sábado, 29 de septiembre de 2012

LA GUÍA CULTA


                                                Imagen obtenida de Internet




El borrador del libro llevaba tiempo en manos del editor, tanto que ya tenía un aspecto de manuscrito antiguo, encontrado en un desván, por un sobrino admirador de sus antepasados, que creía en el grial.

Con tanta cosa por leer, no se decidía con este, el cual al final se quedó en casa sobre la mesita de noche en compañía de otros muchos, en precario equilibrio.

Miraban de no caer, pues el resultado de la acción era ser barridos y acabar en el cubo de la basura, azul por supuesto; en esa casa se reciclaba.

Saludó sin entusiasmo a sus compañeros de mesita; al fin y al cabo, eran competidores para hacerse un hueco en el mundo editorial. Se mantenían las formas, pero nada más.

Se fijó en una guía de viajes; parecía mona y simpática, con muchas fotos y citas de buenos restaurantes.

Ella no le prestó mucha atención; tenía aspecto de tocho pesado, de lenta y fatigosa lectura, digestión pesada.

Era consciente de ello; si le hubieran puesto unas tapas coloreadas, unos dibujos, tendría más gancho, pero solo era un borrador de un escritor novel, que había puesto todas sus palabras en él.

La contempló una vez más; le hacía gracia su portada, incitando a descubrir paisajes lejanos, donde todo era mucho más bonito.

Se imaginó a la espiral que unía sus páginas, bailando una samba, contoneándose, y sonrió para sí mismo.

Esto intrigó a la guía, e hizo que se fijara en aquel mamotreto de hojas apiladas, capaz de sonreír, a saber por qué.

Le dejó caer una palabra de bienvenida, como quien no quiere la cosa, para ver cómo respondía; ya se habían saludado protocolariamente cuando llegó, pero fueron todos al unísono, y no contaba.

Él no prestó atención; veía cómo el ser del cual dependía su futuro se quitaba las gafas, señal inequívoca, de una vez más, de que se quedaba sin ser leído.

Justo antes de que apagara la luz, se percató de la caricia de una palabra nueva en su título; eso le reconfortó para pasar una noche en la incertidumbre.



sábado, 22 de septiembre de 2012

Gaudi / Palau Güell


Fachada. (fotos del autor)

El Palau Güell, recientemente restaurado ampliamente, está abierto al público, para poder ser  visitado casi en su totalidad.

A veces es bueno hacer el turista en tu propia ciudad, y disfrutar en un día de asueto, de los edificios emblemáticos de la misma.



Con la cámara en ristre, y la cara de visitante accidental, nos adentramos en este noble edificio, de aspecto serio y formal que esconde una belleza arquitectónica interior que su fachada no refleja.


Es un edificio recuperado para su visita por el publico, después de una azarosa vida en poder de diversos departamentos de carácter oficial, a cual más pernicioso para su estructura y decoración interna, tras ser utilizado poco tiempo para su destino primigenio, vivienda particular de la familia Gúell.



Con un chisme colgado del cuello, dotado de unos auriculares, te van informando de todos los detalles del palacio, mientras recorres sus estancias, por todo el edificio, desde el sótano donde se ubicaban las caballerizas hasta las golfas, sede del servicio. Pasando por las dependencias donde se vivía, se pernoctaba, se recibía, se celebraban festejos, o se despachaban asuntos pecuniarios.

Tiene un algo de castillo medieval, con una sala de visitas, donde estas pueden ser observadas mientras esperan ser recibidas. O una capilla retirada dentro de una especie de estancia armario, para celebraciones
 religiosas, pero que convenientemente recogida, sirve para otras de índole más mundano.



Es una interesante muestra de una vivienda unifamiliar, de una época ya pasada, en la que el mecenas de Gaudi, le dio las pautas de su futura carrera arquitectónica.

Las charlas de ambos personajes, entre estas bellas paredes, debían de tener un carácter insólito, por lo mucho que ambos estaban despegados de las normas al uso, en su entorno social.

domingo, 5 de agosto de 2012

Santo Domingo

El día de Santo Domingo, fiesta mayor en Argentona, se celebra la "Fira Internacional de cerámina i terrissa", con una gran muestra ofrecida por participantes venidos de múltiples poblaciones.
Cada edición se presenta una pieza como representación. Con la elección de un botijo, para rememorar el año. Del que se hacen una producción presentada a la venta, durante la feria.
En está ocasión, ha sido elegido, el cantir de pescador o de barca, de las Balears.


Calle de Argentona, con muestras. (foto del autor).

Las calles del centro, es una serpiente sin fin de tenderetes de todo tipo, conteniendo una exposición de trabajos en cerámica y barro, venidos de distintos poblaciones y países.
Puedes comprar una inmensa variedad de artículos artesanos, a cual más interesante. Se unen a la fiesta los diversos expositores de otras artesanía,, como la cestería, pintura o confección.
Sin olvidarnos de productos alimenticios de todo tipo y variedad, chacinería, huerta, quesos, frutos secos, miel, etc,etc.
Ascendiendo por sus calles, pasando por la que fue casa del maestro Puig y Cadafalch, en estado de preocupante dejadez. ( Parece que la actual propietaria y el Ayuntamiento, han establecido un acuerdo).
Llegamos a la plaza de la iglesia, donde se halla el museo del cantir, donde están todas las variedades, que se usaron en nuestra piel de toro, incluyendo las más decorativas y ornamentales del levante.



Artesanía castellana hecha con barro. (foto autor).

lunes, 23 de julio de 2012

COPAGO






Cliente-Buenos días,
Farmacéutica-Buenos días Sr. Ud. dirá.
Cl-Vengo a por mis medicinas, (Entrega una receta en la que constan los medicamentos prescritos por el facultativo).
Fa-Cuales necesita.
Cl-Todas, las tres, hay dos que se acabarán hoy.
Fa- Ya veo, observa la receta, con cara de preocupación. (Está claro que las nuevas normativas no han sido hechas para facilitarles el trabajo).
Cl.- Intuyo que esto de la nuevas normas trae cola.
Fa- Si, la verdad es que si, cada atención es uno. ( Mientras intenta pasar un lector de códigos por la receta).
Cl- Que ocurre, no puede servirlo por las fechas, hay uno de los medicamentos que aún me queda algo.
Fa- No, no es eso, es que tengo que darle el genérico más barato del mercado, si no aunque lo tenga en otra marca, no puedo facilitárselo, la máquina lo deniega. ( Ahora los ordenadores, tienen voluntad y capacidad de decisión).
Cl- Vaya, debe de ser una cantidad importante.
Fa- Son 4 cts., voy a consultar. ( se va a la rebotica, y hace una llamada telefónica).
Fa2- Las nuevas normativas son un problema continuo, ( mientras recorta los cartoncillos de la caja, en las que están los datos para entregar a la SS.SS. y pegarlos con un celo a una hoja de papel, habilitada primorosamente  para dicha función, para eso la máquina no vale y se efectúa a la vieja usanza, o sea la del siglo pasado).
Fa- Ya está, dice con cara de triunfo de haber salvado un cliente de verse a las puertas de un desfallecimiento por falta de atención farmacéutica-sanitaria-
Cl- que bien, me lo podré llevar todo?
Fa- Si todo, mientras añade una caja a la bolsa, previo recorte y pegado del código de barras.
Cl- Abona el importe de los medicamentos, más una tasa de un euro por  medicina. (Comenta extrañado, porqué si están en una receta, ha de pagar por cada uno).
Fa- Eso está pensado para un medicamento por receta, como antes, aunque ahora los crónicos tienen una sola receta con los medicamentos.
Cl- Bueno, un poco lento y  laborioso, pero saldré con todo. (solamente lleva 1/2 hora en la farmacia).




domingo, 1 de julio de 2012

INDIFERENCIA

                                                          Foto obtenida de Internet



En un revuelo,  te vi, con toda tu decisión por tomar, sin dejarme explicar, con toda sinceridad, el motivo de mi ausencia.

Pudieron más las sombras del pasado que las luces actuales, y en mi desespero, tu negación oscurece mi pensamiento.

Ausente en el planteamiento, cualquier muestra afectiva, tira de la sinrazón para acorralar la respuesta, la motivación primera de tan preciado encuentro, perdido como arena fina entre las manos, en la playa del olvido.

Esa en la que no queremos desembarcar.

domingo, 24 de junio de 2012

LA VENTANA

Foto del autor





Como cada atardecer, desde hacía ya tres meses, al llegar a casa, subía las persianas y dejaba la ventana entornada, para que entrara todo el fresco y así airear la casa, para quitar el olor propio de estar cerrada durante todo el día.
Se daba una ducha, con el cabezal en posición masaje,  para recomponer el cuerpo, tras una dura jornada laboral, de esas  que le parecía interminable. 

Era su momento, el de plena dedicación a su cuerpo, ojeó por la puerta entreabierta, pero no vio la luz al otro lado del patio.
Normalmente a esas horas ya estaba en su casa, se sabía sus horarios de memoria, a última hora de la tarde se sentaba con una taza de humeante té,  dejada en reposo sobre el escritorio y abría el portátil.
Cuando hacía su aparición en su casa, subiendo la persiana y abriendo la ventana, lo tenía enfrente, veía su sombra tras las cortinas, que descorría un poco, de una forma como desmayada para poder ver su piso, bueno en realidad ver su persona.
Entonces iniciaba el ritual de ponerse crema hidratante por toda la piel, en la cual se apreciaba las marcas de las zonas no autorizadas para la vista en  una piscina, con una toalla anudada a la cabeza como toda vestimenta.
Le encantaba imaginar la excitación al otro lado de esa cortina , que se abría y cerraba en oleadas, le hacía sentirse bien, e insistir en la dedicación a su cuerpo, que sin desmerecer, consideraba escultural.
Pero esa noche no estaba su fiel espectador, con lo que dejo de hacer su función diaria, se quedo triste, sentada en un taburete, sin saber qué hacer.

Hasta qué se encendió una luz, en su oscuridad la sintió cegadora, miro hacía el frente, observando còmo eran las evoluciones de su "voyeur", no llevaba taza humeante en la mano, ni abría el portátil, ni se levantaba ensimismado para apreciar su figura.

Estaba haciendo ejercicios gimnásticos desnudo, sólo con una pequeña toalla por encima de los hombros, concentrado en sus ejercicios y ausente a su entorno.


Se fue acercando a la ventana, corrió las cortinas del todo, y se quedo mirando, mientras el albornoz que se había puesto durante su espera, le resbalaba por el cuerpo hasta abandonarla del todo, sin que a ella le importara mucho.


Así mostrada la vio y, al momento se adelantó para descorrer sus cortinas, ofreciéndose ambos, cómo sus deseos  sentían.

martes, 19 de junio de 2012

CEREZAS




                                                           Imagen obtenida de Google




En una cena con amigos, se desarrollan conversaciones de lo más variopinto, desde interesarse por las familias respectivas, loar las acciones de los vástagos, actualizar la devastación fruto de la crisis, darle vara por ello al político de turno, meterse con la actuación económica gubernamental o especular sobre donde esconden el dinero los banqueros con chistera y puro.
Todo entrecruzado y amenizado por un toque de humor satírico, o sarcástico, ante nuestra estimable clase dirigente.
Indudablemente, las muestras del más común de los sentidos se imponen en nuestros juicios de valor, tanto desde el punto de vista empresarial, como legal o simplemente ciudadano.
No todas las cenas son iguales, y los comensales los mismos, ni los protagonistas coinciden en su ideología, formación académica, o estatus social.
Pero sí en sinceridad a la hora de exponer sus juicios de valor sobre los diversos temas planteados, con algún toque de provocación, dispensado como acicate para elevar el tono de la discusión.
Tanto da el tema mostrado, ponemos pasión en la defensa del propio criterio, de nuestro equipo o deportista más celebrado, o poniendo nuestras filias y fobias en los periodistas con los que desayunamos.
Intercambiamos sensaciones ante el último libro leído, película vista, concierto escuchado y sí, también  televisión soportada.
Pero lo mejor, es la sensación que queda, tras el corro de despedida y promesas de nuevos encuentros, con la menor demora posible.
Tras todo ello,  un plato de excelentes cerezas autóctonas, puede sintetizar el sabor que nos queda en la boca, como colofón  de un buen resumen, a una pequeña crónica ciudadana.
Tras todo ello,  un plato de excelentes cerezas autóctonas, puede sintetizar el sabor que nos queda en la boca, como colofón  de un buen resumen, a una pequeña crónica ciudadana.