Nos encontramos
en plena vía de ascenso
ahí tirados, justo en medio,
como dos muñecos de trapo.
Él estaba arrodillado.
como un ángel caído,
con cada ala mirando
hacia su lado contrario
un poco como vencido.
Y yo parecía que
volvía a subir,
desde no sé dónde,
después de una fuerte
bajada incontrolada.
No sé del todo cómo
pero se ve, que pude
animarme a regresar,
cosas de un montañero
de los recalcitrantes.
La ventisca comenzaba
a adueñarse de toda vida,
entonces intente ayudar,
recogiendo al compañero herido.
Pero él me dijo que no con la cabeza,
este es mi final tengo las piernas rotas.
Por suerte la montaña
Me permite hacerla
Con la compañía
de tu calor.
¿Cómo le llamas a eso?
Tener muy mala suerte.
ya, es que te he visto caer
por encima mío.
No puedes estar mucho mejor,
Sí, está claro, por eso,
cojámonos de las manos
y subamos sin los cuerpos.
Esa montaña inspira poemas como el que nos dejas, que junto a ese sonido de piano nos lleva hasta la misma cima
ResponderEliminarUn abrazo.
La montaña, tambien es una fuente de inspiración, al menos para los que nos hemos movido por ella.
EliminarUn abrazo.
Esa montaña atrae el alma y nace un bello poema como el que nos compartes Alfred.
ResponderEliminarFeliz finde.
Un abrazo
Muchas gracias, Carmen. La montaña tiene una capacidad de atracción muy metafísica. Feliz semana.
EliminarUn abrazo.
Crec Alfred que vas ser montanyenc en la teva joventut , per aixó t.ha inspirat un poema tant bonic. La muntanya atrau , desperta competivitat , companyerisme , afany de superació , que també és aplicable a d.altres moments de la vida ...un montanyenc manté el sentit de l.amistat fins el final ! Molt bonic poema , Alfred , Gràcies ...
ResponderEliminarEvidentment has de haver sigut una mica amant de la muntanya, per compendre-la.
EliminarMoltes gràcies, pepi!
Que bonic, la muntanya ajunta, mai separa i sempre cal anar amunt !!!
ResponderEliminarLa muntanya, crea afinitats, amistats, més enllá dels temps.
EliminarTus versos en catalán tiene musicalidad, Alfred, gracias por Pat, además, un abrazo!
ResponderEliminarBueno, en catalán es algo más fácil, el castellano es algo más seco. :)
EliminarMuchas gracias a ti, un abrazo.
Què tindrà la muntanya que, una vegada que hi puges, ja no te'n pots estar de tornar-hi? Suposo que aquesta germanor amb els companys de pujada...
ResponderEliminarUn poema preciós, acompanyat d'una bella imatge i música.
Aferradetes, Alfred.
Una de les coses que amb l'edat he perdut, es aquesta de poguer vallugarme per elles.
EliminarMoltes gràcies, Paula.
Aferradetes.
Alfred, aquest poema teu retrata amb força aquella escena de muntanya: dos cossos caiguts, el vent que ho envaeix tot i la fraternitat que apareix fins i tot en la derrota. Hi ha en aquests versos una barreja de fragilitat i coratge que converteix la caiguda en un acte de companyia i dignitat.
ResponderEliminarUn fort abraç, Alfred.
Un fet imaginat, fácil de entendre per part dels muntanyecs, que espero sigui comprés per els que no son habitual d'anar-hi. Les relacións entre muntanyecs, son molt estretes.
EliminarUna forta abraçada.
Alfred, este poema tuyo recoge con fuerza esa escena de montaña: dos cuerpos caídos, el viento apoderándose de todo y la fraternidad que aparece incluso en la derrota . Hay en esos versos una mezcla de fragilidad y coraje que convierte la caída en un acto de compañía y de dignidad.
ResponderEliminarUn fuerte abrazo, Alfred.
Muchas gracias, Enrique.
EliminarUn fuerte abrazo.
Un emocionante poema. La ayuda mutua y todo un reto.
ResponderEliminarUn beso.
Muchas gracias, Amalia. La solidaridad, por encima de las posibilidades de salvación.
EliminarUn beso.
Impresionante poema en el que describes perfectamente la mentalidad de unos montañeros que asumen con resignación su mala suerte si se desencadena en lo que es su vida: la montaña.
ResponderEliminarUn abrazo.
Gracias, Chema. Por tan acertada interpretación.
EliminarUn abrazo.
Un drama muntanyenc convertit en poema. Molt bó.
ResponderEliminarUna abraçada.
Quántes situaciones d'aquesta mena, se han pogut produïr en la montanya, sense deixar constancia, Això va per ells.
EliminarUna abraçada.
Vaya final, Alfred.
ResponderEliminarMe he quedao flipando.
Bravo👏👏👏
Abrazooo
Algo durillo, sí es.
EliminarMuchas gracias.
Abrazo.
Vas a seguir el de los colonos, no?
ResponderEliminarEn principio, no. ;)
Eliminar¿Un final metafísico o solo volátil? Dicen que los montañeros tienen su propia visión del mundo, por eso son montañeros. Y vivir en un constante ascender, pero la realidad no siempre lo propicia. Una pregunta, cos ¿no tiene también el significado de cadáver?
ResponderEliminarEn la montaña, tienes una visión de la vida, de esas que a pie de calle no se tiene. Así salió este poema, recordando ese mundo y su forma de entender la solidaridad.
EliminarUn magnífico poema.
ResponderEliminarLos dos versos finales lo convierten en mágico.
Saludos.
Muchas gracias, Toro.
EliminarSon el todo del poema.
Saludos.
Andamos ahí, por esa montaña intentando paso a paso ascender, a veces todo se complica...
ResponderEliminarUn abrazo, Alfred
No todas las excursiones acaban bien, pero el espíritu de los montañeros se mantiene.
EliminarUn abrazo, Milena.
Es una suerte poder ascender a las montañas y tener otra perspectiva del mundo, y de la vida. Me gustan tus versos.
ResponderEliminarUn abrazo y buen día, Alfred.
Son lugares donde obtenemos la verdadera magnitud de nuestra insignificancia.
EliminarMuchas gracias, Marisa.
Un abrazo y feliz semana.
Has reflejado muy bien la locura de los montañeros, esa fascinación en la que ponen todo su empeño y , demasiadas veces, la vida... La montaña no perdona, todo el que se enfrenta a ellas lo sabe y lo asume como el precio a pagar
ResponderEliminarSaludos
Muchas gracias, Besuséant. Has reflejado muy bien lo que representa la locura de la montaña.
EliminarSaludos.
vengo desde un país con una cordillera como un dragón , cada paso y risco es una prueba de levedad humana
ResponderEliminarbuena semana :)
De ese país es esta foto. :)
EliminarFeliz semana.
Muy emotivo tu poema, Alfred y muy bonitas esas manos cogidas.
ResponderEliminarBesicos muchos.
Muchas gracias, Nani. En la montaña, estas cosas pasan.
EliminarMuchos besitos.
Es casi difícil escalar aquella montaña azul entre rayas como cebras. Saludos.
ResponderEliminarUna tormenta en una montaña la hace inaccesible.
EliminarSaludos.
Precioso poema Alfred, me he imaginado a los dos cogidos de la mano "Muy entrañable".
ResponderEliminarAbrazos.
Muchas gracias, Conchi.
EliminarSí, una imagen impactante.
Abrazos.
La montaña siempre inspira y ascender da la sensación de ser los dueños del mundo. Muy bien poema!
ResponderEliminarUn abrazo.
Subir a las alturas siempre es agradecido, por costoso que sea.
EliminarMuchas gracias, Sara.
Besos.
No me esperaba para nada ese giro final. La obsesión por llegar a la cima, ¿trascenderá del ego al espíritu? Porque de ser así, qué experiencia mística. Foto y texto dan escalofríos por igual. Muy bien logrado, Alfred.
ResponderEliminarCuando la derrota es inminente, solo queda acompañarse en el paso final.
EliminarMuchas gracias, Julio D.
Me dio ternura a pesar que el final supone justo eso, el final.
ResponderEliminarMuy bueno.
Hola, maríarosa, sí, es un final aceptado y compartido.
EliminarMuchas gracias.
Un poema que describe de manera hermosa el atrevimiento humano al desafiar semejante belleza natural. Un abrazo, Alfred.
ResponderEliminarEl hombre sube; por qué está ahí y es un desafío, un reto a superar, aunque le cueste todo.
EliminarUn abrazo.
Maestro Alfred: Muchas gracias por sus palabras para con mi nuevo libro: "Cuentos es lo que hay". Saludos desde Colombia.
ResponderEliminarMuchas gracias, Guillermo. Qué menos que reconocer tu labor en pro de las letras. Saludos desde Catalunya.
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