte y pagaban peor de lo que se esperaba. Se vino para España, donde tenía unos parientes lejanos por parte de madre, con los que habían mantenido el contacto. Gracias a ellos pudo encontrar un trabajo como representante de una casa de lencería femenina. Lo cual le permitió conocer un poco la psicología de las mismas, aunque no mucho. Por eso lo dejó y montó una academia dedicada a sacar el título de patrón de yate. Para salir de Cuba tuvo que aprender sobre la marcha. Luego, ya puestos, fue haciendo un poco de todo hasta conseguir el sueño dorado de todo inmigrante: jubilarse con paga. A partir de ahí, con su salero, ritmo en las venas y buena vista, fue haciéndose un rincón en su corazón para llenarlo de forma fija.
EliminarAbrazo.
Y pensar que había estado a punto de dejarse invadir por la pereza y no salir.
ResponderEliminarUn abrazo.
Imagínate que se queda en casa, con las zapatillas puestas, en batín y escuchando por enésima vez un disco.
EliminarUn abrazo.
Eso tiene conjunta el sentimiento de las pieles y las junta. Un abrazo. Carlos
ResponderEliminarPues será eso que dices, no sé. Un abrazo, Carlos.
EliminarSin duda, una noche muy especial e inesperada.
ResponderEliminarUn beso.
Sí, una de esas noches soñadas y por eso casi imposibles.
EliminarUn beso.
Silverio pasó una noche diferente, con música,con gente y habiendo vencido la pereza de salir.
ResponderEliminarBesos
Silverio es un hombre de mundo, pero con poca suerte, aunque a veces las cosas cambian.
EliminarBesos, lunaroja.
Mereció la pena salir y disfrutar de un buen concierto con postre incluido si se terciaba!! Debería escuchar mucho más Jazz, es una música que merece la pena y a la que hay que prestar mucha más atención.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Sí, le valió la pena y creo que le cambió la vida. ;)
EliminarEl jazz te alegra el corazón.
Muchos besitos, Nani.
No todo en la vida se disfruta encerrándose en uno mismo (aunque haya muchas cosas que sí lo hagan).
ResponderEliminarSaludos,
J.
No, por suerte, fuera hay también cosas muy interesantes.
EliminarSaludos.
Silverio tuvo una noche encantadora disfrutando de la música, y es que la música y si puede ser con movimiento del cuerpo, es lo mejor para el cuerpo y la mente.
ResponderEliminarLa salida le resultó muy agradable, igual que a mi, la lectura de este relato.
Un abrazo y buena semana.
Esa es la conclusión que saqué al imaginarme a Silverio en esa tesitura.
EliminarMuchas gracias, Elda.
Un abrazo y feliz semana.
Encara recordo las sessions de jazz a les que assistia de jove (més aviat d'adolescent) amb uns quants amics, però mai vaig tenir la oportunitat de gaudir d'una comanyia femenina amb la que continuar la gresca. Potser si hagués anat sol... Però al menys tenia la música que, de fet, era tot el que buscava. he, he.
ResponderEliminarUna abraçada.
De jove, al començar a sortir, vaig ser un fidel seguidor d'aquesta música, que no he deixat d'escoltar. Lo de la companyia, a anat segon épocas. ;)
EliminarUna abraçada!
Qué buen pulso narrativo, Alfred. Has captado con mucha verdad ese momento en que uno, casi sin ganas, decide salir y descubre que todavía hay noches capaces de despertarle el alma. Silverio, con su mezcla de cansancio y deseo de recuperar algo perdido, se vuelve muy cercano; todos hemos sentido alguna vez ese tirón hacia la música que nos sostuvo en otros tiempos. Qué placer ver cómo el jazz —esa complicidad entre músicos, esa luz tenue, ese ritmo que se contagia sin pedir permiso— le devuelve la sonrisa y, de paso, le abre la puerta a una compañía inesperada. Hay relatos que se leen como una bocanada de aire fresco, y este es uno de ellos.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Alfred
Para los amantes de aprovechar las cosas buenas que la noche ofrece, he pensado que sería un buen relato, de esos recuerdos que todos tenemos.
EliminarUn fuerte abrazo, Enrique.
Disfrutar de la música lleva y conlleva lo suyo... Puedes criticar la escuela de las violas que pasan el arco de aquella manera, tararear a cualquier grupo pop cursi relamido si te apetece, observar cómo alguien se balancea a ritmo de jazz... El caso es que haga feliz y te airee las neuronas. Un saludo. Verónica. Pasaré otro día, si?
ResponderEliminarRaramente critico algo de música; todo está en función del tipo de concierto y la valía de los músicos. Si la relación es justa, nada que decir, solo disfrutar de su trabajo.
EliminarGracias por venir, regresa siempre que quieras; espero que te guste.
Un saludo.
Sin lugar a dudas que la música toca emociones y conecta corazones y personas.
ResponderEliminarBuena decisión la de Silverio de salir de casa, donde también le esperaba la vida, con pasos a su compás y un latir unísono.
Fantástico escrito!
Un abrazo Alfred.
Siempre he considerado a la música el lenguaje universal que nos conecta a todos.
EliminarO sí, supo sobreponerse a la pereza de la edad y salir a vivir.
Muchas gracias, Ángela.
Un abrazo y feliz finde.
Esa es la actitud. Disfrutar de la vida no importa cuando ni donde. Como dijo el poeta, "Se hace camino al andar". Un abrazo, Alfred
ResponderEliminarSí, hay que salir y relacionarse; eso nos lleva a incomodidades, pero a vivencias notables, de las que se recuerdan.
EliminarUn abrazo, Gil, muchas gracias.
Bien por Silverio, pasó una buena noche. Besos.
ResponderEliminarAmbos, parece ser, mejoraron sus vidas.
EliminarBesos.
Me alegro de que hayas salido 🤭
ResponderEliminarSaludos
Cosas de Silverio y su vida de recluso voluntario, hasta que optó por asomarse al exterior. ;)
EliminarSaludos, Eugenia.