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SIN GUARDAS
Aromas de centeno
el calor expande,
no tiene vigilantes
que lo retengan.
Bailando sobre los campos
sonríen ignorantes al agricultor,
que pronto les cosechará
para nutrir en tierras lejanas.
Bebedores insaciables
esperan expectantes
la llegada de materia
para llenar las tinas.
Ya no hay aceituneros altivos
a la sombra de los olivos,
se han vendido el alma
por una copa de cerveza.
Acaba el ciclo del centeno oscuro,
es recogido bajo el cielo azul,
las amapolas desaparecen
llevándose sonrisas sarcásticas.
Ya no hay centeno
no se necesita guardián
desaparecido el campo entero
el hambre queda para los campesinos.
Barcelona, 20 junio 2022

