miércoles, 20 de diciembre de 2023

EL TRAJE XII

 


Foto de A.C.P.

(Obtenida de la red)



The Beatniks - House In The Country  

(Chile, 1967) 

 

 

El Traje 

 

Habiéndose dado el tiro de salida para la operación vacaciones de Navidad, cada cual se dedicó a lo suyo: conserjería, bienes y raíces, esquiar, estudio exhaustivo de todas las posibilidades de poder embarcar un robot, maquinación... 

Ofelia, harta del tema y como ni siquiera Arturo era capaz de enterarse de forma inteligible, de si había posibilidades de poder ir en avión. 

Convoco una reunión de urgencia vía grupo del móvil. 

  • ¡Hola a todos! (Ofelia) 

  • ¡Hola! (Don Pedro) 

  • ¡Sí!     (Tomás) 

  • ¡Hey!  (Pedrito) 

  •  Tenemos un problema de carácter grave, no hay forma de poder llevar a Arturo en avión. 

  • ¿Qué me dice? (Don Pedro) 

  • ¡Pues sí que es serio! (Tomás) 

  • Alguna solución tiene que haber. (Pedrito) 

  • Vosotros diréis, a mí se me acaba el tiempo. 

  • Podríamos buscar un almacén de esos que se alquilan cubículos por días. (Don Pedro) 

  • ¡No es mala idea! Pero, aunque lo dejemos desconectado, es fácilmente detectable si lo pide José Carlos a la empresa. (Tomás) 

  • Ya dijimos que lo mejor era sacarlo de paseo. (Pedrito) 

  • Lo que dijimos, ahora no nos vale, las compañías no lo tienen contemplado e incluso lo consideran un transporte de riesgo, por lo tanto, prohibido. (Ofelia) 

  • Y mira que parece casi un tío normal. (Pedrito) 

  • Es más, si le ponemos un traje, parece uno de vosotros. Me refiero de tío serio. (Pedrito) 

  • Pues no es mala idea, de señorita no pega, pero de tío serio y formal, con ese andar tan sincopado, de atleta retirado, creo que sí. (Tomás) 

  • ¿Pretendéis que me pasee con Arturo del brazo? ¿Por aeropuertos internacionales? ¿Y, encima sin pasaporte? (Ofelia) 

  • ¡Bueno, no! ¡Claro que no! (Don Pedro) 

  • Primero hemos de ver si da el pego, vestido. (Pedrito) 

  • Lo sacamos a pasear y entramos en algún comercio que no nos conozcan de nada. (Don Pedro) 

  • Para la prueba no me necesitan para nada. (Ofelia) 

  • Bueno, si les parece bien, ya lo haré yo, me puedo acercar al consulado, en el que trabaja un primo mío y así miramos, si se le puede hacer un pasaporte provisional de tránsito. 

  • ¿Tienes un familiar al que le puedes pedir una cosa así? (Ofelia) 

  • Sí, bueno, por eso estoy aquí en esta ciudad. (Tomás) 

  • ¡Qué guay! (Pedrito) 

  • No sé qué deciros. (Ofelia) 

  • ¡Vamos a probarlo! Si no cuela, tampoco creo que nos pase nada. (Tomás) 

  • ¡Pues ya está! ¡Marchando una expedición al consulado! (Pedrito) 

  • ¡Qué Dios nos coja confesados! (Don Pedro) 

  • ¡Bien! ¡Quién facilita un traje? Yo no tengo. (Ofelia) 

  • Seguro que tendré alguno que le valga, no sé por qué guardo tanta ropa que ya no me vale. 

      (Don Pedro) 

  • Pues me pasaré por su casa con el interesado. (Ofelia) 

  • ¡Cuando quiera, aquí estaré! (Don Pedro) 

  • Avísenme para pasarme, por si hay que modificar algo del traje. 

  • ¡No me diga que se sabe de sastrería o apaños de costura? (Ofelia) 

  • Bueno, tenía un tío que era sastre y estuve un tiempo de aprendiz con él, allá en mi tierra, cuando yo era muy chico. (Tomás) 

  • ¡Sí, es que somos los mejores! (Pedrito) 

  • Bueno, pues cuanto mejor, para saber a qué atenernos. (Don Pedro) 

Dejaron de chatear y todos, menos Pedrito, se pusieron manos a la obra. 

Don Pedro, se fue en busca de un traje, a poder ser algo sport, para Arturo, que no fuera demasiado serio 

Ofelia, se fue al estudio donde Arturo, todavía estaba consultando todas las posibilidades de vuelo, incluidos los comerciales. 

  • Arturo, vamos a ir a casa de Don Pedro, para que te deje un traje, que te vaya bien. 

  • ¿Para qué quiero un traje? 

  • Para estar más guapo. 

  • Pero si estoy muy bien. 

  • ¡Ya! Pero hemos de movernos por sitios, en que es mejor que vayas como un señor. 

  • Pero soy un robot. 

  • Arturo, iremos a casa de Don Pedro, te dará un traje, te lo pones, Tomás mirará que te quede bien y si es necesario te lo ajustará, para poder salir a la calle y hacer unos recados. 

  • ¡Sí, Ofelia!  

  • ¡Eso está mejor! 

Tomás, siguió en su puesto, manteniéndose en guardia, hasta que le avisarán para subir, habiendo avisado de que seguramente no se pasaría a comer. 

José Carlos, seguía con la mosca tras la oreja, por no tener noticias fidedignas sobre Arturo, las explicaciones de su hijo, aunque serias y convincentes, no eran suficientes para él, siempre desconfiado. 

Se presentaron en casa del vecino, el cual les llevo hasta el vestidor, en dónde ante un espejo inmenso, tanto como la pared en el que estaba instalado, se contemplaron y admiraron en plenitud su aspecto, hecho lo cual, Don Pedro les mostró los trajes que consideró adecuados para Arturo. Ofelia descartó una chaqueta de cuadro gales con pantalón gris, por excesivamente serio, otra de tweed camel, excesivamente pija con pantalones a juego, El bléiser azul marino, parecía más adecuado para ir a bautizar un barco, al final encontró una chaqueta de lino que, para una excursión por las Maldivas, con el clima que se le suponía al lugar, aunque eso afectara poco a Arturo, era de lo más adecuado, con un pantalón beige clarito, de pata estrecha, que estaba bastante a la moda, escogieron una camisa, de rayitas azul clarita, que combinaba genial. 

Vistieron a Arturo con esas prendas y el cambio fue espectacular. 

Se vino Tomás, comprobó las hechuras, tendría que dar un poco de hombros y recoger bajos, todo factible de hacer y en poco tiempo. 

Quedaron por la tarde, en comprobar los avances de Arturo, como persona de buen ver tradicional, Tomás prometió tenerlo todo a punto, descartaron la corbata, su cuello era más bien ancho, y optaron por un fular de seda, de los que conservaba Don Pedro, de su época liceísta. 

Así que todo estaba en orden, Ofelia estaba encantada con el nuevo look de su acompañante, se lo llevaría a donde hiciera falta. 

Por la tarde, con sus nuevas galas, Arturo ayudó a Tomás en decorar el árbol de Navidad del hall, lo hizo con esmero, dándole una distribución muy equilibrada, todas las bolas estaban equidistantes del troco y entre ellas. Ninguno de los vecinos se fijó en él, se limitaban a saludarlo, dando por hecho, que sería uno de los múltiples familiares de Tomás, que solían venir a ayudar en momentos puntuales. 

 

 

 

 

 

Terrassa, 20 diciembre 2023