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Como cortinas
balanceadas por el viento, así quedaron prendidas sus conversaciones en las
ventanas que daban a un nuevo amanecer. Ese que no iba a venir y que poco a
poco ya no se esperaba.
La grandeza de
los momentos pasados en mutua compañía, enriqueciéndose con las innumerables
visitas a todo tipo de actos culturales, festivos o no, quedaba diluida como la
marea arrasa con los pequeños castillos de arena, cargados con todas las
ilusiones infantiles.
Lejos de los
espacios compartidos, los cuerpos inician caminos distantes, que las almas ya habían adelantado
con su raciocinio.
Aunque ni todas
las lluvias por caer, puedan borrar el rastro de las pisadas compartidas, esas
hechas de palabras juntadas en un solo cuento común.
Hay sonrisas
hilvanadas a las nubes, sombrillas protectoras de un sol resplandeciente,
empeñado en fundirlas cuál helado de temporada.
Y mientras,
avanzando por su sendero, cada uno es consciente del recuerdo prendido del otro,
ese que acompaña, cuando las brumas del transcurrir del día nos ocultan el
propio camino. El que consideramos nuestro, el verdadero, el único.
Qué quedarán de
aquellas conversaciones, que de tan privadas, no tenían ni principio ni fin,
solo continuidad cotidiana y deseada.
A lo mejor,
prendidas en los árboles, compañeros del camino propio, permitirán una
relectura, de aquello que no nos dijimos nunca.
Como una barca
varada en la playa, esperando llegue la marea para navegar, así se encuentra
sin música que la levante, una partitura incompleta, prendida de un solfeo
interminable.
Caerán más
noches y levantaran sus días, la luna exhausta mirará al sol, rey indiscutible
de todo cuanto hay a su alrededor, pero mis pasos alejaran los recuerdos
compartidos.
Mucha melancolia -si se me pernite decirlo- sale de tus letras. Tristeza infinita del ya nunca
ResponderEliminarQue la tristeza sea un momento nadamás.
Un abrazo Alfred
Cierto, hay momentos pasados que sin olvidarlos, hemos de dejar guardados, para tener otros.
EliminarUn abrazo Malque.
Ese otoño en el corazón, dejará paso al corazón primaveral de nuevas hilaturas, que jamás serán ni parecidas a las que ahora, de alguna manera, tu protagonista rinde tributo de adíoses en las nubes.
ResponderEliminarUn beso
Las nuevas primaveras serán diferentes, en la medida en que ya no haremos lo mismo con los mismos, que no han ido dejando con pistas de a donde iremos.
EliminarUn beso,
Quedarán prendidas en los árboles, en tantas sonrisas hilvanadas a las nubes, pero especialmente, quedará para siempre en tu recuerdo, en tu corazón... un amor bello, que no todos sabemos si nos llegará a suceder.
ResponderEliminarTu tristeza y nostalgia, son lágrimas de lluvia de este noviembre.
Besos Alfred.
El otoño se presta mucho a la nostalgia y a medida que se acercan las fiestas de carácter familiar, se acrecientan los sentimientos.
EliminarBesos Daphne.
Espero que no sea una despedida irreversible.
ResponderEliminarEsas no tienen remedio.
Saludos.
Todas las despedidas son irreversibles, cuando hay reencuentro ya no somos los mismos y cuando no lo hay, el recuerdo varía según el estado de ánimo del momento.
EliminarSaludos.
Me produce mucha tristeza tu relato de hoy.
ResponderEliminarEs duro enfrentarse a la verdad de la lejanía que, queramos o no, surge tras el paso del tiempo rememorando. No se puede vivir siempre de recuerdos, acabados o no...
Es así y por mucho que duela, hay que seguir el camino.
En fin...perdona, pero es lo que me sale tras leer esta belleza melancólica.
Besos.
No se puede vivir prendado de un recuerdo, pero tampoco hay que renunciar a ellos, pues nos han hecho cómo somos ahora.
EliminarHay que seguir, la vida sigue aunque sea diferente.
Besos.
Las despedidas siempre son nostalgia con el tiempo ....
ResponderEliminarsaber aceptarlas y seguir camino abrazando lo bueno es lo que nos salva y nos impulsa a seguir sintiendo , seguir amando
besos ¡¡
Nos hacemos un hartón de despedirnos y con la edad se acrecienta, pero eso forma parte del avanzar en la vida.
EliminarBesos.
Relato desbordante de melancolía, de un volver a lo que ya no existe, de sufrir por no entender esa situación.
ResponderEliminarBesos Alfred.
Puri
Gracias Puri! Cuando miramos atrás, vemos un pasado que se va perdiendo, en el que hay acontecimientos que no tendrían que estar. Pero no podemos hacer nada, solo dejarlos sin olvidarlos.
EliminarBesos.
Un escrito poético, tan bello como triste, de una tristeza de aquellas que te hacen llorar.
ResponderEliminarUn saludo, a lágrima partida.
Espero no haber afectado tanto en tus sentimientos, que te hagan ver tus realidades enteladas.
EliminarUn abrazo.
Nostalgicamente triste.
ResponderEliminarEl alma suspira y no encuentra consuelo ni siquiera en el olvido
Cariños
No puedo escudarme en el olvido, no quiero olvidar, pues es perder algo que llevaré siempre conmigo, aunque siga adelante por la vida de otra forma.
EliminarUn abrazo.
Una otoñal melancolía que se te he metido muy dentro.
ResponderEliminarSaludos.
Bueno, la tengo asumida e interiorizada, hasta el punto de que en algunas circunstancias la expongo.
EliminarSaludos.
Me has emocionado Alfred...Sensibilidad en estado puro y belleza que duele.
ResponderEliminarBesos! :)
Gracias Sofya!!!
EliminarUn beso!!!
Es lo que yo pienso, Aalfred, qué habrá sido de aquellos secretos que un día fueron confiados y que nunca salieron a la luz.
ResponderEliminarEs hermoso el cantar.
Quedan escondidos por los siglos de los siglos.
EliminarGracias!
Igual vuelan felices por esos abismos estelares pregonanado al mundo lo que nunca quisimos decir.
ResponderEliminarQuedaran instalados en las constelaciones, donde los receptores entienden lo que les queremos decir.
EliminarSaludos.