Foto de A.C.P.
Wagner-El Ocaso de los Dioses
Balada de una tierra perdida
Los riscos se muestran majestuosos
paredes de piedra solo aptas para cabras,
temerarios hombres araña escalando,
ángeles solícitos para recogerlos en su caída,
que será la de todos en los momentos alegres.
La música suena con ese temple triste
que tienen las cosas de la montaña
en las cuales todo es más puro
se respira mejor y las nubes sueñan
que todo se comparte con camaradería.
En el prado las ovejas saquean lo que
las vacas más pensativas han dejado
los lobos se las miran con sorna
ahora que tienen permiso de saqueo
y la Luna les agradece sus aullidos.
Ya no queda nadie para contemplar
ese espectáculo primitivo que es
conocido por los documentales
en los cuales todos son víctimas
en la cadena alimenticia trófica.
Terrassa, 10 febrero 2025