miércoles, 24 de agosto de 2016

LA CABINA

La cabina de Kenji Kawamoto


La cabina

Llevaba un tiempo recorriendo las calles, sin fijarse por donde iba, ni con quién tropezaba. Al andar por el casco viejo de la ciudad copada por los turistas, lo fácil era dándose encontronazos. Esquivaba como podía los grupos que seguían fielmente a la guía y se pasaban el rato fotografiándolo todo, has las tapas del alcantarillado, fechadas por la fundición en el siglo XIX.

Empezó a lloviznar, primero unas gotas sueltas de aviso y luego el chaparrón que produjo una gran desbandada, desalojando calles, plazas y ramblas.

Nadie iba preparado para ello, a pesar de estar avisados por el hombre del tiempo, pero no se coge el paraguas cuando se está de vacaciones en una ciudad de clima cálido.

Pero el agua molesta igual o más, así que los soportales y bares de la zona se llenaron de gente variopinta buscando cobijo.

Nuestro hombre se metió en una cabina, esos cuartitos pequeños de cristal y aluminio, con un teléfono dentro, que usaban nuestros antepasados para hablar entre ellos cuando estaban fuera de sus casas.

Aprovechó para hacer una llamada, a ella a quién sino, cuando salió de casa no cogió ni llaves ni móvil ni documentación, no pensaba volver y tampoco ir a ningún sitio, bueno sí, a la estación central, quizás.

Para sorpresa suya, el teléfono todavía funcionaba, pero sólo podía hacer llamadas nacionales a líneas de telefonía fijas y servicios de emergencia, marco el número que tenía gravado en su cabeza desde que tenía uso de razón, para él todo lo anterior a conocerla no contaba y todo lo posterior sin ella tampoco.

Sonaron los cuatro toques de rigor, sin que nadie descolgara el aparato, hasta que se disparó el contestador automático, la voz esa voz que lo era todo para él, resonó en sus oídos como música celestial.

-         ¡Hola! ¡Soy Charo! En este momento no estoy en casa deja tu mensaje.
Se quedo escuchando, sin decir nada, llorando, mientras oía el paso de la cinta grabadora en su cabeza, pues ahora ya no se oye nada hasta que se corta el tiempo de dejar un  mensaje.

Pensó en decirle que la quería, que no lo había dicho porque suponía que ya lo sabía, pero no quería partir sin asegurarse que lo supiera.

Mientras pasaba la película de su vida por la cabeza se fue deslizando hasta el suelo.
En esto descolgaron el aparato.
-        
¿Sí? ¿Quién es?
-         ¡Hola, soy yo!
-         ¿Jarvis? ¿Eres tú?
-         ¡Sí!
-         Perdona, te llamaré a este número que salé en pantalla, ahora no puedo estar por ti, me has hecho salir de la ducha, podías haber llamado al móvil.
-         Vale, esperaré. Sólo quería decirte…

El zumbido descorazonador e impertinente indicando que habían colgado al otro lado de la línea, le hizo desistir de continuar hablando.

Sentado en el suelo,  esperó la llamada prometida. Fuera seguía lloviendo, había oscurecido y nadie circulaba por aquella estrecha y triste calle  ahora peatonal, del centro urbano tomado por los guiris.


Cuando semanas más tarde, los operarios fueron a retirar aquella vieja cabina, que inexplicablemente aun estaba en la calle, se encontraron los restos de un varón de mediana edad, con aspecto un tanto desaseado y de llevar muerto algunos días por causas desconocidas.



Barcelona, 24 Agosto 2016

48 comentarios:

  1. Las cabinas de teléfono fueron lugar de muchos encuentros y desencuentros amorosos.
    En el caso que nos cuentas sirvió de ataúd,ya que esa espera se convirtió en un eternidad.
    Besos Alfred
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esas cabinas tan deseadas que incluso tuvimos que hacer cola ante algunas, son hoy piezas de museo que tristemente salpican la ciudad.
      Besos Puri.

      Eliminar
  2. Hay esperas que desesperan. En ocasiones no vale la pena esperar tanto, hay que tener un tiempo prudencial y a partir de ahí lo que se tercie. Me has echo recordar la "Cabina" de Antonio Mercero.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La espera interminable, hizo de un pobre desesperado, una victima del amor no correspondido o de la falta de comunicación, a saber.
      En la obra que dices, el protagonista es víctima de la cabina en sí y de un sistema desconocido que se lo lleva a un destino incierto.
      Besos Rosana.

      Eliminar
  3. Aquellas cabinas que incluso llegaron a servir como refugio amable en los días de lluvia impetuosa...
    Cada vez me siento más lejos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Las cabinas sirvieron para todo, incluso para un partido de fútbol, según el chiste :)
      Lejanas en nuestros recuerdos pero aun presentes en nuestras realidades.
      Saludos.

      Eliminar
  4. Ainssss, conseguiste sacar mi lado más sensiblero, acabo de sentir un tremendo cariño por ese hombre que guardó su esperanza de oir un teléfono sonar, hasta su último suspiro.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Jajaja! Es bueno sacar la sensibilidad a pasear de tanto en tanto.
      El hombre en su desespero sólo tiene un motivo de esperanza hasta qué se le agota la existencia.
      Besos.

      Eliminar
  5. Respuestas
    1. Bueno, no es una historia para bromas.
      Besos Amapola.

      Eliminar
  6. No se lo pudo decir...
    Murió de amor?

    Me ha gustado,además con el toque nostálgico de la cabina.
    ; )
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No le llegó a decir lo qué tenía que haberle dicho. Murió de desespero esperando la llamada.
      A qué sí?
      ;)
      Besos Carmen.

      Eliminar
  7. Me ha llegado al alma que me incluyas entre tus antepasados por haber hablado desde las cabinas telefónicas.
    Muy buen relato.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Son los antepasados del prota, que se supone qué es un tipo, digamos más joven ;)
      Muchas gracias!
      Un abrazo Chema.

      Eliminar
  8. A veces es tarde muy tarde y se pagan las consecuencias
    Buenisimo leerte siempre me sorprendes y me encanta
    Cariños

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí! No aprendemos a decir las cosas a su debido tiempo y luego siempre es tarde.
      Muchas gracias, me alegra te gustara.
      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Aún existen cabinas donde paso las vacaciones, cuando vea una pensaré si sobrevive por amor...
    Besitos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Mira bien antes de entrar, no sea que encuentres algo que te pueda perturbar...
      Besitos Inma.

      Eliminar
  10. Se nos pasa la vida entre esperas y silencios ahogados


    Muy bueno


    El final me recordó aquella famosa cabina!! De Lopez Vazquez


    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Si contamos todo el tiempo perdido en colas interminables o esperas de todo tipo, la muerte del susto en inevitable.
      Muchas gracias!
      La historia televisiva de A. Mercero, protagonizada por J.L. Lopez Vazquez, impactó lo suyo, aunque era algo diferente a esto.
      Besos MaRía.

      Eliminar
  11. Hola Alfred, caray que desenlace tan trágico, por eso siempre debemos decir lo que sentimos a las personas que queremos o amamos, no dejarlo para luego y ese luego puede que no llegue nunca como le paso al protagonista, magnifico relato que engancha hasta el final.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Piruja!
      Bueno no siempre es tan fácil decir lo que se piensa o se siente y también depende de la receptibilidad en la otra persona, Aquí en este caso el pobre se quedó sin explicarse.
      Muchas gracias!
      Besos.

      Eliminar
  12. Me encanta cómo lo has contado, pero qué pena, no pudo decírselo, es muy triste ... murió de amor ... puede que fuera de amor ...
    Recuerdo esas cabinas y las colas que se formaban para poder hablar por teléfono. Me tocó guardar bastantes veces cola, desde Asturias :) Esperábamos tanto tiempo, a veces más de una hora, que se entablaban verdaderas tertulias. Lo llevábamos bien ...
    Gracias.

    Besos, Alfred.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Rosa!
      Muchas gracias!
      Lo bueno de esos tiempo era que el poder hablar era casi un milagro y lo compartíamos con los que estaban esperando turno.
      Este pobre hombre muere de desaliento amoroso.
      Besos Rosa.

      Eliminar
  13. Hola Alfred
    Me ha parecido triste y el protagonista poco práctico. Si has de morir, hazlo en la cama, es más cómodo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Enric!
      Es triste, el protagonista no es práctico, no tiene previsto morir aunque el vivir ya no le interesa. Si muriera en la cama, todo este planteamiento melodramático y descorazonador, desaparecería :)

      Eliminar
  14. La depresión, por un amor no correspondido, no le permitió articular palabra, y acabó con él. En la respuesta de ella, se intuye de que no le iba a llamar jamás, pero,.... el amor es ciego.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno, tal como lo pones parece tremendo, pero era antes que se tenía que haber manifestado, ahora parece tarde y de poco interés para la persona receptora de la llamada. En cualquier caso el amor siempre es ciego.
      Un abrazo.

      Eliminar
  15. Muy triste la muerte del hombre esperando esa llamada, muy triste que no haya podido expresarle su amor antes y que esperara hasta ese momento. Más triste morir y que pasen los días sin que nadie mire dentro de una cabina, que antes fuera de uso continuo. Los tiempos van cambiando el uso de todos los objetos y lo permitimos.
    Pero, prometo que desde tu relato, contestaré siempre, aunque esté en la ducha y haga un reguero... como sea, hay manera de secar después. :)
    Muy buena historia, como nos tienes ya acostumbrados.
    Un beso anisado.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. :) Me gusta ese cambio de actitud para mostrarnos tu lado más humano mientras dejar ese reguero de gotas que refrescan el suelo estival.
      Muchas gracias!
      Un beso afrutado.

      Eliminar
  16. Excelente escrito, te felicito

    Paz y Luz

    Isaac

    ResponderEliminar
  17. No es que quiera aparentar ser más viejo de lo que soy, pero llevo años sin ver una de esas cabinas telefónicas. De pronto desaparecieron y nadie se dio cuenta ni las echó de menos. Y es verdad, quedaban ahí, con un halo mágico y hasta romántico, las historias encerradas dentro de ella. En este caso, un cadáver.

    Más saludos, Alfred!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Dejaron de interesas sus servicios, quedando obsoletas y molestando el espacio urbano, así que su destino es la desaparición, con todo lo que lleva de borrar los símbolos de otra época, amores rotos y cadáver incluidos.
      Un saludo.

      Eliminar
  18. Respuestas
    1. Oh! No te ha gustado, me sabe mal.

      Eliminar
    2. Me ha gustado, pero el final es muy tristeeeeeeeeeeee....!

      buaaaaaaaa :'(

      Eliminar
    3. Ups! soy la misma, eh???? :P

      Eliminar
    4. Ah!!!!!!!Bien!!!!!! Si es triste, digamos que no acaba bien, la indiferencia es tremenda. Snif!

      Eliminar
    5. Por supuesto! Y muy encantadora :)

      Eliminar
    6. Me la voy a creer Alfreddddddddddddd! jajajaja

      gracias =))))

      Eliminar
  19. Una triste historia de amor con un desenlace trágico.

    Es un relato muy bueno.

    Un abrazo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. La vida tiene estas crueldades.
      Muchas gracias!
      Un abrazo.

      Eliminar
  20. Hola Alfred , no se por que pero este relato me sonó muy familiar y creo que hace un porrón de años hicieron una película con el mismo título de tú entrada , el protagonista creo que era Joseluis lópez vázquez.
    Pero de todas formas tú relato también está muy entretenido , pobre hombre se murió esperado esa llamada que nunca llegó .
    Te deseo una feliz semana y mejor noche , besos de flor .

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Flor! Veo que ha muchos os ha recordado, la obra para la teleisión de Mercero, protagonizada por Lopez Vazquez. Pero la verdad es que son cosas totalmente diferentes y la verdad es que evidentemente no tienen nada en común a parte de la cabina. Con lo cual se demuestra que el lugar y la forma si importa :)
      Además aquí se muere esperando una llamada y allí queda en el aire pero se presiente.
      Gracias por tus deseos que espero se cumplan para ti.
      Besos!

      Eliminar
  21. Este post es un poco triste, menos mal que no es real .)

    ResponderEliminar
  22. Este post es un poco triste, menos mal que no es real .)

    ResponderEliminar