jueves, 26 de enero de 2023

EL RETORNO


Fotograma de "Lo que el Viento se Llevó" 




GOODBYE (1969) - Mary Hopkin 



 EL RETORNO


Serias y enlutadas según es tradición, nuestras dos mujeres se presentan al funeral, mirando al tendido como reses a la espera del juicio de faltas.  


Viendo para sorpresa suya que el negro ya no es el color oficial de la ceremonia, excepto para el cura claro, el cual oficiaba a destajo uno tras otra las ceremonias, en función del número de muertos diarios, que al ser un pueblo no excedía el cupo que se podía permitir, dada su edad y la falta de relevo.


Ahora, sin llegar a un colorido extremo, la alegría de la calle ya hace presencia incluso en los entierros, siendo la vestimenta informal, la que predomina. 


  • ¿Te das cuenta mamá? Somos las más serias del lugar. 

  • Lo percibo hija. Pero no me arrepiento, seguro que a Paquita le parece bien. 

  • ¿Pero ella que va a ver? 

  • ¡Tú por qué eres una descreída! ¡Pero vernos, nos ve! 

  • Lo que tú digas. 

  • ¡Sólo faltaría! 


Hay cosas que no cambian, ante un funeral, todos pensamos en cómo será el nuestro, cuando nos toque y como nos gustaría se comportarán amigos y familiares. Esperando sean circunspectos y se abstengan de contar chistes en el transcurso de la ceremonia, o no. En mi caso, prefiero algo festivalero, con música, algo estilo Nueva Orleans, con portadores mejor ellas, marcando el ritmo. 


El capellán soltó un rollo laudatorio sobre todos los sacrificios que había hecho la finada, para ganarse su estancia en el cielo por vía directa sin escalas. 


Cuando acabó, y tras despedirse de los amigos y familiares menos cercanos, los allegados a la difunta se prepararon para organizarse en que coches iban hasta el cementerio, para dar el último adiós a Paquita. 


  • Hija, yo ya no estoy, para ir al cementerio, ya he cumplido con venir aquí. 

  • Y a Paquita no le importara. ¿Verdad Mamá? 

  • ¡Exacto! Ya sabe el sacrificio que he hecho por venir hasta aquí. 

  • ¡Bien! ¿Pues nos vamos? 

  • ¡Sí Merche! 


Encaminaron sus pasos, tras los abrazos y besos de rigor con la familia, hacía la casa familiar, para recoger sus cosas e irse hacia la estación de autobuses y pillar el primero que saliera del pueblo. 


No había ningún elemento emotivo en su interior para querer prolongar su estancia en el lugar. Por una mala infancia para una y una madurez castigada para la otra. Mejor irse sin mirar atrás. 


Margarita tenía claro que, aunque fuera tarde, había tenido la posibilidad de escoger su camino. Sin compañías innecesarias, sin barreras que le impidieran el paso, sin necesidad de volverse para buscar nada olvidado. El sacrificio hecho había sido desmesurado. Ahora le tocaba a ella decidir su destino, escoger su camino y avanzar. 


- Antes de irme, quiero pasar un momento por el parque 

- Bien Mamá, te esperaré en casa. ¡No tardes! 


Margarita dirigió sus pasos todavía firmes hacia lo que antes eran las afueras y ahora un parque urbano, con el río incluido. 

Se apartó del árbol donde la silueta de un corazón enmarcaba las iniciales R/M, no le saltó ninguna lágrima, al contrario que la última vez que estuvo. 

El breve paso por sus orígenes remachó aún más en su conciencia, lo bien que hizo abandonando el pueblo y que lo mejor que podía hacer ahora, sería olvidarlo para siempre. 


Al menos se llevaba una relación muy mejorada con su hija. 




Barcelona, 26 enero 2023 

sábado, 21 de enero de 2023

CHOCOLATE CON CHURROS


Foto de Internet 





Paquito el Chocolatero - Gustavo Pascual Falcó 

 

Chocolate con churros 

 

No hay nada más nacional, en el sentido de que atañe a todo lo que se considera nación a día de hoy, en nuestra piel de toro, que un buen chocolate con churros ante nosotros para darnos un aporte calórico con la complicidad requerida para lo que se puede considerar un pecado de gula. 

Nuestras buenas y queridas Margarita y Merche, están sentadas ante una mesa de mármol, de ese tipo velador justo para dos, en plan confidencias en una cafetería de las que ya no existen, ahora son imitaciones de esas que se consideran vintage, solo que ésta es auténtica y no necesita etiquetas. Te dan un buen producto, con corrección, servido con educación y el grado justo de camaradería para no perder la propina.  

Las risas siguen imponiéndose. 


  • ¡Hay hija, no puedo parar! 

  • Es que mamá. ¡Dices unas cosas! 

  • ¡Mira quién habla! 

  • La que me la ha presentado eres tú 

  • ¿Sabes una cosa?  

  • Dime. 

  • Ella se hubiera reído con nosotras. ¡Eso lo tengo claro! 

  • ¡Bien por ella! Ahora me cae mejor. Pero sigo sin conocerla. 


Sus risas han cesado dando paso a la conversación serena entre una madre y una hija que tienen mucho que decirse. 


  • Una lástima habernos perdido estos años, por culpa de las habladurías y maledicencias de gente que ni les va ni les viene la vida de los demás. 

  • Creo que en todas partes es lo mismo, solo que en un pueblo se nota más. 

  • No le demos más vueltas, me gustaba el pueblo, pero ya no es mi lugar, tampoco sé cuál es. Cuando nos hemos ido he visto como nos miraban y he sentido pena por ellos.  

  • Llevas muchos años fuera y yo apenas me acuerdo de nada, no era una niña, pero tampoco me apetecía rememorar nada de aquí. 

  • Imagino que me porté mal con vosotros, cuando me separé de vuestro padre. No era una mala persona, pero creo que yo era apenas algo más que un mueble o una de las vacas de casa. En realidad, nunca supe sí me quería. En aquel entonces nuestro horizonte estaba en casarse, tener hijos, cuidarlos junto al marido e ir pasando pascuas. Rafael me abrió un mundo nuevo ante mí, ver lo que era amar, entregarse en cuerpo y alma a otro que hacia lo mismo por mí. 

  • Lo entiendo Mamá, nunca te he reprochado nada, simplemente me hubiera gustado estar contigo de pequeña. Nos separamos demasiado pronto.  

  • ¡No sabes la de lágrimas que me costó! Ni renunciando a Rafael pude estar con mis hijos, todo fueron trabas. 

  • Lo sé mamá, fue un período negro para todos. 


La conversación se va parando, como si necesitasen un respiro, hacerse con una idea de lo que van a decir para no lastimarse. 


  • Anda que Rafael lo superó pronto. 

  • Tenía mucha labia y todas en el pueblo iban locas por él, algunas sin disimularlo mucho, aunque luego me pusieran a parir. 

  • Labia y la mano muy suelta. 

  • A nadie le amarga un dulce 

  • ¡Pero mamá! 

  • ¡Qué quieres! Ya eres mayorcita para saber que hay maneras y maneras. Realmente para ser un cura, o venía enseñado o aprendió rápido. 

  • ¡Qué cosa me dices! Cuando tenía que aprender, poco me explicaste sobre el tema. 

  • Con tu padre a la que saltaba, solo hubiera faltado. Me queman en la Plaza mayor. 

  • ¡Exagerada! 

  • No sabes tú con quién me las enfrentaba, por eso me tuve que ir del pueblo. 


Toca desdramatizar un poco la escena, la hija no quiere ver a su madre mustia ahora que estaban en una buena conexión, total no les iba a reportar nada positivo en este momento. 


  • Bueno eso son cosas pasadas, ahora estamos bien y no hemos de amargarnos por todo eso. 

  • ¡Pasadas y bien pasadas! Que bien creo y lo de hoy me lo confirma, es que lo mejor que hice es irme contigo y dejar todo esto. 

  • Tú tienes una experiencia de vida mucho más rica, míralo por este lado. 

  • ¡Que ricos están estos churros! Cómo se nota que el aceite de aquí es más bueno. 

  • ¡Pero el chocolate es mejor el mío! 

  • Sí, el tuyo no está mal, pero éste está muy bueno. 

  • ¡A que te dejo aquí plantada y me voy a Madrid! 

  • ¡No serás capaz! Me llevo los churros y ya está.


Las risas vuelven a entablarse entre ellas, mojan los churros y como un par de crías se manchan los morritos de chocolate, nadie diría que han venido por un funeral. 




Barcelona, 21 enero 2023