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Se prometieron amor eterno, en el mismo momento que sus miradas se cruzaron un buen día, en aquel pueblo perdido entre montañas.
Ya nada ni nadie, podría separarlos. Bueno sí, siempre existe la Dama Negra.
Los habitantes de aquella pequeña comunidad incrustada en los Pirineos, se congraciaban de verlos siempre juntos con esas miradas tan radiantes que desprenden los que están henchidos de amor.
Tan acostumbrados estaban en el pueblo a verlos tan enamorados, que encontraron lo más natural del mundo cuando fueron avisados de los próximos planes de boda.
No así el párroco del lugar, que avisó a los contrayentes de que su unión no era bien vista por la iglesia, ante el hecho de su parentesco, pues eran primos y eso no les permitía el acceso a la libre unión en el santo sacramento del matrimonio según las normativas eclesiásticas...
...Salvo que solicitaran la preceptiva bula papal que se lo podría autorizar y para obtenerla era necesaria una aportación económica acorde al favor solicitado.
Como jóvenes campesinos de familias humildes, sus ahorros apenas daban para tener el ajuar necesario con el cual iniciar su convivencia marital.
Ante el hecho de pedir alguna facilidad, rebaja o sustitución con alguna tarea, el cura del pueblo se negó, exigiendo el pago requerido para solucionar tal menester.
Por lo cual dadas sus ansias por compartir su vida cuanto antes, la pareja decidió iniciar la convivencia apartándose de las leyes de la iglesia.
Tras una apacible relación matrimonial que dio como fruto dos hermosos retoños, vino una terrible desgracia, ella quedó atrapada en una grave enfermedad que le llevó en poco tiempo a la muerte, algo que a sus 33 años parecía impensable.
Con el pesar de lo acontecido y ante el hecho de querer proceder al entierro de su esposa Teresa, el joven viudo se vio sorprendido con la negativa del párroco en darle cobijo en tierra sagrada por vivir en pecado.
Ante su desconcierto y el de familiares y amigos por una actitud tan estricta e inhumana, no se les ocurrió otra cosa que proceder a enterrarla fuera del cementerio.
Para ello el pueblo entero se volcó en buscar y adecuar un terreno para sepultarla con todos los merecimientos.
Así fue como en un tiempo récord, realizaron un cementerio unipersonal, hecho fuera de los dominios parroquiales, con una bella vista en un lugar conocido como el mirador de Coret, arropado por el bosque y sus animales, que no entienden de leyes que se cambian a gusto de quién pueda pagarlo.
Por eso existe este pequeño cementerio en Bausen, un bello pueblo escondido en un rincón del pirineo catalán, donde yacen los restos de la joven enamorada.
Estos hechos acontecieron en el pueblo de Bausen en 1916
Barcelona, 19 Octubre 2019







