jueves, 26 de marzo de 2020

DIÁLOGOS IMPOSIBLES I

Fotos del autor




No es nada personal. 

Entiendo por tu silencio que lo aceptas así.
  
Simplemente yo estoy muy encima en la escala alimentaria y tú eres un vulgar producto de la tierra, fruto de la constancia y dedicación de otro de los míos.
Sigues sin decir nada, aunque tu fin se aproxima.
Sí no fuera por estos tiempos que corren seguramente no te habría tenido en cuenta, pero dado que hemos convivido unos días, juntos en este encierro aquí en casa, tú en la nevera y yo en el resto de la casa, pues como que hay una cierta afinidad e incluso un cariño. 

Me acuerdo de cuando te decía buenos días por las mañanas cuando me iba a preparar mi desayuno. 

Tú, quieto y estático, no decías ni pío ni siquiera pestañeabas tampoco movías el rabo, pero no me importaba mucho, conozco la timidez de la que gozáis.

Para que veas la importancia que te voy a dar, te incorporaré a uno de mis platos preferidos: un buen arroz con sepia.
  
¿Qué te parece? ¡A que ya mola más! 


Sí es que sois todos iguales, os hacéis agua si os damos un poco de importancia.

En momentos críticos como este, hay que saber compartir y dar lo mejor de nosotros mismos, tú aderezando la comida con tu sabor y yo intentando orquestarte con los demás ingredientes.

  
Todo sea por un buen resultado digno de paladear con gusto. 

¡Ah qué sí! 





Barcelona, 26 Marzo 2020

martes, 24 de marzo de 2020

EL GRITO


El grito de Edvuard Munch (1863-1944)






¡Se va a estrellar!


Gritó con pánico Eloísa, viendo cómo la avioneta de su marido caía en barrena sin parecer que él ejerciera control alguno sobre el aparato.

Las mujeres espectadoras de la futura tragedia, se persignaban sumisas exclamando ¡Jesús! 

Los hombres empezaron a apostar sí sería capaz de saltar a tiempo del aparato y salvarse en paracaídas.

El galán del club, monitor de vuelo sin motor, aprovechó para abrazarla de forma más sentida que la cortesía educada permitía.

El piloto teledirigía, (ajeno a toda aquella muchedumbre), su vieja avioneta para conseguir la libertad que su pareja le negaba.

20 Marzo 2020


Nota:

Texto enviado  al concurso de microrrelatos de la cadena SER
Nota posterior:
No ha sido seleccionado.

viernes, 20 de marzo de 2020

PRIMAVERA

Foto del autor




PRIMAVERA


¡Hola!

Llego como todos los años con toda mi alegría para repartir y me encuentro que no sale nadie a recibirme.

La verdad es que se me hace extraño una situación así, sin un triste admirador que me loe en bellos y lánguidos versos.

Sólo veo caras semiocultas tras los visillos de ventanas cerradas a pesar de que adelanto el buen tiempo.

Ni tan siquiera un arpegio inspirado en mi presencia, hasta ahora tan grata de ser recibida.

Los hombres son seres bien extraños, me cantan cuando no estoy, languidecen esperando mi visita, pero me ignoran cuando me acerco, en un año en que parece que el planeta sonríe mejor, porque puede respirar algo más.

Escondidos en sus casas parecen no apreciar mi llegada, la cual puede suavizar su espera de un paisaje celeste más nítido y un reverdecer más grato para plantas y flores. 

Bien tengo que decir que de cualquier mala experiencia es bueno sacar alguna buena conclusión.

Es hora de atender las cosas prioritarias, que no suelen ser las de consumo tanto arbitrario como superfluo. 

Os seguiré obsequiando con mi natural optimismo, por algo traigo siempre conmigo: pájaros que os alegren las mañanas, nubes henchidas de buenos presagios, color entre el verdor de los prados, miradas de esperanza entre sonrisas y un buen sol para realzarlo todo. 

Atte. 
La Primavera 


Barcelona, 20 Marzo 2020 

jueves, 19 de marzo de 2020

PANDEMIA


Foto de I.C.C.


PANDEMIA




En un abrir de ojos todo puede cambiar radicalmente, podemos pasar del todo a la nada más absoluta, de la vida a la muerte.

Es en momentos así, cuando te das cuenta de tus limitaciones como ser perteneciente a una especie más vulnerable de lo que ella cree, notas que el deber de compartir es más indicado que nunca.

Al fin de al cabo no nos llevaremos nada, puesto que desnudos vinimos y desnudos partiremos.

Es por eso que lleno de mi buen y conocido altruista espíritu, en mis primeros días de confinamiento, he limitado mis actividades al mínimo imprescindible.

Una escapada para sacar la basura y comprar alguna cosa indispensable para la supervivencia, como pueda ser una tableta de chocolate negro.

En cuanto he salido de casa, me he encontrado con la vecina del rellano, con lo cual me he quitado la mascarilla, para poder saludarla correctamente, y poder soltarle un par de buenos besos en la mejilla mientras tosía un poco, nada solo lo justo para liberarme de una flema verdosa de esas incómodas de expulsar.

Luego ya en la cabina del ascensor, he compartido con otro amable vecino mi continuada tos ya que no me he vuelto a poner la mascarilla. Últimamente se ve que me ha dado por toser.

El hecho en sí, es que se trata de repartir lo más generosamente posible, la posibilidad de infección de la que gozamos casi todos. 

Cada uno de los miembros de esa especie que se arroga el reinado de la naturaleza, tiene unas posibilidades inmensas de acabar con ella.

Ya en la calle, con mi bolsa de basura en mi mano enguantada, me he dirigido al contenedor más alejado para tirarla. Después dando un rodeo me he acercado a un pequeño establecimiento de esos con horario perpetuo.

Luego por las noticias nos han dicho mientras hacemos una vida lo más recluida posible, que las únicas actividades que nos dejan realizar son las de ir a la peluquería, comprar en el super, visitar a la farmacéutica que no tendrá lo que le pedimos, colapsar los centros médicos pasando un rato contando males propios o inventados a los vecinos de espera y pasear al perro del vecino del 5º, que sí que pierde peso, no como otros.

Pero como soy un buen ciudadano seguiré confinado haciendo caso de las instrucciones recibidas, mientras escucho música que siempre es agradable y leyendo un poco, que dicen que culturiza mucho. Sin olvidar la tele claro, buscando canales de esos para ver pelis antiguas.

Bromas aparte, sed buenos y quedaros en casa.


Barcelona, 18 Marzo 2020 

sábado, 14 de marzo de 2020

SÁBANAS

Imagen obtenida de Internet 

Sábanas


Ver ondear en aquella inmensa terraza, aquel ejército de blancas piezas de tela, impresionaba. Tanto es así, que era imposible dejar de verlas.

Nosotros en aquel tiempo tiernos infantes en un colegio de curas, nos asombrábamos de que una casa pudiera tener tal cantidad de ropa tendida, podía considerarse una colada extraordinaria, pero lo curioso es que era prácticamente diaria.

Luego los más avezados nos explicaban que se trataba de una especie de hotel y la cosa nos cuadraba más, pero no mucho, pues no recordábamos que hubiera ninguno detrás de nuestro colegio.

Pero los mayores solían hacer excursiones para ir a explorarlo, con mucho cachondeo y guiño de ojos incluidos y, luego se hacían los interesantes soltando algo de lo que habían visto en cuentagotas. 

Fue un modo de entrar a través de los relatos digamos picantes, sobre los usos y costumbres de los mayores, en sus relaciones personales escondidas al conocimiento de familiares y amigos.

En aquellos tiempos no se hablaba de estas cosas y la relación entre personas de distinto sexo tenía que ser bendecida por un santo sacramento llamado matrimonio.
  
Los de costumbres pecaminosas y contra natura estaban fuera de todo criterio de aceptación social y sólo les quedaba actuar en zonas próximas al lumpen. Como se decía refinadamente, era cosas de los bajos fondos y de amantes de las revistas y actividades así.

Así que de ese modo ondeaban las banderas de una cierta libertad de intimidad, tolerada de forma encubierta por la sociedad preservadora de la moral y las buenas costumbres.

Pero en aquella época estábamos muy lejos de entender ninguna disquisición de esas que no nos enseñaban.

Simplemente aceptábamos participar en las bromas, una vez éramos incorporados al conocimiento del secreto que encerraban aquella cantidad de sábanas en la azotea de una finca colindante al colegio.


Nota: 
La susodicha casa de citas aún existe y está operativa. Pero ya no puedo ver si tiene un ejército de fantasmas blancos en la azotea. 


Barcelona, 14 Marzo 2020