Hombre en un Hongo por
René Magritte
¡Oh señor mi señor!
Fuente de venturas
para con tus súbditos,
siempre afortunados
por tu guía en sus vidas.
“Preparao” durante
años de sacrificios,
a fin de asumir
en herencia un rebaño
ponerse a tus pies.
En la convicción
de que tu aserto
nos llevará allá
donde los cielos
nos tenga asignados.
Pues de lo terrenal
nadie puede fiarse,
y menos cuando
se actúa de forma
harto irresponsable.
Señorito de porte fino,
altura considerable,
para dar más empaque
a la supremacía del cargo
sobre sus pobres huestes.
Incluidas las elegidas
por un pueblo llano.
“Qué sabrán ellos
de las serias cosas
de la gobernanza”
Por eso mano dura
con los descarriados,
pues no fuera caso
que a otros muchos
se les ocurriera seguir
los pasos de abandono
del corral por austero
y mal oliente.
Buscando por libre
mejor forma de vivir,
aunque bien mirado,
no entiendo por qué
necesitamos señor,
si con votos nos valemos.
Habiendo desaprovechado
el más mínimo
gesto
de empatía
con un pueblo
angustiado y
desolado
por las
tierras calcinadas.
Aceptando pleitesía
de los
notables sociales
que no de los
electos
por ciudadanos
escogidos.
La elección parece
cada vez más
fácil,
pues sin
ataduras
se vive mucho
mejor.






