martes, 10 de enero de 2017

Cortinas bailando






No sólo música de @rita_erre



El suave movimiento de las cortinas reflejaba que la noche estaba viva, la brisa las hacia bailar en una suave danza sin fin.

Tras las telas, se encuentra una acogedora habitación decorada con la sobriedad inherente a las clases acomodadas, con las paredes teñidas de diferentes tonos verdes.

Presidida por una enorme cama de la que asoman por debajo de la sábanas un numero de pies indicativo de que hay una pareja.

Evidentemente les sobra más de la mitad de la generosa superficie de la que disponen, están acompañados por una melodía de Col Porter, que suena por debajo de sus apasionadas palabras, que rebotan por la estancia.

Su danza difiere de una imaginada visualización de Gingers Rogers y Fred Astaire al compás de la música que suena.

El Sol asoma tímidamente, empezando a iluminar con lentitud, un cuarto en el que la vida se animó hace rato.

Su presencia no hace sino enaltecer los ánimos de quienes se ven acalorados y contentos en su tesitura, por verse bien iluminados y disfrutar contemplándose, prescindiendo de las sábanas.
Los ruidos callejeros empiezan a hacer acto de presencia, uniéndose a los propios de una habitación alegremente habitada.

Los besos restallan cada vez con mayor fuerza, haciendo palidecer de envidia, a los verdes pájaros que reposan en la barandilla del balcón.

El ajetreo ambiental va in crescendo, llegando a un clímax, hasta que todo se para en un momento, la música deja de sonar, los jadeos se apagan, la calle se tranquiliza, el Sol reina y sólo las cotorras osan romper el silencio que parecía adueñarse de aquel conjunto residencial.

Con el calor que se impone al avanzar el día, el movimiento de las cortinas cesa, siguiendo a la calma que se vislumbra en el interior, lo cual no permite ver nada más de lo que acontece dentro.

Cierro las persianas, agradeciendo que ellos tengan a bien compartir conmigo, sus ejercicios matutinos.


Espero tranquilamente que vengan a buscarme para sacarme de paseo, empujando mi silla de ruedas,  por las aburridas calles del barrio, hasta llegar a un parque donde solo retozan los perros.


Barcelona, 10 Enero 2017.

jueves, 5 de enero de 2017

Cuento trágico para una noche de Reyes




La adoración de los Reyes Magos (Internet)




La noche más especial, se acercaba, estaban pendientes de ella  y contaban los días que faltaban para que llegara, con nerviosismo.

A medida que se hacían mayores, todo eran sospechas, los rumores corrían y aunque no querían escuchar lo que no les interesaba, poco a poco las dudas se iban imponiendo.

Pero al llegar la fecha, se olvidaban de los dimes y diretes, haciendo la carta a sus majestades los reyes magos de oriente, con fe ciega e inquebrantable.

Ya no necesitaban la ayuda materna, se bastaban solitos para hacerla y muy bien, al juicio de padre, que se sentía orgulloso de aquella carta, que en el fondo no entendía mucho, él no era de letras.

Pero no comprendía aquella manía del chico de hablar siempre en plural, era un chico raro, el médico les dijo que lo dejaran correr, no hacía daño a nadie y con la edad se le pasaría. No sé qué del amigo invisible les dijo.

Así que Luisito, seguía escribiendo y hablando de aquella extraña manera, tan mayestática, como si fuera un grande de la realeza.

En realidad no tenía que saber, era algo que los padres no le habían dicho nunca, que su hermano gemelo murió en el parto, así que se les partía el corazón cuando le oían hablar de aquella manera, a todos los de la casa que sí lo sabían.

Pero aquella última carta, la edad no perdona y ya estaba en edad de enterarse de todo, les alteró en sobremanera.

Pedía para los dos, Alberto y él, como sabía que el nombre escogido era ese y no otro, les sorprendió y desconcertó, cómo único regalo, que se hiciera justicia. 

Que el asesino estaba suelto y tenía que pagar por ello.

Fue así como, ocho años después, pusieron una denuncia contra el facultativo que erró con su mala praxis y fue encubierto por sus compañeros, apenados por su dependencia.

Ahora Luisito habla normal, los hechos se investigaron, el culpable no puede hacer más daño y otros niños pueden nacer tranquilos, para poder escribir cartas a sus Reyes.



Barcelona, 5 Enero 2017.

miércoles, 4 de enero de 2017

Otra vez galopan





Lápiz, tinta, boceto, figurativo, dibujo, ilustración, @rita_erre




Otra vez galopan
los caballos alocados.

Fuera de sí,
enloquecidos por las puyas.

Se adentran por terrenos pantanosos,
tundras agrestes, yedras salvajes,
que se agarran a sus patas y
ascienden por los corvejones, 
para frenarlos.

Hartos de maltratos,
no quieren trabajos indignos.

Buscan fuera de la civilización
acomodo para sus sueños.

Que un sol les caliente,
unos prados  les alimenten,
una luna les adormezca,
y el mar les lave las afrentas.

Viendo crecer potrillos
jugando alrededor,
sin ser carne de consumo
ni fuerza de fábrica.

Simples seres vivos
felices de serlo.

Barcelona, 4 Enero 2017.



sábado, 31 de diciembre de 2016

Saltan chispas

Un día se apaga un año se va (foto de I.C.)


Sean felices


Saltan chispas, los petardos resuenan en la calle, los cohetes se suben al cielo para competir con los cometas, resuenan campanas, se reflejan las estrellas en el suelo, la Luna sonríe.

Parece que todo se ha alineado, como los astros, para hacer una noche esplendida.

Esta claro que los dioses al fin se han confabulado para hacerme feliz.

Supongo que lo hacen un poco como a escondidas y sin que sirva de precedente, pero a mí me da igual, ya que no creo en ellos.

El año se va, envejecido, achacoso y malhumorado, dado el poco cariño que todo el mundo muestra por él. Pero es que no ha sido un año de bienes, para los mortales comunes.

Hay otro, que asoma, feliz y contento, sin saber la que le espera, Demasiadas ilusiones puestas en él, solo por ser nuevo, lo cual no es mérito suficiente, pero la gente se agarra a cualquier solución, cuanto más novedosa mejor.

Así  que habrá que sumarse a la sabiduría popular y salir a celebrar ese cambio de año, con una fabulosa fiesta, cuando más alegre mejor, que será lo único que nos va a quedar.

Aunque a mí personalmente, nada mejor que lo que me deja el año que se va, podrá venirme en los venideros, de eso estoy muy seguro,


¡Feliz Año Nuevo, Amigos!



Sarria, 31 Diciembre 2016.


jueves, 29 de diciembre de 2016

Se fue el Otoño

Casa otoñal (Foto del autor)

Me encontré con la verdad,
sin quererla ni buscarla,
cruda e incierta es,
con sabor amargo.
aunque no siempre.


Otoño largo y lluvioso,
que rinde culto, con envites
que el agua produce,
a los débiles montes,
hollados por nuestros pies.
se despide para dar entrada
a un invierno de festival.


No siempre expresé
palabra en mano,
lo en mi interior guardado.
pues mi mirada se iba
tras montañas lejanas.


Todos los días son válidos
pero los hay marcados,
en esa agenda virtual
de nuestros sentimientos,
como especiales,
por los encuentros
en ellos producidos.


Sé que hay cosas
que no están hechas para mí
como sé, que mis deseos,
no traspasarán alguna frontera.


Esperaré ansioso aquello
que los dioses esquivos,
decidan ofrecerme,
casi siempre en silencio.

Ellos y yo.


Barcelona, 28 Diciembre 2016.


martes, 27 de diciembre de 2016

Miradas



Amanecer en el mar (Foto de I.C.)


Me asomé a tus ojos,
me gustó el paisaje.

Me sumergí en ellos
para sentir, para amar.

Descubriendo entonces,
que un mundo nuevo,
era posible.

Todos los colores de la vida
se hallan en esos ojos.

No hace falta escoger
para saber que en ellos
están todos los horizontes posibles.

Los imaginados y los verdaderos.


Sarria, 27 Diciembre 2016.


jueves, 22 de diciembre de 2016

Adiós Muela, Adiós

Foto de I.C.



¡Adiós Muela, Adiós!

Lo de hoy es una vivencia personal de las que dejan huella, o mejor decir, que notan la ausencia de ella.

Son muchos años compartidos, allá por donde empezó la madurez, bueno eso es una falacia como otra cualquiera, llamarlas muelas del juicio, por aparecer a una edad en que se supone a uno ya formadito, tiene su qué.

La cuestión es, tras una dura batalla, contra el dolor, el insomnio, las pocas ganas de comer cosas muy sólidas, al final, rendido a la evidencia, no ha quedado más solución que acudir al especialista.

Al cual he podido llegar entero, gracias a los buenos oficios de una amiga, que me ha mantenido con un hilo de esperanza, en esto de seguir con un poco de entereza ante el desmoronamiento personal, en un valle de lágrimas, víctima de la tortura, que supone una muela desbocada.

Así qué, con cara de pasmo, un poco reconfortado al saber, que a pesar de las fechas, podía visitarme, para darme la alegría de luchar juntos contra la adversidad de una muela poco juiciosa. Me he presentado a la consulta a primera hora de la mañana, en una visita exprés, cortesía para amigos.

Sinceramente pensaba, que era cuestión de una galería formada en su interior, por donde se colaban todos los diablos que me querían mal.

Pero tras la observación de rigor, tras los saludos y el recordatorio, de qué sólo hacía casi veinte años, así como quién no quiere la cosa, de la última visita.

Importante de cara a la valoración de daños y como obligación personal ante las medidas preventivas que son responsabilidad de cada uno.

La cuestión es, importante el hecho, que el diagnostico ha sido claro, preciso y meridiano, la muela y yo nos teníamos que separar, por el bien prioritario de mi lucidez mental. El dolor es una mala compañía.

Sin hacer mención al consabido pacto entre caballeros, de todos nosotros conocido, entre odontólogo y paciente, que aquí, amistad por en medio y calidad profesional manifiesta, no había lugar.

Así que me he ido empequeñeciendo aún más, sentado en el sillón de torturas, contemplando el instrumental reluciente, que la asistente, con su mejor sonrisa, iba disponiendo ante mí.

Ver aquel pedazo de maxi jeringuilla con la dosis pertinente para anestesiar la zona, no tranquiliza mucho; a pesar del conocimiento previo, llegas a dudar de que sus intenciones sean buenas y las más correctas para mi bien.

La verdad es que la muela no se ha resistido mucho, creo que era consciente que su suerte estaba echada, y oponer resistencia sería alargar inútilmente una situación del todo insostenible.

Algo mío, muy mío, muy personal, como es una muela del juicio, cosa de la que he tenido poco y usado menos, se ha quedado allí, como un despojo o para él, como un trofeo de caza.

Me la ha mostrado, pobrecilla, sola y separada de sus congéneres, igual pretendía que me hiciera una “selfie” de despedida, pero estaba demasiado emocionado para pensar en nada y he optado por callar, con la boca cerrada aguantando el algodón taponando el hueco dejado por su ausencia.

Como experiencia, digamos cruel, de las realidades de la vida, puede servir, pero no es recomendable; tiene que haber algún modo menos traumático de hacerse una idea de lo que representa por estas fechas, saber que Papá Noël no existe.

Empequeñecido por la experiencia, desolado por tamaña pérdida, asumiendo que el paso de los años no hace sino limitar nuestras perspectivas, de cara a eso de ir cumpliendo años, sin mermas físicas aparentes, he salido de la consulta, aligerado y reconfortado.

Una experiencia más, en eso de ir pasando por este valle de lágrimas. ¿Pero tiene que ser un valle de lágrimas?

Creo que no.



Sarria, 22 Diciembre 2016.