CUMPLEAÑOS

                   El Ángelus de J-F. Millet 1859




Tus fechas se convirtieron en mis fechas, cada minuto tuyo era disfrutado plenamente por todo mi ser.

Y ahora forman parte de mi calendario, sin ningunas ganas de prescindir de ellas, sino tenerlas bien presentes para recordarte mejor.

Han caído muchas lluvias y hojas y vuelve a reinar otra primavera, tu estación, la que marcaba tus ciclos vitales.

Solo que ahora, en tu ausencia, me queda únicamente recordar, disfrutar de cada uno de los momentos pasados juntos, una vez hecho el esfuerzo, imposible de conseguir, borrar el último.

Irán pasando los años, con sus fechas onomásticas como esta y mi reacción será similar, mirar la luna y recordarte.

Con esa gracia que tiene de decantar solo los buenos recuerdos, que los malos, poco si hubo, se perdieron en el olvido de los desencuentros.

Hablaremos de ti, de tu vitalidad, energía, exigencia, pasión, que ponías en cada una de las cosas que hacías, con las que disfrutabas.

Cada año tus logros los magnificamos más porque te echamos de menos, son más las necesidades de ti, de tu compañía, por tiempo que pase, o quizás por su culpa.

Es lo que tienen las cosas familiares, recordar lo que dirías o harías ante las cosas que se suceden ahora, porque sigues participando con nosotros de ellas.

Contemplaré las flores que empiezan a surgir, con una mirada más intensa, pues ahora las aprecio mejor, son tus compañeras.

ENCUENTRO



                      Francis Bacon / El Greco


Cruzó la calle como siempre, apresurada, sin mirar y con las prisas puestas por llegar a su casa, donde todavía tenía más tareas que hacer, en aquel inacabable día.

Las farolas de la calle ya ganaban a la luz natural, momento idóneo donde se mezclan las sombras.

Ella no vio el coche por qué no miraba, estaba intentando enviar un mensaje mientras andaba o mejor corría.

El conductor del vehículo no la vio por estar intentando ver el mensaje, en lo que por fin parecía ser la confirmación de un posible encuentro.

Tenían una cita pendiente, desde aquel encuentro casual, en la presentación de una exposición sobre la influencia del Greco en la pintura moderna. Que acabó con una presentación de desnudos propios, en los reservados de un local de cierre tardío.

Tanto tiempo hacía de aquella posible y deseada búsqueda, que en vez de enfriarse, su deseo de realizarlo se avivaba cada vez más,


Sus besos no entendían de trabajos, sus abrazos de obligaciones, sus deseos de lejanías y sus te quiero de añoranzas.

Empezando por pensar en dejar de lado alguna de las múltiples obligaciones contraídas, a pesar de lo altamente interesadas que podían ser.


Los tambores de guerra se habían desplegado, la primavera llegaba imponiendo su olor, su perfume embriagaba por igual, sin distinguir entre animales racionales o personas humanas. 


La necesidad de verse era tan acuciante como el destino del río que sólo piensa en llegar al mar cuanto antes.

Por eso, ese encuentro no programado, les destrozó un posible futuro en común.

LA PIQUETA



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La Piqueta

Dícese qué cuando una casa está en manos de ella, es que ha empezado su demolición, triste o gozosa, dependiendo de los criterios de en quién esté el juicio.
Ahora para mí es triste, por estar sucediendo  en mi barrio, una casa ante la que prácticamente pasaba cada día. Siempre la había visto deshabitada, no llevo mucho viviendo aquí, pero estaba convencido de que el letrero puesto por una empresa, auguraba una rehabilitación, no una demolición como está sucediendo.
Sin ser una construcción con méritos para estar en un catálogo, si por falta de edificios semejantes a su alrededor y como testimonio de una forma de hacer las casas y por lo mismo de vivir, merecía ser respetada.
Tenía una fachada digna y auspiciaba mantener en su interior una pequeña zona ajardinada, era una casa definida en terminología actual, unifamiliar.
Me había acostumbrado al verla, en pensar en los tiempos pasados, cuando por delante pasaba un tranvía y los niños debían salir al balcón a saludar al conductor.
Cuando la puerta de la calle se ajustaba. Indicando que era horas de comidas o recogimiento y no se recibían visitas.
Y también con los batientes abiertos de par en par, dejando la intimidad resguardada, tras una puerta de vidriería modernista, en que sí se aceptaban encuentros con las amistades y parientes.
Las formas de hacer y relacionarse han cambiado, ahora todo son mensajes y llamadas personales, pues cada uno tiene su teléfono. Y esta casa corresponde cuando el teléfono solo lo tenían los muy burgueses y los médicos que los atendían.
Me gusta imaginarme a las señoras de la casa, con sus largas faldas, sus sombreros cogidos con agujas y veinte piezas más de ropa que lo estilado hoy en día.
Las chicas del servicio hablando entre ellas por los patios, comentando el último baile de moda y los atrevimientos de los mozos en el cine.
Cuantos suspiros se habrán expelido entre esas paredes, cuantas risas tras las persianas y cuantos sollozos ahogados por las cortinas.
Todas las vidas acaecidas en ese lugar, aireadas ahora tras el derribo de la fachada, al cual irán siguiendo las estancias, escaleras y demás piezas que conformaron la casa.
Construirán otra vivienda, para más familias, pero no me pararé para mirar la fachada, ni me dará por imaginarme como viven, ni crearé ninguna historia sobre ella seguramente, pues le faltará el encanto de una cosa única.


Sarria, marzo 2016.

NUBES

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La luz de la mañana empezaba a encenderse. Una ligera neblina ascendía por los prados buscando las laderas de las montañas para ascender hacia las nubes.

El color plomizo del cielo empezaba a reconvertirse en azul, con el beneplácito del verde omnipresente en todo el valle.

Las amapolas que salpicaban los prados, bailaban al son de una ligera brisa que para nada anunciaba el despliegue de una fuerte tramontana.

De pie en la terraza, con la mirada perdida tras un pensamiento fugaz dedicado a tú recuerdo, observo distraído como se inicia un nuevo día.

No es muy diferente al anterior, aunque no tenga constancia, por no estar presente en este paisaje y si en otro diferente, ruidoso y lleno de seres apresurados, nerviosos, pensativos y dudosos.

El hecho de poder estar en esta dualidad, ciudad/campo, gente/soledad, ruido/quietud, me es motivo de agradable sorpresa suertuda.

Podemos vivir aislados, pero no mucho tiempo, al final agradeces el ruido del vecino, su molesta radio y el llanto de un niño reclamando su alimento. Incluso ahora perdono al aprendiz de pelotari en la pared contraria de la sala.

Porque aquí, a medida que el viento arrecia, ni los pájaros se atreven a cantar, solo el ligero chirriar de una veleta con forma de gallo introduce un ruido disonante.

Las nubes se van agrupando con ganas de hacer un aquelarre, en el que se pueda corear con gran fuerza su poderío y rayos, truenos y centellas nos alumbren el camino.

Añoro el azul del cielo que en la mañana se vislumbraba, Pues ahora este cielo entristecido me repliega al origen de mis pasos, donde da igual el día que haga pues la actividad es la misma y hay que hacerla de la misma manera.

Empiezan a caer gotas, como un ligero aviso para que me resguarde, pues la cosa va para largo, ya el cielo es toda una inmensa nube ennegrecida con ganas de descargar su contenido, para aligerar culpas de los pecadores que en el cielo haya y tengan que llorar sus malas acciones.

¿Cómo me atrevo a pensar en estas cosas de un simple hecho meteorológico? Porque escribo mis sueños en voz alta.


Visita al Caixa Forum

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Impresionistas y Modernos
Obras maestras de la Phillips Collection

Distribuida en seis salas, con temáticas organizadas cronológicamente, Se nos muestra la evolución del arte pictórico desde el siglo XIX hasta mediados del XX, siguiendo los criterios de selección de Duncan Phillips para su museo fundado en 1921 en Washington (EE.UU.).

Es una mezcla curiosa, cuyos criterios a la hora de poner en esta exposición no acabo de entender por pertenecer a escuelas muy diferenciadas entre sí e incluso sin conexión entre ellas, sometidas a la manía impuesta en varias exposiciones en nuestra ciudad de negarles la luz necesaria para poderlas apreciar cómo fueron creadas.

Tenemos muestras del arte de Kandinsky, Dominique Ingres, Cézanne, Matisse, Picasso, Manet, Degas….

Ante la importancia de estos autores la visita se hace obligada, por poco que te guste la pintura.


Una vez más hemos de dar las gracias a una entidad privada por traernos y mostrarnos en una exposición tan bellas obras.

NOCHE

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NOCHE


Noche triste cielo negro,
oscura como iglesia
sin las velas encendidas.

Sin luna  iluminada, 
cual amiga intrépida.

Sólo  estrellas como puntos
que marcan más la negrura.

Tan espesa que los gritos
apenas son escuchados,
donde las sombras perdidas,
agitándose inquietas
ante las farolas tristes,
son proyectadas sin rubor,
obligadas sin deseo.

Llueve  agua no del cielo,
son  lágrimas que resaltan
en esa pálida cara.

Que muestras muy escondida
entre telas coloridas,
disimulando   morados
en ese cuello marcados.

El cuchillo se ve grande
en una  mano tan chica.

Señalando con las gotas
algo tendido en el suelo.

Como guiñapo arrojado
ya sin chulería alguna.

Pues con su vida perdida
no  podrá tocar tu cuerpo
que siempre ha sido tuyo.

Lecturas y otras comilonas


                 Aquí estoy un poco camuflado (autorretrato)


Por todos los caminos acudían cientos de hormigas hacía mi, o mejor dicho a mi tostada con miel.

No sé de donde podían salir tan prestas y orientadas, con tanta rapidez, de todos los rincones de aquella enorme mansión, en donde me había instalado por un pequeño lapso de tiempo.

Calculaba que en unos tres o cuatro años, podría tener listo un primer borrador para poder empezar a definir los grandes trazos de un pequeño libro, más bien una guía para poder moverse por este mundo tan desconcertante de los humanos.

Ellos van muy apresurados con respecto a los tiempos de todos los seres que les rodean, necesitan un montón de años para pasar sus sucesivas etapas de aprendizaje.

Comparados con un simple perro, dedican siete veces más tiempo y muchos de ellos mueren sin recordar nada de lo aprendido.

Así que se van, sin enterarse y teniendo que empezar otra vez desde cero, Encima se creen los reyes del reino animal, será por lo  mucho que pierden el tiempo en auténticas tonterías.

Aunque hay que reconocer que algunas son hermosas, como la música, ese llevar lo que estamos acostumbrados a notar cuando el viento circula por todo tipo de cavidades, modulando en cada una tonalidad distinta, ellos lo hacen con tubos de madera o metálicos.

O se entretienen mucho más que los pájaros en construir sus refugios, siendo mucho más sólidos y grandes, como este en el que me hallo.

Sus presas en los ríos son de dimensiones enormes, no como las de los humildes castores, que con pequeño dique tienen suficiente, ellos no, cortan el paso de un río hasta convertirlo en un lago.

¡Ah! Y dejan constancia de todo lo que hacen, llenando paredes con una especie de quesos, pues lo de dentro es más suave y tierno, con unos signos que son diferentes según la zona geográfica donde los hagan, igual que los quesos, que tienen sabores distintos en función de lo que coman y beban las vacas.

A mí me gustan prácticamente todos, al menos los que he ido probando hasta ahora, pues siempre aparece uno desconocido y de distinto maridaje. ¡Se nota que ya me he tomado unos cuantos eh!