domingo, 17 de agosto de 2014

CRONICAS DESDE LA CUNETA II







Crónicas desde la cuneta II

Cuando ves la calidad de la gente que te rodea, esa que no conoces, ni saludas, ni dedicas un vistazo, es cuando tienes un problema, por nimio que sea y tienes que recurrir a ella.

Sentados sobre las maletas, tras el diagnostico certero, conciso y cruel del mecánico, esperamos un taxi para llevarnos a la ciudad y ahí recoger un vehículo para proseguir nuestro viaje de regreso a casa.

Nuestro fiel compañero de fatigas, no ha podido más, siendo víctima de un desfallecimiento importante, que le impide continuar, estamos en fiestas y su arreglo va para días.

Su aparato circulatorio dijo basta, la bomba rota impedía la circulación del liquido refrigerante, expulsando el vital contenido, en un babear continuo.

Forzamos la exigencia de su funcionamiento, añadiéndole agua al ritmo que la perdía hasta llegar a manos expertas, que fueron los que nos avisaron de la locura de seguir por ese camino.

Así que, ahí estábamos, viendo con pena, como lo cargaban en un camión con destino a una base de repatriación, mientras nosotros esperábamos el mismo destino.

Nos recogió una taxista, sudamericana morena y locuaz en grado sumo, para nosotros, que veníamos de un recorrido, parco en palabras.

Los castellanos y norteños, no son de natural habladores, se limitan a las palabras justas para hacerse entender o manifestar que no quieren entenderte, sin florituras.

Pero está, nos puso al corriente de toda su vida, en los diez años que llevaba acá, y de los males y operaciones, que acababa de sufrir.

Todo en un recorrido de apenas unos veinticinco Km. A velocidad de vértigo, sorteando coches, motos, peatones descerebrados y buses impresionantes.

Una vez en el centro de recogida de vehículos de alquiler, en un momento nos ofrecían uno para sustituir al nuestro, dándonos un excelente corcel, joven y brioso, perfumado aún con el olor de recién salido del concesionario.

Todas las personas nos atendieron con una sonrisa, unas palabras de ánimo, para no agravar una situación incómoda y sin aceptar ninguna dádiva personal, sólo nuestro eterno agradecimiento.


2 comentarios:

  1. Lo que os ha pasado es muy cabreante. Lo siento, Pero a partir de ahora, tocan las aventuras interesantes.

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    1. Sólo ha sido, un pequeño incidente, que la asociación de conductores ha resuelto de forma estupenda.
      Un abrazo.

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