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Bach's Goldberg Variations
[Glenn Gould, 1981 record] (BWV 988)
Música para el encuentro
CONOCERSE
Cuando se mantiene durante bastante tiempo, contacto coloquial con una persona, en plan lo que en mi infancia eran los radioaficionados, esos seres que se estaban hasta las tantas de la madrugada hablando con congéneres, cuanto más alejados mejor, ni soñaban en llegar a conocerse físicamente, nunca en la vida. Las distancias tan importantes eran prácticamente imposibles de salvar, de ahí la gracia de tratarse por radio, normalmente por afinidades de oficio, hobby, entretenimiento, literatura, poesía, religión, etc. etc.
Ahora tenemos las redes sociales, esa locura surgida gracias a internet, que nos permite conocer y hablar con gente de todo el mundo con una facilidad pasmosa. Como soy un poco antiguo, necesito mirar a los ojos con quien comparto pensamientos, de esos que para mí tienen mucha enjundia, aunque aparentemente solo este hablando del pan, sus texturas, las diferentes harinas utilizadas y si es mejor un tipo de levadura u otro. Pero enfrentados a la realidad física sabes sí te dicen que sí para que te calles o sí es por qué te entienden y aceptan esa modalidad de chaladura que es el ir poniendo cosas para que otros las lean y vayan viendo el proceso de progresión de la locura que implica aficionarse a ir poniendo palabras una tras otra, para construir algo parecido a pequeñas o grandes historias.
En ese loco mundillo, somos muchos, desde mi punto de vista demasiados, lo cual impide que pueda leerlos a todos y que todos me lean a mí, que es lo realmente importante, por eso agradezco tanto los que dedican parte de su tiempo con mis pequeñas cuitas literarias, y sí encima me dejan testimonio escrito de su valoración sobre lo por mí ofrecido ya ni cuento el grado de satisfacción, es lo más parecido a lo que todos sabemos y ayuda un montón a ensalzar el ego a una altura insospechada. De este trato lector-lector, comentador-comentador a veces, aunque sea más bien pocas, encuentras un alma caritativa con la que traspasas el mero protocolo de cordialidad e inicias algo parecido a esas amistades de los locos de las radios de lámparas que iban rastreando el mundo de las ondas hasta dar con ese amigo imposible de encontrar en el propio barrio por tener demasiado parecido con el buscador. Una vez contactas y te ríen y sobre todo entienden las tonterías puestas, además de forma correspondida en cuanto eres capaz de comprender los entresijos de la otra personalidad y disfrutar con ello, entonces es cuando empiezas a pensar: será de esta manera o de esta otra, mayor o joven, pues hay formas de escribir que engañan sobre el respecto, no por querer provocarlo, sino por forma de ser y mostrarse, de ahí mis ganas de conocer a una persona muy especial, que me mostró su gran corazón brindándome una amistad que aprecio en grado sumo. Aguantando estoicamente mis comentarios tanto públicos como privados, supongo que a veces en un abuso del tiempo disponible para actividades sociales. Cuando encima acepta mi visita de forma algo intempestiva, por la premura en que surgió y se realizó el viaje, pues mi agradecimiento ya es eterno.
Barcelona, 19 julio 2022



