La presentación
Día laborable, jueves para
más señas por que el personal que suele concurrir a este tipo de eventos, los
viernes se va de fin de semana.
Mucha gente, la afluencia es notable y el éxito de público está
garantizado, la oferta es atractiva y por ello aceptada.
La inauguración de un negocio, en tiempos azarosos, siempre es una
buena noticia, hay quién cree en el futuro, apostando por él y creando nuevas expectativas de actividad
empresarial o ampliando las que tenía inicialmente.
Un acto de estas características que se precie, tiene que tener el
famosillo/a de turno que lo presente y anime al cotarro, así como figuras de la
vida social, de la farándula, del deporte que se deje ver entre el público y le
dé vidilla al asunto.
Tras recorrer las instalaciones, modernas e impecables, con la
presentación de los objetos del deseo expuestos para ser envidiados por la
mayoría, soñados por algunos y con posibilidades de los menos para adquirirlos.
Vamos acudiendo a las mesas con diferentes muestras de la nueva
gastronomía puesta a nuestro alcance. Ya saben, muestras de cocina sorprendente
en pequeños receptáculos de diseño atrayente.
Hacía años que no acudía a uno de estos eventos, tan llamativo y
cuidado en su presentación, no formo parte de la sociedad del consumo, no por
falta de ganas en algunos aspectos, sino por lo mismo que no iba a estos actos.
Pero esta vez me pudo la curiosidad y acepté la invitación, ver
como llegas y miran la lista en la cual estas con letra bien impresa y te dan
el pase con la correspondiente sonrisa, mientras deniegan a otro por no estar,
te da un plus de estúpida satisfacción envidiosa.
La música, en vivo y en directo, se ofrece en estilos diferentes en
salas separadas, una más intimista ofrecida por una chica de aspecto afro,
tocando una guitarra española y cantando con una voz sensual muy agradable.
En otro lugar de amplio espacio, dividido en varias amplias salas,
un grupo más de pop-rock hace lo que puede.
Los invitados deambulamos a la espera de la gran presentación por
parte de una conocida presentadora de tv, de los gerifaltes de la empresa y
estos de las novedades presentadas al mercado.
Vamos tomando copas de cava u otros brebajes que gentilmente una
caterva de camareros van prodigando con presteza a la que el nivel de la copa
te decae.
Con eso se mantiene el optimismo despierto y la sonrisa facilona
presta ante cualquier comentario del vecino.
Al final llega el gran momento, somos reconducidos todos a la sala
principal, donde sobre una tarima están convenientemente ocultados, los objetos
del deseo de cualquier cliente de pro de la firma.
En ella la presentadora con palabra grácil y verbo suelto, que lee
de una chuleta consensuada con el jefe de la cosa, nos introduce en las glorias
pasadas de la empresa y sus conductores hacia un espléndido futuro.
Luego el gerente, el socio principal, y el gran jefe comercial del producto estrella,
nos muestran las excelencias del vehículo y de sus instalaciones, donde poder hacerse con él y así mismo donde
mantenerlo en perfectas condiciones hasta que nos vendan su sustituto.
Las tandas de aplausos se van alternando con las parrafadas,
algunas de ellas en idioma extranjero, que por ser del imperio, tendríamos que
conocer todos, aunque no sea así totalmente.
Llegado el momento se produce el clímax, unas bellas azafatas con
la sonrisa puesta a juego con la minifalda, o el pantalón ceñido según el caso,
descubren las telas que a modo de cortinas de inauguración nos dejan a la vista
los dos productos estrella escogidos para el momento.
Aplausos generalizados y un discurrir de gente hacia la salida,
donde los deportistas y demás gente retribuida por estar presentes ya hace rato
han desfilado.
En la salida, algunos supongo que afortunados, somos obsequiados
con un regalo por parte de uno de los sponsors del acto.
Todo muy bonito, muy bien presentado, con mucha atención por parte
del personal y con todos los detalles cuidados al máximo. ¡Ni un pero!
Las fotos de mi autoría, dan fe de los artículos presentados y el
ambiente vivido en el lugar, la noche de autos.












