Otro atardecer
un día más cumplido,
superando reconstruyendo
los rotos sufridos.
Llegaron los fríos invernales
con retraso, pero arribaron,
vinieron fieles a su cita,
a la que nunca renuncian.
Como cuando nosotros
cogiendo los abrigos
nos arriesgábamos
a jugar con ese frío.
Pues tampoco
renunciábamos
a su encuentro.
ni a la nieve lanzada.
Nuestro calor nos bastaba
para combatir con ilusión
su pequeña molestia
de querer atraparnos.
Sabíamos que una vez
bien fríos y cansados
el fuego del hogar
esperaba rehacernos.
Ese reconfortante momento
por el cual valía la pena
arriesgarse al fresco externo
sufriendo para apreciarlo.
Un declinar más,
una esperanza próxima
asomará pronto en un
nuevo amanecer.
Barcelona, 12 enero 2022