domingo, 20 de diciembre de 2015

Cena de empresa



                                          Foto gentileza de Internet



Cena de empresa

Como cada año por estas fechas, viene la consabida cena de compañeros de trabajo, esas en las que celebramos el hecho de amargarnos la vida diaria en equipo.

Vienen fiestas de guardar y de buena voluntad y hemos de estar todos disponibles, para compartir estos momentos en lo que nos sentimos más solidarios de lo normal y no nos importa compartir un plato con nuestro enemigo más preciado, el jefe de recursos humanos.

A medida que la crisis se fue afianzando en el mundo global de las empresas, las atenciones para con el personal fueron menguando, empezando por los lotes navideños, en que con unos turrones, cavas y otras chucherías gastronómicas, se contentaba al empleado, antes del reparto de aguinaldos entre los elegidos más fieles a la cúpula de decisión empresarial.

Más tarde, las llamadas cenas de empresa, en las que el jefe rodeado de sus empleados súbditos, obligados a reírle  las gracias, permitían ver la autentica forma de ser, del envarado señor que a última hora de la tarde, siempre necesitaba un dato que era incapaz de buscar y que ahora se reía a carcajadas de su incapacidad de llenar un vaso. 

También desaparecieron, al menos en su formato inicial, quedando algunas como un acto de compañerismo, en que los mismos empleados se las organizan y disfrutan. ¡Sin jefes claro!

Ahora todas estas cenas de compañeros de trabajo, se han convertido en eventos sociales de compañerismo de empresa, en la que se entrelazan sinergias entre los diferentes departamentos, para mejorar la conectividad y la idea de trabajo en equipo, tan deportiva ella.

Incluso algunas han recuperado el manto protector de la gerencia y con ello se ha profesionalizado a nivel de buscar lugares específicos, en donde se realizan diversos tipos de entretenimiento, para mantener al personal distraído y jocoso, incluso motivado para ser exprimido un par de vueltas más.

Es el día en el que la gorda de administración se siente reina de la fiesta cuando la sacan a bailar un cha cha cha, el animador de turno, previa propina de los compañeros guasones, para ver como se le mueven los refajos.

O incluso la gritona animadora, con el micro en ristre, persigue al tímido administrativo, que solo tenía ojos para la rubia de compras, para que salga a mover el esqueleto aguantándose el peluquín con la mano izquierda, mientras la derecha sigue las instrucciones de la presentadora, intentando acertar en la diana de la suerte, mientras baila.

Y no digamos la gracia de los almaceneros rimbombantes, formando una piña, subidos unos a otros intentando hacer una canasta imposible a cuatro manos.

Como siempre el paso del tiempo, hace que el aspecto culinario de la cena, pierda importancia, ante el avance de la influencia alcohólica, que derrumba las barreras del conformismo y del comportamiento controlado.

Luego llega el momento de las deserciones, por impepinable orden de edad, los mayores suelen retirarse antes, con el beneplácito del jefe.

Los comerciales, hombres de mundo en sus múltiples facetas, tiran del carro marchoso, en la mayoría de ocasiones, siendo capaces de contar chistes, bailar un tango con la morenaza de facturación y reírle los chistes al director comercial, que ni está ni se le espera, por coma etílico agudo.

Las chicas, todas y cada una de ellas, vestidas para impresionar, a los compañeros, los jefes, la competencia en el local y sobre todo para berrinche de las otras compañeras, que no se han puesto tan monas.

Como es de rigor, toda cena concluye con unas vueltas al ritmo de la conga, en que los más lanzados requieren la unión, de los que aun están sentados, comentando el próximo plan quinquenal de ventas imposibles, así todos juntos inician la escapada buscando la salida, para dirigirse a otros locales fuera de la disciplina del jefe de turno.

Acabar a las tantas de la madrugada, confesándose los múltiples sueños, a los que una vida disipada han ido haciendo añicos, para desespero de familiares hartos de aguantarles confidencias que no conducen a ningún sitio conocido.

Así hasta el año que viene, en que los novatos tomaran el relevo a los que se han marchado o han sido invitados a irse, para que puedan desarrollar su gran capacidad creadora en otro lugar.






26 comentarios:

  1. Menudo circo.
    Hace ya mucho que deserté de ese bochornoso espectáculo.

    Saludos.

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    1. Pues he estado suave con lo visto en una de esos lugares que organizan fiestas.
      Saludos.

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  2. Pocas veces he ido, solo si "tengo garantizado un buen momento"

    besos ¡¡ y gracias

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    1. Jajaja! Eso depende de tí y tus ganas de pasar un"buen momento"
      Besos y Gracias a ti!

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  3. Mejor el campo, la fiesta de un amanecer junto a quien quieres.
    Abrazos, Alfred

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    1. Si! Mucho mejor! Por supuesto que si.
      Abrazos Alicia.

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  4. Esas cenas multitudinarias son un engorro, muchas veces vas por compromiso, pero si no vas te miran mal.
    Mejor estar en compañía de quien de verdad te hace feliz.
    Besos
    Puri

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    1. En principio son un engorro, pero a veces te hace gracia ver a algunos compañeros, pero no en estos formatos de macro fiesta, son para salir corriendo.
      Besos.

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  5. Te deseo toda clase de felicidad y paz en estas Fiestas de Navidad, que las vivas con alegría y las comparta con tus seres queridos y, así, todos unidos, lo celebréis con alegría y alborozo y vuestro corazón lleno de gozo. Con todo mi cariño, Demófila

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    1. Muchas gracias por tus buenos deseos y tu cariño. Te deseo igualmente unas felices fiestas.
      Un abrazo.

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  6. Fui una sola vez.
    Cuando vi el bochornoso espectáculo...ya no volvi más.
    Sí quedaba con compañeros de vez en cuando para cenar o tomar algo,pero con los que me sentía a gusto.

    Besos.

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    1. Eso es lo mejor, cenas más reducidas en tamaño, que son mucho más llevaderas y permiten conversaciones divertidas o entretenidas.
      Besos.

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  7. A una macro fiesta como ésta, habría que asistir con la disposición de reírse a pesar de todo. De acuerdo al espectáculo que se puede encontrar en él, no queda de otra.

    Saludos.

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    1. Es la única manera, empezando por uno mismo.
      Saludos.

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  8. Desde hoy te quedas asignado a la sección de sociales de todas las revistas, jajaja,
    Besos.
    *Que pases una Feliz Navidad!!!

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    1. Vaya! Me has adjudicado los ecos de sociedad, no esta mal.:)
      Besos.
      Muy felices fiestas!

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  9. Pues todas las chicas, sin excepción, vestidas para impresionar no impresionan. Las han visto con las ojeras de los lunes, o las de las niños llorones en las noches, pero hacen virguerías para parecer frescas, como orquídeas de invernadero, por las que cenas de empresa.

    Muy tierno alegato a una tradición de navidad de quienes trabajan. Un beso

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    1. Un divertimento sobre una costumbre banal de celebrar las fiestas por parte de un sin número de personas sin afinidades comunes.
      Un beso.

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  10. Este año he renunciado atribuyéndome una gastroenteritis (falsa por supuesto.) Lo siento, pero como muy bien dices, hay que saber hasta donde llegan algunas personas con la influencia del alcohol... o mas bien diría yo, con un comportamiento incontrolado e indecente, que algunas veces, nada tiene que ver con el alcohol.
    Nunca me ha gustado.

    Un beso Alfred.

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    1. Hay de todo, pero estos días las calles han estado en horario nocturno, invadidas por hordas descontroladas de gente encorbatada en algunos casos y ceñidos vestidos negros subidos a unos finos tacones, en otras, oteando locales de copeo a tanto el combinado.
      Un beso Daphne.

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  11. En principio la cena de empresa es una buena idea si no fuera porque cenas con el mejor equipo humano, pero también con el peor. El acierto o desacierto de la cena depende de tantas variables, que al final aceptas por imposición social.

    Un saludo viendo la tele con la mujer.

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    1. Bueno, como en todo grupo humano heterogéneo, puedes encontrar todo tipo de comportamientos y la mayoría son correctos, pero esos no tienen gracia para ser expuestos.
      Un saludo sufriendo la tele.

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  12. Hola, gracias por pasar por mi blog.
    Afortunadamente nunca he ido a esas cenas de empresa.
    Si alguna vez fuera, que lo dudo, mi comportamiento sería excelente para que ni el jefe ni mis compañer@s supieran de mis debilidades.
    Bueno, yo me porto siempre igual porque como no bebo alcohol, pues no hay problema de que me pierda en la noche. Eso sí, aguanto como el que bebe hasta bañarse en alcohol, pero yo con agua, coherente cada segundo del evento.
    Saludos

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    1. Gracias a ti por tenerlo y permitir las visitas, lo cual pienso repetir. Si no bebes, no tendrás según se deduce, la posibilidad de acabar haciendo según qué. :D
      Saludos.
      Gracias por la visita!

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  13. No me gustan pero he ido en algunas ocasiones. No son eventos para pasar un buen rato. Son eventos para sentir mucha vergüenza ajena. Lo que yo siento...

    El reír las gracias del jefe es de lo peor...

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    1. Se va más por compromiso que por otra cosa, aunque también ves a compañeros que hace tiempo que sabes nada. Hay de todo.

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