martes, 20 de febrero de 2018

AMANECER

Foto de I.C.C.



Levanta el día,
el astro rey
nos anuncia
que su reinado
ya empieza.

Hay que prepararse,
para las arduas labores
 de la jornada.

Atrás queda la noche,
con sus conspiraciones
amparadas en la oscuridad
donde se ejecutan.

También se quedan
las seducciones
con palabras silentes,
rozando orejas
prestas para abrirse.

Nada es eterno
y con todo su poderío
bien puesto,
pronto caerá
sumergido entre aguas.

Víctima de otro reino,
el de los sueños,
donde en total oscuridad,
se rigen los destinos.

Esos que se dictan
en las alcobas,
entre susurros
y gemidos.

Qué son todos.


Sarrià, 19 Febrero 2018







 

lunes, 5 de febrero de 2018

Diálogos imposibles


Foto colección del autor







  Nos encontramos ante una casa, de antigua solera, otrorde recio abolengo, ahora en plena decadencia.

Un hombre de mediana edad, sentado ante una chimenea, contempla dubitativo, el fuego menguante  que hay en ella, mientras no sabe si echarle su ultima tronco.

En la sala, una antigua biblioteca, en la que los anaqueles prácticamente están vacios, donde sólo el polvo y viejos legajos de papeles, indican lo qué fue en sus inicios.

Una puerta acristalada, le separa del recibidor, donde una noble escalera, permite ascender a la supuesta planta principal, donde se hallan  las habitaciones.

Unas exclamaciones rompen el silencio de una tarde de un crudo invierno.


-        Mario! Mario! Ven, corre, date prisa.

-        ¿Qué son esos gritos?

-        ¡Sube, corre!

-        Ya voy, ya voy, ¡Qué pasa?

-        Hay una grieta enorme

-        ¿Dónde?

-        Aquí, en un cuarto de arriba

-        ¿En cuál?

-        Pero sube y te lo enseño.

-        No te alteres.

-        No me altero.

-        Están dando un partido en la tv.

-        Pero que esto es muy serio.

-        Lo mío también.

-        Puede desaparecer la habitación. La grieta es muy grande.

-        No será para tanto.

-        Pero Mario. ¡Quieres subir de una vez!

-        Ahora no puedo.

-        Esto no puede esperar a que acabe el partido.

-        No, sí después del partido tampoco podré. Luego dan la Vuelta. El resumen de la etapa del día.

-        Ya te dije que el hecho de poner un poco de masilla no iba  resulta, pero tú dale que dale, que no era nada, y ahora esto.

-        ¡Bueno! Pues reclamaremos al pintor.

-        Pero si sólo encaló la pared, por el lado del pasillo, para que se viera bonito desde la escalera, dentro no hizo nada.

-        Da igual, es culpa suya, por no haberlo hecho bien.

-        Pero quieres subir a mirarlo.

-        No estoy para esas tonterías.

-        Tú nunca estás para nada.

-        ¡Oye! Que tengo mucho trabajo, no paran de dar cosas.

-        Pues es que aquí, los chicos dicen que ya, si acaso  aprovechan y con la habitación hacen una casa para ellos.

-        Que chorradas dices.

-        Que la arreglan, aprovechan la grieta y la separan del todo, que ellos ya se ocupan, tú no tendrás que hacer nada (Tampoco lo ibas a hacer).

-        ¡Que ni se les ocurra!  Mira que les envío a Sara.

-        Como si eso les fuera a importar.

-        Cómo vamos a perder una habitación, con lo que pagan por ella.

-        Por eso se quejan y prefieren hacerse algo.

-        ¡Ni pensarlo!

-        Pues ya dirás que quieres hacer.

-        Ya te lo he dicho. Avisar enseguida a Sara.

-        Bueno, bueno.

-        Ella pondrá ley y orden, sobre todo orden.

-        Me parece a mí, que eso no va a ser, no me dejan ni asomarme.

-        Tú eres una blanda y te ha faltado poner disciplina.

-        Será porque has venido aquí para ayudar.

-        No desvíes responsabilidades, además no me estoy enterando de nada, al final el Real va a perder. Esto es intolerable. Voy a llamar al árbitro.

-        Mario, yo me voy, si se rompe será cosa tuya.

-        Tú te esperas y haces lo que te diga Sara. Ahora la llamo.

-        Ya te he dicho que ella no va a solucionar nada, que aquí están muy encabronados.

-        Me da lo mismo. ¡Además! ¿Adónde van a ir?

-        Que se hacen una puerta por el otro lado y salen a la escalera de emergencia, la que compartimos con la casa vecina, la que da al jardín comunitario.

-        Pero si eso es un disparate, está en desuso, desde ni se sabe.

-        Pues eso, que para ellos ya vale y de paso la arreglan, que son muy apañados esos chicos.

-        Sí claro, y quién iba a hacer las cosas por aquí.

-        Mario, que dicen que quieren bajar a hablar contigo sobre el asunto.

-        Que no, que ni hablar ni monsergas, que sigan quietecitos y sin protestar, que vayan arreglando la pared y basta.

-        Lo que tú digas Mario.

-        Así me gusta, cómo ha de ser.


Dobla un conocido diario deportivo, mientras dirige su mirada hacia un espléndido aparato, que destaca por su excelencia, ante un decorado tan achacoso.



Sarrià, 5 Febrero 2018




miércoles, 31 de enero de 2018

Amo de casa


Foto del autor


Las tribulaciones de un amo de casa

                                                                                                                                El aprendiz de brujo

He llegado a la conclusión de que hay una conspiración, muy bien orquestada por cierto, para acabar con mis nervios y mi alterado estado mental, al cual estoy acostumbrado.

No puede ser que en poco tiempo, mi frigorífico diga basta, pero no de una forma definitiva, de esas que te dan ganas de llorar para después olvidarte de el cómo de un amante desechado,  sino de una forma incordiante, ahora funciono ahora no, ahora sólo en congelador pero la nevera no.

Compaginado por la muerte, también por etapas, del compañero fiel a quién contaba todas mis cuitas, ese ordenador siempre dispuesto ha dejarse acariciar a altas horas de la noche, en una borrachera de sentimiento literario que no compartía, pero soportaba.

Intentando superar tanto abandono, mirando todas las ofertas habidas y por haber, en nuestro basto mercado super-competitivo, incluyendo  visitas a centros comerciales, para ver in situ, las posibles ventajas y características de un modelo determinado de una marca concreta que no sabes bien por qué, crees que esa sí, no te va ha dejar abandonado, por eso de la obsolescencia programada. Hay quien dice que eso, no deja de ser una leyenda urbana, pero jode vaya sí jode.

En estas inquietudes  metafísicas estaba, cuando en una mala hora, una vez puesta la lavadora, que tiene la amabilidad de avisarme cuando ha acabado con el programa de lavado de ropa en el tiempo que ella considera oportuno, según temperatura, peso, revoluciones de centrifugado, en fin esas cosa que hacen variable su comportamiento, acudo presto para sacar la ropa y tenderla, cuando al abrir la compuerta, esa que me recuerda un ojo de buey, de los típicos barcos, como ese que cogí una vez para  ir a Genova...Perdón me estaba yendo del tema.

La cuestión es que al abrirla, sentí la misma sensación húmeda como cuando el perro de un amigo no tiene ni tiempo de salir a la calle y confunde tus piernas con el árbol de  enfrente de su casa.

Miro y siento, sobre todo siento,  sorprendido tamaño comportamiento de una fantástica lavadora nueva, sí nueva, apenas supera el año y algunos meses, una de esas cosas inteligentes, conectadas con no se que programa o aplicación para ser más eficientes y como nosotros, localizables y controlables a distancia.

Por suerte mis reflejos aún se comportan y consigo cerrar la compuerta con la suficiente prontitud y alevosía, para que la inundación no llegue a  los vecinos de debajo, gente joven y suficientemente preparada, como para ponerme una demanda por intento de ahogo nocturno.

Mientras le doy con el mocho a toda aquella exuberante cantidad líquida que debiera haber desaparecido por un tubo destinado para esos menesteres, observo el mensaje en la pantallita ad hoc para esas comunicaciones,imprescindibles para una buena intercomunicación, ya he dicho que el cacharro era inteligente.

Tengo que buscar el manual de instrucciones, en cuyo segundo tomo encuentro la definición de los mensajes encriptados que envía el aparato: Sobrecalentamiento del motor, desconecte media hora y vuelva a iniciar el programa en curso. Y se quedan tan anchos.

Por cierto, la lavadora es de la misma marca que el frigorífico, eso debe de ser una señal de interactuación premeditada, para desmejorarme.

La congoja me invade, tres aparatos de mi cuadra, en estado terminal o al menos poco operativo, no puede ser, mi desconsuelo es máximo, pero la opción suicidio no es computable, uno tiene sus principios, hay que aguantar hasta el final, sino ¿Cómo voy a fastidiar a los amigos y parientes varios?

Sarrià, 31 Enero 2018

viernes, 26 de enero de 2018

Visitando ciudades



Foto colección del autor




A veces, te vienen recuerdos de visitas antiguas,

caras y ciudades perdidas por rincones de

la memoria, de otros viajes o de cualquier tipo de

recuerdo que desate una experiencia placentera.

Revolviendo entre viejas fotografías, esas hechas

tras muchas miradas, asegurando encuadre, luz,

velocidad y sobre todo motivo. He regresado a una

época, en que no existía tanta masificación, ni

tantas facilidades, para moverse por eso del

turismo.




Tiempos de partir al grito de: “Carretera y manta”

como forma de viaje.

Aunque las ciudades punteras, en eso de atraer

masas, sean las mismas ahora, que hace cientos de

años, cuando sólo unos pocos visitantes o viajeros,

de esos engominados y con buenos sombreros, se

paseaban por sus monumentos, en esas épocas tan

remotas.


Parecía mentira, que una ciudad tan hermosa y tan

grata de visitar, como era Venecia, se hiciera

esquiva ante la masificación que ya por aquellos

lejanos setenta se preveía.

Viene esto a cuento ante la noticia de la próxima

implantación de semáforos para regular el tráfico

humano, entre sus recoletas calles, con esos

puentes cruzando los canales, donde los

gondoleros hacen auténticos requiebros para no

chocar.


Ha de ser bonito, ver colas de turistas aguardando

su turno para ocupar una calle, plaza, museo,

jardín, posición fotográfica ante la estatua o

elemento arquitectónico digno de tener gravado

para la posteridad.


Imagino que esta medida se irá importando e

imponiendo, en los centros históricos de las

principales capitales con flujo de turistas

desbordante, como puede ser nuestra querida

ciudad de los prodigios, o Viena que es la última

que he visitado y sufrido, del agobio que

producimos, nosotros los turistas.



Sarrià, 26 Enero 2018

viernes, 19 de enero de 2018

¡Carmeliña! ¿Te has enterado?

Foto colección del autor

- ¡Hay Carmeliña! ¿Te enteraste?
- No sé, ¿Qué ocurrió?
-Ya encontraron al Mariano.
-¡Que me dices!
-¿Y qué hicieron con él?
-¡Nada! Ponerle piedras encima.
-¿Y eso?
-Pues para no contaminar a las alimañas, será.
-Tienes razón. Ahora hay que concienciarse sobre el medio ambiente, como dice la niña.
-Es que descanso en campo santo no merecía.
-Imagino, que nadie trasladarlo quiso.
-¡No! Nadie aceptó.
-Muy mal se portó con su Catalina.
-¡Sí! Cuando sus dineros acabó.
-¿Y de qué murió? Si puede saberse.
-Pues parece que ahogado en su propia bilis.
-¡Ya! Muy malos ácidos tenía.
-Lástima no se hubiera atragantado antes. y así Catalina estaría todavía con nosotros.
-Ni que lo digas. A ella arruinó y la vida desgració, con tantos disgustos y malos tratos.
-Otro gallo nos cantaría, si con nosotros estuviera.
-Buenos consejos nos dio, que sin aprovechar quedaron.
-Ahora los dos nos faltan, pero sólo a ella lloraremos.
-Tengamos esperanza, que aunque sin ella la dejaron, el Apóstol puede con todo.
-Pues pidamos por ella y que nos la devuelva sana y salva.
-Me sumo a la plegaria y el milagro se hará.
-¿Tú crees?
-¡No! Pero por pedir que no quede.
-¡Eso!

SARRIÀ, 18 Enero 2018

lunes, 15 de enero de 2018

RECUERDOS





Foto del autor


Los hechos según la Wikipedia

Plays the blues


RECUERDOS
(Batallitas de tiempos pasados)

Mientras bajaba para aquí, donde suelo escribir parte de éstas, mis palabrejas; andando entre la variedad de rutas posibles, y disponibles,  que hago para distraerme un poco y ver cosas diferentes, he seguido al río de gente que me precedía.

Una vez llegado a la Plaza Catalunya, centro neuralgico de Barcelona, se me ha ocurrido entrar en una de las múltiples sedes, que tiene una conocida firma comercial, de estas que ahora molan mucho, local dedicado a la moda y sus prendas muy  efímeras, esas que se necesitan cambiar varias veces por temporada, ya no vale para el bien del negocio, solamente una.

En esto estaba, en ver como ante el señuelo de las suculentas rebajas, iba entrando el personal, ávido de cambios en su fluctuante personalidad. 

Como mirón profesional, he ascendido por las escaleras mecánicas al piso superior, antes no estaban, pues no había tanto trasiego de público en este lugar.

Tengo que decir que antes era la sede central de un banco en la capital catalana y era un edificio de esos muy serios , con mucho mármol y mucho silencio, solo roto por los timbres de los teléfonos, el ruido de las maquinas de escribir,  de sumar y poca cosa más, aquí se hablaba bajito como en una iglesia, donde se iba a confesar cosas de los dineros.

Por cuestiones del trabajo, en mis años más mozos, lo había visitado bastante, cosas de estar en una pequeña empresa tirando a mediana.

Y hoy me ha dado por recordar el día que en esta plaza se montó un pollo considerable, porque unos desalmados se empeñaron en asaltar otro templo de estas mismas características, unos metros mas abajo, en otra esquina de esta conocida y central plaza.

Lo asaltantes se atrincheraron en el interior de la sede bancaria y mantuvieron como rehenes a personal y clientes, en aquel sábado fatídico.

Al principo, el tremendo desaguisado,  se asoció a un comando vinculado al famoso intento de golpe de estado del 23F, con la consabida toma del congreso de diputados, por parte de unos símpaticos guardías civiles, encabezados por otro conocido bigotes.

Mientras bajaba por la escalera del antiguo noble edificio, por la cual no pasa nadie, recordemos las cómodas y modernas escaleras mecánicas, he admirado sus viejas pintutas murales, con alegorias varias al mundo del trabajo, la industria, la colonización e incluso a los nobles fundadores de la entidad, de una conocida ciudad, muy industrial, del norte del país.

Por un momento, he rememorado los ruidos de disparos, el despliegue de la policia,la presencia de las tanquetas antidisturbios y todo eso.

Cómo en seguida aparecieron los periodistas y la variada gente que en un sábado por la mañana, de los ochenta del pasado siglo, estaba al quite en esta populosa plaza.

Tuve la suerte de que acordonasen la zona un poco más abajo, de este banco en el que estaba, lo cual me permitió salir con el coche del lugar e irme lo más lejos posible de la zona del conflicto y ya puestos de la ciudad.

Buscando la tranquilidad y la desconexión en las montañas, muy lejos de la zona conflictiva, donde por aquella época tenía un refugio vital.

Así que me fui presto del lugar, mientras sonaban sirenas y empezaban a bramar por los altavoces las consignas para qué se entregaran y facilitaran la liberacion de los rehenes, antes de pasar a males mayores.

Todo acabó más o menos bien, bueno para los inocentes para los asaltantes, representó la muerte de uno de ellos y algún herido.

Sólo se trataba de unos chorizos que intentaban aprovecharse de la situación politica y la cosa se pudo controlar, de todo esto me enteré más tarde, pues en mi retiro, en aquella época no llegaban las noticias.

Hoy en día de aquellos nobles edificios, cargados de solera y sobria estética acaudalada, donde se regían los destinos reales del principado, no queda nada, sólo la sede del Banco de España en la ciudad, sigue inamovible en su esquina, los demás excepto precisamente el que me acogía el día de autos, han sido engullidos por el menor de los siete grandes, que había en aquella época


Barcelona, 12 Enero 2018



viernes, 5 de enero de 2018

El Sol se va.



Foto de I.C.C.




El Sol ya se va
Salgamos a despedirlo.

Me veo perdido
en ese inmenso mar
con un azul tan intenso.

Sentado solo,
en una de esas
barcas amarillas
de salvamento.

Dándole  con desespero
a una vieja máquina
de telégrafo en desuso.

Machacando
rítmicamente
Sos, sos, sos

Sin desfallecer, sin pausas,
nadie puede captarme,
ya no se opera con Morse.

Sigo insistiendo,
en mi soledad
de naufrago recalcitrante.

Desesperado y perdido
en esa inmensidad,
tanta agua marea.

Al menos nadie me ataca,
o no veo tiburones
al acecho, rodeándome.

Sólo el eco perdido
de los muchos
sos sos sos
rebotando por las olas.
me cubre los oídos.

 En ese inmenso mar
a ratos verde, gris,  azul,
en función de sus juegos
con el Sol, que ahora
se va a dormir.

Vendrá ufana la Luna
a tomar el relevo
y poner las aguas
plateadas.

El sol se va,
salgamos a despedirlo.


Sarrià, 5 Enero 2018