Unas palabrejas más
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miércoles, 23 de septiembre de 2026
OTOÑO 2026
martes, 15 de septiembre de 2026
REGRESO A CASA
Foto de A.C.P.
Regreso a Casa
Importa poco
cómo será ese rayo,
que nos alumbre
en ese verde prado
puesto en el largo viaje.
Que nos conduce
de regreso a la casa
tras la tormenta,
ese desplazamiento
obligación perpetua.
Terrassa, 15 de septiembre de 2026
miércoles, 9 de septiembre de 2026
EL EDIFICIO ENVEJECE
El edificio aún se ve majestuoso por fuera; es de esos que, a pesar de sus años a cuestas, se mantienen con una cierta dignidad escénica. Pero ahora, se ve poco trasiego en su portería; no siempre está el conserje amable, que se inclinaba servilmente para darte los buenos días, tardes o noches, de modo amigable, sabiendo guardar las distancias. Ahora puede que incluso se atreva a dejar un cartel para anunciar su ausencia, mientras puede estar revisando un grifo que gotea, ayudando al ascensorista en su revisión, recogiendo papeles abandonados por la escalera. La alfombra que nos dirige hasta ella está raída en todos sus bordes y hace mucho que no le dan un buen baño de vapor.
En un rascacielos como este, hay muchos apartamentos, tanto cubículos, como oficinas o cuchitriles que parecen alquilados a tanto el palmo. La empresa responsable prefiere invertir en acciones mejor remuneradas y a corto plazo, se supone. De tanto en tanto, algunos inquilinos se quejan por los fallos evidentes por abandono de las tareas de mantenimiento, pero con alguna excusa por correo se los sacan de encima, hasta que hacen alguna chapuza llamada actualización en la que se cargan alguna de las ventajas que ofrecían al principio en el contrato.
De tanto en tanto salgo a dar una vuelta, para ver algún vecino, con algunos mantengo una relación de interés mutuo por nuestras actividades, otros son simples visitas de reconocimiento cortés, o de exploración a ver quién se encuentra en la misma honda o en alguna digna de ser conocida, e incluso vamos a esos despachos abandonados, algunos incluso con la puerta sin cerrar, en la cual aún puedes entretenerte un rato en ver lo que dejaron puesto para comunicar con los posibles lectores del momento.
Algunos de estos exvecinos pasan de manera furtiva por sus antiguas posesiones y dejan alguna señal de ello, difícil de saber, cuando ya no se actualiza su actividad ante la comunidad de vecinos y usuarios del inmueble.
Pero cuando por casualidad lo ves, te alegras de saber de ellos, intuyes que están bien, e igual siguen proyectándose en otras plataformas o en otro tipo de actividades. El que ha sido creativo es difícil que lo deje del todo, pero a veces los compromisos empresariales o familiares mandan; incluso en algunos, pueden ser problemas de salud, nunca se sabe del todo.
Por mis dos apartamentos, en plantas diferentes y con vistas distintas, centradas en cosas no muy similares, he notado un cierto notable aumento de interés de paso, pero no de los que dejan tarjeta de visita, como los habituales, sino de los que simplemente se cuentan en el clic clac que hace la puerta, cada vez que se abre para una visita. No entiendo bien que buscan, pero pasan sin dejar nada por ver, algo típicamente oriental, apuran todos los rincones y me los imagino fotografiándolo todo, incluso el baño. Pero bueno, siempre farda pasar de cierto número de visitantes.
A veces pienso en cambiar de edificio y mudarme a uno más eficiente, pero cuando voy de visita, aparte de tener un servicio en función de la cuota escogida, tampoco te dicen que sea ninguna maravilla. Con lo cual seguiré en este viejo edificio en el que ya nos conocemos todos, incluso en nuestras rabietas, cuando nos esconden el tablón de anuncios y nos quedamos sin saber el orden del día.
Terrassa, 9 de septiembre de 2026
***
Dedicado a Blogger y al obsequio de sus continuas alegrías.
Hoy, 13/09, he podido poner la foto de entrada, pero sigue sin estar actualizada la entrada.
lunes, 31 de agosto de 2026
VERSOS CONTRA EL SILENCIO
Versos contra el silencio
Poetas unidos por la palabra y la solidaridad
Edición y coordinación: Antonio S. Sola
Portada. Antonio Navarro Rojas
Poemario dedicado a quienes no tienen hogar
y aún siguen levantándose cada día con la dignidad intacta
y la vida entre las manos.
A los poetas que han respondido a esta llamada, ofreciendo
sus versos como gesto de cuidado y de esperanza.
Y a los lectores que adquieren este libro, y con él contribuyen
a hacer posible los objetivos solidarios de este proyecto
convirtiendo la lectura en un acto de ayuda.
Autores colaboradores:
Adan Calihau, Luciana
Arango Rincón, Mónica
Alonso Cánovas, Diego
Cao López, María Antonia
Caparrós López, Paquita
Chavarría Vargas, Humberto
Comerma Prat, Alfred
D. Parra, Jaime
Diez Moreno, María del Rosario
Estela Domínguez, Blanca
Duarte Vilches, Antonio
Fernández Guerrero, Dolors
García Jaramillo, Lola
García Lorente, Antonio
Gracía Romero, Marcel
Fea Pérez, José Leandro
Gracia, Luz
Hernández Blanco, Pilar
Lapuente Cubells, Marisa
León Gustà, Jorge
Llinàs Gibert, Alícia
López Gómez, Luisa
López Martín, Carlos Javier
Martínez Domingo, Ana Cristina
Moreno Losa, María Jesús
Navarro Rojas, Antonio
Regojo Borrás, José Luis
Ribera Vallès, Josepa
Ribó Casanovas, Carles
Rins Salazar, Silvia
Salvà García, Carme
Sánchez Sola, Antonio
Soldevila Torrella, Josep Anton
Torres Dorado, Katy
Villaescusa Rius, Antonia Pilar
Terrassa, 31 de agosto de 2026
viernes, 28 de agosto de 2026
LORCA 90 AÑOS Y UNOS DÍAS
lunes, 24 de agosto de 2026
NOCHE DE SAN LORENZO (PARTE 3)
La Noche de San Lorenzo
(Parte 3)
Pasados los días de pésames y duelos, llegaron los momentos de arreglar papeles. Begoña, en su estilo seco y cortante, sugería vender la propiedad, repartir entre los cuatro y así cada cual podría disponer de un capital para hacer lo que quisiera; en el caso de la madre, podría estar en una residencia adecuada, bien atendida. Por supuesto, la interesada ni estaba presente ni al corriente ante ese proyecto de futuro que le atañía. Quedaron en hablarlo tranquilamente después de una cena y cuando la madre se hubiera retirado a su cuarto a descansar.
Ya habían mirado si existía un testamento, siendo don Severio un hombre del todo ordenado, pero con una muerte tan precipitada y siendo en pleno verano, ni siquiera su abogado y amigo había venido al sepelio; con lo cual no tenían ni idea de sus últimas voluntades. Tampoco la madre había hecho ninguna indicación al respecto; ya de entrada lo consideraba de mal gusto, solamente mencionar el tema.
Así pues, al finalizar la cena, Carlos, a quien ya no se le podía llamar Carlitos, siendo un prestigioso corresponsal de prensa, indicó que sería una buena noche para disfrutar de las estrellas y ver las Perseidas, que en esa época del año estaban de muy buen ver. Todos captaron la indirecta y acordaron que sí era una buena idea, menos la madre, que se limitó a comunicar que se retiraba a su habitación, donde rezaría un rosario por su extinto marido y padre ausente de ellos, lo cual parecían haber olvidado.
Una vez instalados en la terraza, sentados en unas hamacas de esas tan cómodas que ya no se hacen, por tener un diseño anticuado y duradero de poco interés para la industria actual, Carlos se dispuso a sacar el "tema".
—¡Queridos hermanos! —dijo Carlos con un aplomo y seriedad desconocidos por parte de sus hermanos—. Considero que el tema de la herencia familiar hemos de verlo como algo que nos atañe a todos por igual y que nuestra prioridad es el bienestar de nuestra madre.
—Por supuesto —respondió presto Antonio.
Begoña se limitó a mirar inquisitivamente, esperando oír algo más consistente.
- lo que tú propones, de vender y buscar una buena residencia para mamá, no creo que sea lo que ella espera de nosotros; más bien dirá que es pan para hoy y hambre para mañana.
- ¡Sí, claro, hermanito! Como tú vives fuera y no te has de ocupar de nada, cuando vienes lo ves todo muy bonito y familiar. Pero el negocio se muere, no da para ni para mantenernos dignamente, respondió airada Begoña.
A todo esto, Antonio seguía sin decir nada; se limitaba a contemplar los cubitos de hielo bailando al ritmo que marcaba su mano contoneando el vaso con whisky.
- Estoy dispuesto a regresar e instalarme aquí: creo que, si le damos otro aire al negocio y dado dónde está, podemos reflotarlo.
- ¿Estás seguro de lo que dices? ¿Vas a sacrificar tu carrera periodística? —¡No me lo creo! —inquirió Begoña.
- Voy a pedir el traslado, llevo demasiado tiempo en Berlín, ya pienso en alemán y eso no puede ser bueno para mi cabeza. Además, tengo la idea de escribir un libro, una novela, ambientada ahí, pero que tengo que escribir desde una cierta distancia.
—Sí estás convencido de venir aquí, pero siguiendo con el periódico, más el tiempo que puedas dedicar a la novela; ¿cuándo te podrás dedicar a mamá y al negocio? —Le soltó Antonio de una forma un tanto seca, que incluso sorprendió a Begoña.
Tranquilos, no os inquietéis; se trata de que sigáis con lo vuestro aquí, pero dándole otro aire. He visto negocios que allí funcionan, ya sabéis, eso de la moda vintage.
- Begoña saltó. ¡No me fastidies! Estoy aguantando a esas mujeres del "patchwork".
- No me refiero a eso; tener un grupo de señoras charlando de sus cosas mientras cosen sus colchas es una pérdida de espacio y por los cuatro retales que compran...
- Gastan bastante, se lo van diciendo unas a otras, pero entretienen mucho, eso es verdad.
- Dímelo a mí. - soltó Antonio: Me paso el día cargando piezas, mostrando telas, para que después se queden por ahí, en el mostrador; luego me toca recoger y guardarlas.
- Por eso toca renovarse, buscar algo de mayor valor añadido; se pueden seguir teniendo las telas, pero poniendo algún artículo con más carácter, algo de moda y rompedor.
- ¡Perdona, pero ya está todo inventado! Frase lapidaria de Begoña, siempre negativa.
- Pues he pensado que se podría añadir una sección de gorras y sombreros, tanto de hombres como para mujeres. En Berlín lo están petando, sobre todo las de estilo inglés, aunque el holandés también mola mucho, pero no tanto.
Y poner unas habitaciones con música y luz tenue, donde unas simpáticas azafatas le ayudarán a probárselos. Comentó Antonio —con sorna.
Muy simpática tu aportación, pero no era eso lo adecuado al nombre de nuestra familia.
Le contesto con cierto mosqueo. —Carlos.
- Begoña no dijo nada de lo asombrada que se había quedado.
Pero ella, un tanto fuera de juego, como mínimo aceptó que Carlos, proponía algo, diferente y viable.
Antonio, mientras se deleitaba con su destilado y soltaba sus bromas, asentía al hecho de darle un cambio al negocio.
Carlos empezó a ver la posibilidad de imponer su argumentario.
Ernestina, que había escuchado toda la conversación con suma atención, sentada ante su ventana abierta a la oscura noche veraniega, tomaba nota mental de todo lo dicho.
sábado, 22 de agosto de 2026
NOCHE DE SAN LORENZO (Parte 2)








