domingo, 27 de octubre de 2019

NOCHES EN LLAMAS


NOCHES EN LLAMAS


Fotos de A.C.P.  G.C.G  e  I.C.C.



He vivido casi siempre
en esta ciudad que ahora
arde en horas nocturnas.





Vemos fogatas dispersas
por sus principales calles
ante la atónita mirada
de paseantes anónimos.




La hemos recorrido de noche
entre humo y policías impasibles,
con bomberos pasando de largo
mientras buscan, se supone,
alguna fogata mucho mayor,
a las que tenemos delante.




Gente en grupos,
de habla desconocida,
vestimenta oscura,
porte gimnástico,
sin decir nada reconocible.




Muchos escépticos como yo,
que no acaban de creer
que los pirómanos,
sean los mismos
paseantes festivos
que un rato antes
parecían gente tranquila
por esas mismas calles
ahora humeantes.





Se acaba la mani
en plan salida festiva
campestre familiar
y se inicia el desastre,
esto no cuadra mucho.




Arde la ciudad por la noche
y nadie tiene la culpa,
saltan ojos en los enfrentamientos
y los teléfonos siguen colgados.




Lloran los padres
 ante hijos machacados
mientras los abuelos
levantan las manos
haciendo barreras.




Pero nadie tiene la culpa
de la sinrazón que nos rodea,
ni un atisbo de escuchar
lo que el sentido común
parece indicar.




Que el problema no está
en la convivencia
entre conciudadanos.
 ¡Ya se tienen muy vistos!




Si no en algo tan simple
como falta de comprensión
por autoridades sordas,
ciegas y mudas
que no desean oír
qué quiere la mayoría.




Las columnas de humo,
el asfalto fundido.
mobiliario urbano roto.






Todo queda como testigo,
de la sinrazón de gobernantes
 y el hartazgo público.




Vuelve la noche
 a hacerse con la ciudad
parece que reina la paz
que no es sino tregua.





Los teléfonos siguen sonando.



¡Nosotros lloramos!




Barcelona, 20 Octubre 2019

















jueves, 24 de octubre de 2019

PESADILLA


Imagen obtenida por Internet




La situación es de una angustia tal, que provoca ese sudor que nos surge cuando no se tiene calor en el alma.

Nos han detenido y nos conducen a un cuartelillo inmundo, tirando a infecto, de esos que solo imaginas en películas de denuncia, preferiblemente en ambientes sudamericanos.

Pero aquí estamos, desconcertados y asustados, esperando nos indiquen nuestro futuro inmediato, unos agentes que no saben ni el suyo.

Sin más dilación, nos empujan escaleras abajo hasta meternos en un cuartucho vacío y lóbrego, donde la poca luz que hay proviene de un ventanuco situado casi en el techo, es más bien un tragaluz, o sea que estamos en un sótano.

Antes de entrar, uno de nosotros ha visto en una mesa situada en recepción, dónde nos clasificaban según posibles delitos, un montón de sentencias ya firmadas, en las que solo faltaba poner el nombre del sentenciado.

Nos lo comenta con el semblante un tanto desencajado y el ánimo compungido.

Todo ello sin saber de qué estamos acusados, aún no nos han informado de nada, pero en uno de los montoncitos ponía:
 "Penas de muerte".

Cómo mucho, se nos ocurre inocentemente, pueden acusarnos de disidentes, por el simple hecho de estar en una manifestación gritando consignas, pero no creemos que la cosa dé para mucho más.

Pero uno de los agentes que custodia la puerta, nos comunica que estamos en la sala de los condenados a pena sumarísima y si queremos la asistencia de un sacerdote, pues la sentencia se cumplirá en breve.

A todos nos fallan las piernas, no tenemos donde sentarnos y solo podemos apoyarnos unos en otros.

La cara de estupor, desconcierto, incredulidad, y pánico, no sirve para mostrar nuestro lado más entero.

Por voces en el exterior, sabemos que van a preparar enseguida una silla eléctrica y que las descargas, dadas las restricciones de suministro, será la mínima necesaria para dejarnos ko. Lo harán en intervalos que hagan posible no quedarse a oscuras.

Se oye a uno gritando que mejor darnos unos tiros, pero otra contesta a voz en grito que el fusilamiento es un honor que no nos merecemos.

Sin despedidas de familiares, sin poder escribir un último mensaje y menos hacer una proclama, ya que nos han escogido, parece ser como mártires y nosotros sin saber que las muertes podían ser con más o menos honores.

La asistencia religiosa no la quiere nadie, lo cual nos hace quedar como muy malos y bichos raros ante nuestros vigilantes.

Ante la premura en que se realiza todo y los pocos medios con los que se cuenta, me veo con una exposición eléctrica insuficiente que apenas pueda acabar con nosotros y con mucho dolor por delante.

Como cinéfilo que soy recuerdo que mojando la cabeza, la corriente fluirá mejor y será más efectiva, pero nos dicen que no hay agua disponible.

Se me ocurre que quizás unas hojas verdes de las plantas de las jardineras de la entrada algo en nuestro favor podrán hacer y eso sí nos las facilitan.

Así que ahí estamos con las cabezas cubiertas con hojas, en plan comando militar, al asalto de un punto vital del enemigo.

Al ser el último en ponerse ese sombrero, prácticamente lo único que tengo son los tallos, unas ramitas tiernas tras despelucarlas, pero poco efectivas para mis deseos.

En estas veo que el encargado de llevarnos a cumplir sentencia es un viejo compañero de uno de los múltiples trabajos en los que uno ha recalado a lo largo de su vida.

Nos concede una pequeña tregua, metiéndonos en una estancia algo mejor, donde hay sillones y tapices de grandes batallas y rendiciones entre caballeros y algo más importante, una puerta que me conduce al exterior.

Me veo corriendo solo y hasta la extenuación, sin nadie que quiera seguirme.

Y de ahí al exilio, no sé cómo ni de qué manera, pero me reencuentro con la persona amada y rehacemos nuestras vidas en un país muy lejano que también sabe de dictaduras.

Ahora estoy muy mayor, tanto que ya no me dejan viajar solo, pero quiero volver para que cumplan la sentencia que dejé pendiente.

Todo esto me resulta muy extraño, será por qué he visto volar al dictador, pues esta mañana he hablado contigo y todo parecía normal e incluso me has enviado unas fotos muy chulas.


Barcelona, 24 octubre 2019




sábado, 19 de octubre de 2019

UNA TUMBA PARA TERESA


Fotos del autor




Se prometieron amor eterno, en el mismo momento que sus miradas se cruzaron un buen día, en aquel pueblo perdido entre montañas.

Ya nada ni nadie, podría separarlos. Bueno sí, siempre existe la Dama Negra.

Los habitantes de aquella pequeña comunidad incrustada en los Pirineos, se congraciaban de verlos siempre juntos con esas miradas tan radiantes que desprenden los que están henchidos de amor.

Tan acostumbrados estaban en el pueblo a verlos tan enamorados, que encontraron lo más natural del mundo cuando fueron avisados de los próximos planes de boda.

No así el párroco del lugar, que avisó a los contrayentes de que su unión no era bien vista por la iglesia, ante el hecho de su parentesco, pues eran primos y eso no les permitía el acceso a la libre unión en el santo sacramento del matrimonio según las normativas eclesiásticas...

...Salvo que solicitaran la preceptiva bula papal que se lo podría autorizar y para obtenerla era necesaria una aportación económica acorde al favor solicitado.

Como jóvenes campesinos de familias humildes, sus ahorros apenas daban para tener el ajuar necesario con el cual iniciar su convivencia marital.

Ante el hecho de pedir alguna facilidad, rebaja o sustitución con alguna tarea, el cura del pueblo se negó, exigiendo el pago requerido para solucionar tal menester.

Por lo cual  dadas sus ansias por compartir su vida cuanto antes, la pareja decidió iniciar la convivencia apartándose de las leyes de la iglesia.

Tras una apacible relación matrimonial que dio como fruto dos hermosos retoños, vino una terrible desgracia, ella quedó atrapada en una grave enfermedad que le llevó en poco tiempo a la muerte, algo que a sus 33 años parecía impensable.

Con el pesar de lo acontecido y ante el hecho de querer proceder al entierro de su esposa Teresa, el joven viudo se vio sorprendido con la negativa del párroco en darle cobijo en tierra sagrada por vivir en pecado.

Ante su desconcierto y el de familiares y amigos  por una actitud tan estricta e inhumana, no se les ocurrió otra cosa que proceder a enterrarla fuera del cementerio.

Para ello el pueblo entero se volcó en buscar y adecuar un terreno para sepultarla con todos los merecimientos.

Así fue como en un tiempo récord, realizaron un cementerio unipersonal, hecho fuera de los dominios parroquiales, con una bella vista en un lugar conocido como el mirador de Coret, arropado por el bosque y sus animales, que no entienden de leyes que se cambian a gusto de quién pueda pagarlo.

Por eso existe este pequeño cementerio en Bausen, un bello pueblo escondido en un rincón del pirineo catalán, donde yacen los restos de la joven enamorada.





Estos hechos acontecieron en el pueblo de Bausen en 1916




Barcelona, 19 Octubre 2019

miércoles, 2 de octubre de 2019

APARIENCIAS


Foto del autor


Hoy me siento importante.

Acabo de darme cuenta que este blog ha  superado la escalofriante cifra de ciento setenta y cinco mil páginas vistas.

Lo cual me permite, entre otras cosas, mirar por encima del hombro al bloguero que sólo lleva ciento setenta y cuatro mil novecientas noventa y nueve. Pero a la vez ver al de un millón, que ya está al caer.

A parte de esto, quizás que he conseguido dar la vara de forma continuada durante un cierto tiempo, que me lo han permitido con gentileza e incluso que algunas cosas han gustado, más o menos, pero han gustado como para echarles un vistazo.

Poder escribir de cualquier cosa y de cualquier manera es un placer. Que te lean y comenten un privilegio. Poder contestar, ver otros puntos de vista, otras lecturas posibles, bien diferentes de la propia; un descubrimiento impagable.

Por todo ello, lo único que se me ocurre decir ante tamaña efemérides personal que raya la locura...

...Es:
¡¡¡MUCHAS GRACIAS!!!


Nos comentamos en el próximo post.

jueves, 26 de septiembre de 2019

UN LUSTRO



Foto del autor


UN LUSTRO







Cinco años ya
sin tu sentida compañía,
ese es el tiempo que hace
que no estás con nosotros.

Vino la muerte, se te llevó,
así, sin más, sin avisar.
sin tiempo para nada,
sí es que un caso así
se puede prever algo.

No hubo despedidas,
ni declaraciones sonadas.
mientras tuviste un soplo
quiso reinar la esperanza,
hasta que se truncó tu aliento
perdido en la inconsciencia.

Testigos de tu partida
nos quedamos incrédulos
ante tamaña fragilidad
a la que estamos
sometidos en vida.

La imprevista despedida
nos produjo más dolor
del que asimilar se pueda.

Nos queda sólo recordar
todo lo de bueno
que tu compañía trajo.

Es difícil rememorar
otra cosa distinta
de nuestra convivencia.

El transcurrir del tiempo
lo atempera todo,
incluyendo esa rabia
ante la pérdida injusta.

Frente nuestro final.
acabamos aceptando
¡qué remedio nos queda!
nuestra caducidad.

Podrá variar la fecha
prevista de partida,
pero va incluida
en nuestra gentil llegada.

En cualquier caso
tú ya no envejecerás,
por siempre jovial
estarás para nosotros.

Sempiterna tu sonrisa
fielmente recordaremos,
así como los reproches
bien merecidos
que a veces recibíamos.

Mientras, seguimos oyendo
nuestro jazz contagioso,
ahora en lugares distintos.


Alfredo, 

26 Septiembre 2019

sábado, 21 de septiembre de 2019

SEPTIEMBRE



Foto: Tormenta sobre el mar en Sant Pol (Maresme)
(autor desconocido)



SEPTIEMBRE


Los rayos iluminan en la noche un mar descontento que empieza a estar embravecido.

Poseidón contempla con recelo a su hermano  como lanza los rayos como si fueran sus juguetes preferidos. Es un vano intento de Zeus por mostrarle su poder, a él que le tiene sin cuidado las politiquerías del Monte Olimpo.


Su reino es el mar donde se siente un auténtico dios, le gusta el hábitat que le ha tocado en suerte y no va a permitir ninguna injerencia. Lo cual no quita su natural ambición de conseguir mayores dominios.

Disfruta viendo cómo los mortales sacan provecho con su valentía y dedicación, alba tras alba, de las esforzadas capturas en sus aguas, lo cual no le importa siempre que sepan rendirle la debida pleitesía con el respeto debido.

Desde que se les dio la posibilidad de mostrar su acuerdo con lo que él decide en su reino, se creen con autoridad para contestarle, lo cual dista mucho de sus deseos y de su voluntad de escucharles o tenerles en cuenta. Siempre hay quién no entiende su magnanimidad.

Mejor se vayan con Zeus con sus luminosos y vistosos lanzamientos, siempre amargado por intentar ganarse la voluntad de sus súbditos, que a base de amenazas e imposiciones se escapan, pues prefieren las cálidas aguas del mar que él gobierna.

Mientras, yo me limito a contemplar lo que parece una naturaleza desbocada, mostrando su hartazgo de esa especie que usurpa de manera incontrolada la superficie terrestre, intentando poner cara a esos dioses decepcionados.

Cada cambio  de estación es cada vez más abrupto, ahora viene un otoño lluvioso, después ya veremos.

Tiempo ha, la llegada del otoño me gustaba, lo asociaba  a lluvia, frescor en el clima, tostar de castañas, dorar de hojas y paseos tranquilos.

Luego las cosas son como son y suceden cuando suceden y entonces cada año, los finales de septiembre, siendo con el tiempo menos dolorosos, me siguen escociendo.

Por suerte la vida me ha dado motivos para seguir su curso con cierta solvencia emocional, lo cual agradezco, aunque imagino que no hay a quién de esos dioses que he citado antes.


Todo esto viene a cuento, porqué un bloguero al cual admiro, (gracias Toro) me ha inspirado esto:




Agua de lluvia limpiando la cara,
del polvo veraniego.

Viento secando lágrimas,
vertidas en las despedidas.

Encierro de vecinos y conocidos,
 bien agradecidos.

Pasear sin ruido pisando,
 un mullido lecho de hojas.

¡Bienvenido Otoño!



domingo, 15 de septiembre de 2019

BARCAS A LA ESPERA


Foto de I.C.C.


BARCAS A LA ESPERA

El día ha despertado apacible.
La mar se muestra tranquila.
Las olas apenas han empezado a desperezarse.

Unas barcas acostadas sobre la arena, se plantean las posibilidades que les puede deparar un nuevo día.


-         ¡Anda!  Que día más bueno.
-         Ni que lo digas.
-         ¡Sí! A esto se le llamo un día como dios manda.
-         ¡Claro! Así no sufrimos en la salida.
-         Es que apetece remojarse.
-         Bueno, veremos con que humor nos vienen a buscar.
-         Será excelente, con buena mar, todo es más fácil. Se gasta menos combustible y hacemos más vía.
-         Lo dirás por ti bonita, que a mí si no sopla el viento no hay quien me mueva.
-         Y a mí, me da igual, es cuestión de remos, pero bueno con mar calmado se animarán más a salir.
-         ¡Qué bueno! Vamos a tener un día de plena actividad.
-         Y yo con esta vela.
-         ¿Qué le pasa a tu vela?
-         Está la pobre en las últimas, hace tiempo que necesita un cambio.
-         Pues yo no la veo tan mal, es cuestión de un buen remiendo y ya está.
-         Sí claro, sal tú con esa pinta, una vela parcheada, no es lo que más mola.
-         Déjate de pijotadas, lo que cuenta es poder salir y si no hay vela nueva pues se sale como se pueda.
-         No sabéis lo humillante que es.
-         Chica, peor es cuando se nos cae la pintura a cachos.
-         O el motor no para de fallar.
-         No seas remilgada y sal con nosotras.
-         Ahora todavía estamos con ganas y tenemos nuestro palmito.
-         ¡Sí, eso! Podemos enseñar nuestras esbeltas estampas.
-         ¡Chicas! Yo paso del tema, en cuanto vengan los dueños haremos lo que nos toque.
-         ¡Ya! Siempre es así. Da igual lo que nos apetezca.
-         Y tanto. La cantidad de veces que nos quedamos aquí, sin movernos, haga el día que haga.
-         Esto de pertenecer a alguien es un rollo. Nunca podemos decidir nada por nuestra cuenta.
-         Tampoco lo hemos intentado.
-         Ya me dirás cómo.
-         Pues tiene que haber un sistema.
-         Tengo una prima hermana en Ribadeo, que a veces sale a pasear sola con la marea. ¿Pero aquí?
-         Aquí no nos mueve nadie, si no es queriendo.
-         Estáis muy motivadas hoy, seguiré aquí sobre la arena, esperando acontecimientos.
-         Con lo bien que estaríamos ahí en el agua, persiguiendo alguna lubina.
¡Qué optimista!
 Es nuestro destino. Esperar.
-         ¡Esperaremos!
-         ¡Pues nada, a esperar tocan!

     El día se sigue despertando. 
 El mar continua tranquilo. 
 Las olas arremeten suavemente sobre la arena, la cual se deja mojar.
 Las barcas, quietas, esperan...




Barcelona, 14 Septiembre 2019