miércoles, 10 de junio de 2020

EL JUICIO



Foto obtenida de Internet







EL JUICIO


Sala de juicios, en un juzgado de primera instancia de cualquier ciudad, en donde sus habitantes se han tirado demasiado tiempo condenados al ostracismo y al confinamiento. 

Se celebra uno de esos actos denominados: “Juicios rápidos” 

  • Así pues (cita el juez), éste es el acusado que según Ud. Sr. Fiscal, atentó contra la nueva normalización impuesta por el gobierno del Reino. 

  • ¡Sí Señoría! Demostraremos cómo el detenido incumplió repetidamente las nuevas normativas. 

  • Proceda.

  • La Fiscalía, representando al Estado, acusa formalmente al Sr. José Enrique Carlos Gustavo de las Muelas y Altos Vuelos, de comportamiento disoluto, alteración del orden, abusos deshonestos y conducta inapropiada. 
  • Así como resistencia a la autoridad en el momento de su detención. Todo lo cual procederemos a exponer en esta vista.

  • ¿La defensa cómo se declara? 
  • Inocentes de todos los cargos Señoría.
  • Demostraremos el abuso de autoridad, cometido contra nuestro cliente en sus derechos de convivencia ciudadana, como hombre libre y responsable de sus actos que es.

  • Bien, el sr. Fiscal. Tiene la palabra.

  • Gracias Señoría. Llamamos a declarar a Doña Rogelia. Nos abstenemos de citar los apellidos, dada la peculiaridad de los delitos. 

  • ¡Bien! Dejémoslo así de momento. Tome nota escribiente. 
Entra en la sala de juicios, una mujer de edad indefinida, que es una forma de indicar que su juventud empieza a ser un bello recuerdo. 

  • Doña Rogelia: ¿Denunció Ud. A la persona sentada en el banquillo de los acusados, por conducta inapropiada y violación de domicilio?. 
  • Sí Sr. Fiscal. 
  • Los hechos se remontan a la noche del pasado dos de mayo. ¿Cierto? 
  • Sí Sr Fiscal. 
  • El acusado se presentó en su casa a altas horas de la noche. ¿No es cierto? 
  • ¡Protesto! Está reconduciendo a la testigo. Clama con voz grave el abogado. (Un joven de buena presencia, aunque algo bajito para poder salir bien en la foto del juicio para el periódico.) 
  • Aceptada. Sr. Fiscal limítese a lo que ocurrió, hechos sin matices. 
  • Bien Señoría. 
  • Doña Rogelia, le planteo la pregunta de nuevo de otra forma: ¿El acusado es el hombre que entró en su casa por la noche? ¿No era vecino del inmueble? ¿Le acosó y se marchó en horas de confinamiento?. 
  • ¡Protesto señoría! Sigue reconduciendo a la víctima. 
  • No ha lugar, no vamos a estar aquí todo el día con esto. 
  • Conteste Doña Rogelia. 
  • Sí Sr. Fiscal. Llamó por el interfono y mediante engaños consiguió que le abriera la puerta. Una vez arriba y dentro del piso, su educación cambió y se convirtió en una bestia. 
  • Bien, eso lo decidirá en tribunal Sra. Rogelia.
  • Perdón señor Juez, Srta. Si no le importa. 
  • Como Ud. Prefiera Srta. Rogelia. 
  • Tiene la palabra la Defensa. 
  • Con la venia, señoría. 
  • Srta. Rogelia: ¿Conoce al acusado? 
  • ¡No! ¡Para nada! 
  • Perdone, nos puede decir entonces: ¿Cómo fue que le abrió la puerta a un desconocido? 
  • Bueno, fue muy persuasivo, lo consideré hacerle un favor. 
  • ¿Qué fue lo que le dijo? 
  • Que quería conocer la chica de los versos. Si yo era la chica que se asomaba. Le contesté que estaba en el balcón, pero escuchando a los que recitaban, que eran los vecinos de al lado. Pero me dijo que no quería al poeta quería el poema. No le entendí y se lo dije, entonces me contestó que yo era el poema que había visto. Eso me desarmó y por eso me confié y abrí. 
  • Entiendo. 
  • ¿Suele abrir a cualquiera que le diga algo así? 
  • Nunca me habían dicho una cosa igual. 
  • Entonces él subió, acudió a su casa y Ud. le dejo entrar sin reticencias. 
  • Sí, así es.  
  • ¡Vaya, vaya! 
  • Déjese de sarcasmos abogado. 
  • Perdón Señoría. 
  • Solamente quería mostrar que mi cliente tuvo acceso libre a la vivienda, sin forzar ni violentar nada ni nadie. 
  • No haré más preguntas. 
  • Sr. Fiscal. ¿Algo que añadir? 
  • No Señoría. ¡Gracias! 
  • Llamamos a declarar al acusado Sr. De las Muelas. 
  • Alguna oposición Sr. Abogado 
  • Ninguna Señoría. 
  • Alguacil proceda. 
  • Puede omitir todo aquello que le pueda auto inculpar, pero deberá responder sobre todo lo que se le pregunte. 
  • Entiendo Señoría. 
  • Ud. Vio a la Srta. Rogelia en el balcón y digamos que quiso conocerla de cerca. 
  • Sí Sr., fue un impulso. 
  • Entiendo. 
  • Ella le abrió y Ud. subió a su piso. 
  • Sí Sr. 
  • Una vez en su apartamento, ¿Qué hizo? Si puede decirse. 
  • Bueno, entré y la saludé, le dije que era sanitario, me presenté como un admirador y  que me apetecía conocerla y charlar un rato con ella. 
  • ¡Ya! Pero lo de charlar era eufemismo de lo que realmente sucedió luego. 
  • ¡Protesto Sr. Juez! El Fiscal da por realizados, hechos no probados. 
  • Se acepta. 
  • Perdón Señoría. Continúe Don José Carlos. 
  • Perdón Sr. Fiscal, es José Enrique Carlos Gustavo. 
  • ¡Ah! Sí, es verdad, perdone. Prosiga por favor. 
  • No pasó nada malo o que pudiera considerarse delito, entre dos adultos con pleno control sobre sí mismos. 
  • Eso es lo que tenemos que dilucidar aquí, acusado. 
  • Sí Señor. 
  • Digamos que en lo de charlar entraba el manoseo al que sometió a su víctima. 
  • No hice nada que ella no quisiera. 
  • Eso dicen todos los acosadores. 
  • ¡Fiscal por favor! 
  • Perdón señoría. 
  • Señores, me limité a proporcionarle la inspección que ella solicitó. 
  • ¿Ah sí? Explíquese. 
  • Pues verán, ella me pidió que observará sus...ya saben, pues tenía una irritación y con lo del virus estaba algo nerviosa. No llevaba más que una camiseta de tirantes y como no me había lavado las manos, pues le hice la inspección con un tacto labial, luego al notar un ligero repunte, tuve la reacción natural de morderlos, lo pareció gustarle, pues me dijo que el otro también lo tenía algo irritado. 
  • ¡Curioso! 
  • Fiscal por favor. 
  • Perdón señoría. 
  • Prosiga acusado. 
  • Bueno, digamos que le encontramos el gusto al tema y luego se encontraron los labios, es un decir con las mascarillas puestas. En ningún momento pareció molestarle nada de lo que ocurría. Es más, me abrazó con una fuerza inusual para tan bella y frágil dama, lo que casi provocó un desvanecimiento por mi parte. 
  • Pues parece que aún tuvo tiempo de hacer algo más. 
  • Tengo un vago recuerdo de un descenso a los infiernos con una leve sensación de elevarme al séptimo cielo. Todo ello de una forma rápida y abrupta.  
  • No es la misma sensación en la declaración de su víctima. 
  • Habría que hacer un careo. 
  • Me opongo Señoría. No lo considero necesario y podría violentar a la Srta. 
  • ¿Abogado? 
  • No hay inconveniente. Me parece correcto Señoría. 

    Durante la conversación, en la que se iban relatando los hechos según uno de sus protagonistas, la otra parte bien maquillada para la ocasión, se mostraba algo nerviosa con tendencia a mostrar una ligera excitación ante ciertas partes del mismo. 

  • Proceda Sr. Fiscal.

  • Veamos, Ud. llamó, entró en el piso, ella le comentó un cierto escozor y le mostró la zona así sin más, para que se los inspeccionara. Todo ello así de buenas a primeras y sin conocerle. 

  • La había visto en el balcón y me pareció admirable. Esos ojos me hacían presagiar un mundo extraordinario. Ella debió de sentir confianza conmigo y, bueno ya se sabe que una cosa lleva a la otra. Todo esto no habría pasado, o al menos no de una forma tan impulsiva y precipitada en condiciones normales, pero con tanta higiene, mascarillas y encierros, al final todo son confusiones.

  • ¿Qué quiere decir? 
  • Que no era a esta Srta. a quién quería conocer. Hasta que no se quitó la mascarilla al cabo de digamos...un cierto tiempo, no pude percatarme de ello.

En estas, lanzando un agudo grito, la Srta. Rogelia se desmayó.  


Barcelona, 10 Junio 2020 

lunes, 8 de junio de 2020

REDACCIÓN



Foto de I.C.C. Groupe de 13 de Eva Aeppli (1968)


Redacción 


Nos han mandado en la escuela que hiciéramos una redacción, sobre lo que ha supuesto el confinamiento en nuestras casas. Cómo lo habíamos vivido y esas cosas.
  
Todo el mundo, se ha puesto presto a explicar sus experiencias familiares en el encierro.
  
Aunque ahora, con la distancia entre mesas no puedo leer lo que ponen los compañeros, por las caras he ido adivinando las tonterías que podían estar redactando cada uno.

Sara seguro que está escribiendo sobre sus videos de danza clásica.
  
Roberto de sus ejercicios gimnásticos en el balcón y cómo se le cayeron las pesas a la calle.
  
Del muerto no pone nada. 



Barcelona, Dos de Junio 2020