Foto de A.C.P.
El Olivo
Está allí trasplantado
eso seguro, ahí no nació,
no es una tierra para ello,
a saber dónde germinó.
Pero en plan decorativo
el olivo luce hermoso
con aspecto de serenidad,
ese que se da en la gente
ya muy mayor y de vuelta.
Nadie aprovecha sus frutos
esas aceitunas que caen
que picotean los pájaros
e ignoran las hormigas.
Ese árbol sacado lejos
de su hábitat natural,
al menos de un campo
en donde en hiladas
muy bien dibujadas,
se retorcía al ritmo
del capricho del viento
compartiendo terreno
con sus colegas jóvenes.
Sus frutos entonces
eran muy apreciados
no era el pobre huérfano
solitario que parece ahora.
Siempre querido por ser
para la humanidad antigua
símbolo de inmortalidad
desde tiempos inmemoriales
un ejemplo de resistencia.
Habiendo incluso crónicas
poniéndolos de testigos,
por eso sabemos lo ocurrido
en el huerto de los olivos.
Terrassa, 6 febrero 2024
