jueves, 20 de febrero de 2020

NEGOCIADO





 Negociado


Tantos años perdidos tras una mesa de negociado, le habían dado a su calva méritos de profesionalidad.

Siempre al pie del cañón, sacrificando puentes, salidas de almuerzo, horarios flexibles, todo para poder tener los informes que el jefe de la sección requería justos a tiempo. 

Aunque se quedase sin ver que se iban amontonando por riguroso orden de llegada, en la estantería justo a la derecha de la entrada del majestuoso despacho de su superior jerárquico. 

A pesar de las muchas veces que le llevaba el café matutino, nunca se percató que su trabajo acumulaba polvo en tan nobles estanterías de fina caoba, en aquel palacio renacentista que les servía de espléndido marco para sus brillantes quehaceres en pro del país y de su ciudadanía.

Sentía un poco de envidia, cuando el jefe requería cada vez más los servicios de la chica nueva que, a pesar de tener poca experiencia, parecía entender mucho mejor las necesidades de su superior.

Poco a poco fue cogiendo todo él, un color a guardapolvo de esos que se usaban antaño, de cuando tenían tinteros por las mesas, que él recordaba vagamente de cuando empezó de aprendiz, tras un breve tiempo de botones en el ascensor del ministerio.

En aquella época conoció a una secretaria con la que llegó a tontear un poco, cuando subían solos, lo cual ocurría rara vez, pues el trasiego de gente era bastante importante. Parece ser que, a más trabajo más pasea la gente arriba y abajo.
  
Ahora con los ascensores automáticos, no hay complicidad alguna con la botonera, memoriza las órdenes de cada uno y suelta un frío y metálico anuncio del destino alcanzado.

El suyo había sido dejar de ver a la coqueta secretaria, a la que pareció ver años más tarde colgada del brazo super engalanado de un ujier de los importantes, los que estaban en la planta del ministro.

Tampoco se había hecho muchas ilusiones, la chica en cuestión recibía muchos piropos y más de uno se había quedado con ella atascado sin poder salir del cuarto de contadores. Aunque nadie preguntaba cómo habían coincidido ahí los dos en un lugar tan poco habitual. 

Suerte que él, muy responsable y en plan altruista, pues nadie se lo pedía ni era de su responsabilidad, solía hacer una ronda antes de salir, para comprobar que estuviese todo en orden.

Con los trienios acumulados, ya podía hacer un juego de cálculo, para poder llevar a su madre de viaje a ver el mar, que siempre había sido uno de sus sueños incumplidos dada la prematura muerte de su Paco. 

Pero aquel año no iba a poder ser, cuando fue a la agencia de viajes que había a dos manzanas y tres cuartos de su casa, camino del ministerio, bueno en realidad era al revés puesto que lo hizo al regresar, siendo así nueve manzanas y un cuarto, se encontró con una antigua compañera del instituto. 

Que aprovechando que tenía poco trabajo, ya solo solían entrar gente muy mayor para los viajes del IMSERSO o para preguntar cosas que no sabían buscar en Internet; se dedicó a ponerle al día de su vida personal desde que dejó el instituto hasta prácticamente aquel momento. 

Lo cual dio tiempo para cerrar la oficina de viajes, pasear algo por la calle, acercarse a una granja donde aún servía chocolate a la taza del bueno, bien acompañado de sus churros correspondientes acabados de freír, mientras él mostraba un total interés.
  
Luego como buen caballero que era y sin dejar de escuchar, la acompañó hasta su casa, ya no vivía en el barrio, por lo cual cogieron un bus y luego hicieron un trayecto en metro, así se les hizo la hora de cenar, que a pesar de sus intentos de evasión y tras avisar a su madre que no le esperase para la cena, acabó aceptando, mientras le iba dando al vino que le mareaba menos que la intensa charla de su excompañera.

Así las cosas, se encontró al día siguiente algo espeso de ideas, habiendo escuchado una historia muy larga y teniendo que salir corriendo hacia su trabajo, sin afeitarse.

A media mañana recibió un mensaje, en donde  Belén que así se llamaba su dama de noche, le comunicaba que ya tenía un pasaje para su madre, para la temporada próxima con un grupo de gente mayor con guía para hacer un crucerito por las islas, así sin concretar. Y ellos dos harían durante las mismas fechas una escapadita a Venecia que era un lugar muy romántico. Que le diera el número de cuenta para formalizar la operación.

A partir de la fecha, dejó de presentar los informes a tiempo e incluso dejó de hacer rondas vespertinas. También le encontró gusto a llegar sin afeitar al trabajo. 

Todo ello mientras su cuenta se iba difuminando muy lentamente.



Barcelona, 18 febrero 2020 




domingo, 16 de febrero de 2020

DÍA de ENCUENTRO


Foto de I.C.C. 


Guitarra



Un conocimiento coral
una inauguración 
el encuentro previo
 citas posteriores. 
  
Con buenas sintonías 
alargar las despedidas 
amplían aproximaciones. 
  
Unas miradas diferentes 
un acercamiento fugaz 
un deseo encendido. 
  
Una tarde embriagada 
unos besos intercambiados 
una promesa pronunciada. 
  
Una noche aceptada 
un estallido de pasión 
un letargo compartido 
mil promesas ofrecidas 
una de cierta. 
  
Repetición programada 
ensoñación conjunta 
disfrute mutuo 
compañía aceptada. 
  
Unas cadenas rotas 
sonrisas en las caras 
libertad asegurada. 
  
Un futuro abierto 
felicidad mostrada 
sin fecha de caducidad 
prevista ni contratada. 




Barcelona, 14 Febrero 2020