lunes, 5 de octubre de 2015

ENSOÑACIONES


Lluvia en la noche (Imagen de internet)




ENSOÑACIONES

Estoy con el ordenador y observo cómo se presenta, una noche lluviosa, lo cual me  desalojará las calles de viandantes, los pocos que quedan a esta hora de la noche, corren apresurados, guareciéndose bajos los salientes  y los balcones de los edificios.

Las noches así son las ideales, no suele haber testigos y si los hay, no se fijan tanto en lo que ocurre a su alrededor, bastante tienen con caminar esquivando la lluvia y procurando no meter los pies en los charcos, además si van con paraguas, estos les limitan la visibilidad.

Es la circunstancia ideal para salir de caza, siempre hay alguna víctima desvalida que acepta el ofrecimiento desinteresado que le ofrece un caballero; por otro lado insisto en que nadie se fija demasiado.

La verdad es ya estoy algo nervioso, no me sienta bien llevar inactivo varias semanas, tranquilamente hacía un mes de mi última actuación, que fue muy celebrada por la prensa, no así por las fuerzas del orden, que carecen de sentido del humor y todo se lo toman a la tremenda.

Ahora los tenía muy ocupados con mi búsqueda, pues mi marca empezaba a ser importante y el que me pillara tenía el ascenso seguro.

Con lo que tendré que cambiar el "modus operandi", innovarse o morir, nada de hacer las cosas a la brava, es cuestión de ser muy cuidadoso, tengo que pensarlo, pero esta noche lluviosa es muy tentadora.

Haré una salida rápida, a ver cómo está el panorama, cogeré mi coche y seguiré una línea de bus para ver  si se ha quedado alguien habiéndolo perdido, da mucha rabia y pasa a menudo, no todo el mundo sabe cuál es el último paso de la línea que quieren coger y se quedan muy vulnerables.

Entonces aparezco con mi coche les pregunto alguna dirección de ese trayecto y en agradecimiento me brindo para acompañarles y acercarles a su destino, difícilmente se van a negar y más cuando tienen que ir a buscar otro transporte.

Al principio todo son agradecimientos y que no hace falta que me desvié para llevarles, con dejarles más o menos cerca se conforman, luego en la placidez y comodidad del coche, escuchando la música y viendo en mí un tipo inofensivo, se confían, me cuentan su vida y hasta creo que llegan a fantasear con tener una aventurilla y todo.

Pero nunca les interesaba preguntar cómo me sentía yo, aguantando su vulgar conversación, que solía centrase en una serie de tópicos de lo más manido, le dejaba hacer para ganarme su confianza, pero me aburría esa cháchara intrascendente, con muchas referencias a su vida laboral.

Hoy he escogido una sinfonía de Mahler, la número cinco, así si consigo una pasajera de una edad adecuada, podré hablarle de la película, Muerte en Venecia,  en la que un pobre ser en su decadencia, aun cree que se puede conseguir la belleza persiguiéndola por toda una ciudad víctima del cólera.

Es un tema que me da para mucho, puedo dejar descolocado a mi contrincante, exponiendo una serie de teorías sobre conceptos en los que todos nos podemos ver reflejados en muchos momentos de nuestras vidas.

Sé que a veces no les importaría hacer un café o una última copa, en cualquiera de los sitios por los que pasamos por delante, además ciertamente sería la última de sus vidas, pero no puedo arriesgarme a que alguien me vea y me recuerde con una de mis victimas.

Me las imagino con su cara de desesperación cuando se ven frente a una situación tan angustiosa como darse cuenta de la proximidad de su propio fin.

Eso me anima mucho, me pone de buen humor, ya sé que es un poco raro para una mente tradicional, pero me considero innovador.
Imaginar su cara de desespero al tener un cuchillo bien afilado en el cuello, que le hace permitir ser atada con cinta americana, con las manos a la espalda.

Como sus tristes balbuceos se ahogan en un gemido sordo cuando le tapo la boca con un trozo de dicha cinta, la compró de buena calidad, nada de imitaciones que se despeguen a la mínima y dejan la piel sucia de pegamento.

Cuando les cortos los tirantes suelen empezar a soltar una lagrimilla furtiva, imaginando algo que sólo está en su sucia imaginación.

Me considero un artista, de la destrucción, o mejor aún de la deconstrucción, que ahora está más de moda, pero para esta última necesito tiempo y un lugar más tranquilo, que reúna los elementos necesarios, para poder ejecutar limpiamente, la extracción de órganos para formar una bella estampa para la posteridad.

Cuando empecé era más directo y drástico, era joven con poca experiencia y todavía muy cándido, a pesar de que ya me asomaba el bigote, las señoras de la escalera me revolvían el pelo y me acariciaban la cara con palabras, supuestamente halagadoras, al menos para mi madre.

Recuerdo cuando le abrí la puerta del ascensor, con la llave especial, a la vecina del 5ª A, el día que estaban haciendo la revisión, tras mi palmada cariñosa en su espalda, cayó a plomo por el hueco, con sus faldas revoloteando y con sus manos agarradas al bolso como garras de un buitre, que es lo que era, como si le fueran a salvar de algo, que no fuera su estampación en el techo del aparato, para sorpresa del operario que estaba en su interior.

¡Ostras me olvide preparar la leche caliente para mi mamá!

Y es capaz de no dejarme salir esta noche tan apetecible, se pone muy nerviosa cuando me retraso con alguna de mis obligaciones, desde que mermaron sus capacidades  de autosuficiencia y está postrada entre su lecho y la silla de ruedas.

Aunque tiene una enfermera que cuida de su estado durante todo el día, por la noche tengo que atenderla y prepararle la medicación, suele fijarse mucho y contar conmigo las gotas que le pongo en un vaso, para el correcto funcionamiento de su viejo y cansado corazón.

Ese que tanto me quiere y desea lo mejor para mi, siempre dice que quien bien te quiere te hará llorar, lo recuerdo bien cuando me reprende, aunque ahora ya no me pega.


21 comentarios:

  1. El protagonista de la ensoñación de los días de lluvia, es un tanto singular. Morboso de manera de ser, él no lo sabe pero su verdadera afición, es buscar gente para que le ayuden a buscar caracoles, lo otro es una manía persecutoria.

    Un saludo, mojado como un caracol.

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    1. No se si su santa madre le va a dejar ir, quizás bien acompañado y abrigado, con botas de agua, un buen chubasquero y una linterna, eso sí, sin alejarse demasiado de la casa.
      Saludos bajo la lluvia.

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  2. Que fuerte...
    La madre parió un monstruo, después le pegó y ahora él reparte el daño con mucha generosidad...
    Uffffffffff

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  3. Ohhhhhhhhh!

    no me esperaba ese final!

    Bien, bien enganchada...

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  4. Vaya historia, un psicópata recreándose en lo que quiere hacer y lo que ha hecho, para vengarse inconscientemente por lo mal que lo ha pasado con su madre durante toda la vida.
    Un buen relato morboso.
    Saludos.

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  5. intenso escrito salido de un momento diario de tu pensar

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    1. Gracias! La imaginación se muestra a veces con cosas así.
      Saludos.

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  6. Me has tenido el vilo durante todo el relato y al final me he llevado un gran sorpresa, no me lo esperaba, tenía próxima a su siguiente victima, se recreaba en sus anteriores hazañas y para ésta no necesitaba coche.
    Gracias por tu visita y tu comentario, es cierto lo que dices en él, el amor no desaparece siempre lo llevamos en nuestro corazón.
    Un abrazo, feliz día.

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    1. Hola DEMOFILA! Gracias a ti, por tu visita y tu grato comentario, me alegra que te entretuviera un poco.:D
      Un abrazo.

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  7. Las mentes criminales se forjan en la mas tierna infancia

    ........ y no hay vuelta de hoja


    buen relato

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    1. Pues que bien....y yo con estos pelos!
      Gracias!
      Un saludo.

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  8. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  9. Cada actuación dejando ese tiritar de los sentidos.

    Un beso

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    1. Tiritemos pues, asustados y compungidos.
      Un beso.

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