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“SIMPÁTICAS”
Hace bien poco, paseando por el centro de
Barcelona, concretamente por el barrio de la Ribera, entré a curiosear en uno
de estos establecimientos tan de moda en este tipo de lugares del centro histórico, muy visitados por
los turistas.
Locales que tienen un poco de todo,
principalmente cosas de artesanía, decorativas o de uso personal.
Típicos objetos para llevarse de recuerdo o para
regalar a familiares y amigos de vuelta a casa tras un viaje.
Interesándome como un turista más, mirando entre
todo aquel batiburrillo de objetos altamente curiosos, encontré en los bajos de
un mueble estos zapatos que os muestro en la foto. Son sencillos, hechos con
loneta y punteras de símil piel con suela de neumático reciclado; bueno, al
menos los originales de origen menorquín, así eran.
Estos parecían algo mejor
hechos; los que recuerdo eran francamente muy asequibles para la gente joven. De esto hace bastante
tiempo; ahora los tenían en plan moda “vintage” y eso se paga, y mucho, por lo
que pude ver.
Pero lo importante no es esto, sino el hecho de
que me trasladó a un verano en concreto, con un viaje también muy concreto, en que
cambió de forma sustancial mi forma de vivir.
Es curioso cómo, contemplando un simple objeto,
conectas con tu disco duro y se van agolpando en la mente una serie de
recuerdos, sensaciones, vivencias que el paso del tiempo había ido dejando en
el olvido. A pesar de lo muy importantes que en el devenir de mi vida llegaron
a ser.
Ahora, tras muchos años, solo queda la nostalgia
que su imagen provoca, de un tiempo que ya pasó mientras estoy a la espera del
próximo por venir.
Barcelona, 12 de abril de 2019






