Foto de I.C.C.
¡Amanece!
Un nuevo día se presenta,
el mar hace de testigo.
Como siempre.
Como cada día.
Como es habitual.
Con pequeñas variaciones
el mismo milagro se produce
y reproduce una y otra vez,
ante nuestra indiferencia,
lo natural ya no asombra.
Por bello que sea el espectáculo
la mayoría de veces importa poco,
demasiado ocupados estamos
como para admirar lo cotidiano.
El Sol asoma firmemente
por encima de las olas
afianzando su autoridad
de astro rey sin fisuras.
Calentándonos día y alma
iluminando idas y venidas
marcando horas de búsqueda
del obligado diario sustento.
Este poema perdido
se quedará entre la arena
a la grata espera
de que un buscador
de piezas insólitas,
lo encuentre con su detector
de objetos preciosos
y tenga la bondad,
o la ira, de arrojarlo al mar.
Para que así recorra mundo,
pueda ver cómo la estupidez
no es patrimonio específico
de ninguna costa determinada.
Pero mientras tanto esto no ocurra
esperaré pacientemente en la arena,
dorado por el sol, arropado por la arena,
acunado por la luna y lamido por el mar.
Es el hombre, su especie,
quién sabe con gran sabiduría
auto proclamada y auto valorada,
lo mejor en cada momento y lugar.
Barcelona, 9 febrero 2021

