miércoles, 22 de febrero de 2017

Vecino loco



Foto del autor


Tenía tres años y medio,
cuando el vecino loco,
se fijo en mí.

Puso su mirada perdida,
en mi fino talle,
esa que asustaba a las vecinas,
y cautivaba a la Luna.

Luna a la que cantaba 
tiernos poemas,
cuando estaba llena,
desde su balcón, 
en plena noche.

Todos le hacían callar,
y él cantaba más alto,
subiendo a la azotea.

Tenía tres años y medio,
cuando el vecino loco,
se fijo en mí.

Yo estaba en un patio florido,
con una fuente cantarina,
siempre alegre.

De puro contento,
abrí mis pétalos, con ilusión,

Ver una nueva primavera,
alegraba mi despertar.

Tenía tres años y medio,
cuando el vecino loco,
se fijo en mí.

Con esa mirada perdida,
de buscar cosas bellas.

Mientras cantaba desesperado,
al no entender ese juego lunar,
declinar en pleno esplendor.

En una de esas noches oscuras,
depositó su mirada en mi,
sonriendo al tener algo hermoso,
donde posar la vista.

Las vecinas, con trajes de lunares,
se reían de su desespero,

De ese vecino poeta,
que ahora se fijaba en mí,
poniéndole caras feas,
haciendo volar sus colas.

El seguía tocando la guitarra,
cantando,

Cantaba triste, 
con ansia, con desespero,
hasta que me vio.

Tenía tres años y medio,
cuando el vecino loco,
se fijo en mí.

Pero era corta edad,
para que un rosal.
eclipsara la Luna.


Sarrià, 22 Febrero 2017.


martes, 14 de febrero de 2017

Cabalgando sobre el viento


Paisaje nevado de JM. C.


Oí un ligero silbido,
me asomé a la ventana.
pues su música sonaba bien.

Era una alegre brisa.

Entonces pensé en saber más,

Osé abrir puerta y reja.
dando así libre entrada,
a ese viento tan juguetón,
por momentos un gran huracán,
en esta forma transmutado.

Entró limpiando telarañas
únicas dueñas absolutas,
hasta ahora de esquinas
en altos y grandes techados.


Llevándose también el polvo,
testigo fiel de muchos años
de un encierro voluntario.

Corriendo las tristes cortinas
para iluminar la sala,
despejando bien la mente.
con un vendaval de ilusión
haciéndose dueño del lugar.

No quedando nada de lo qué
merecía ser expulsado.

Y con una estancia  limpia,
disfruto  esta  compañía,
ese silbido tan alegre,
joven, con notas afrutadas
de colores vistosos, frescos,
con una sonrisa perenne.

Que estremece mis oídos,
acaricia, sella, mis labios,
atemperando mis latidos.


Sarrià, 14 Febrero 2017.







jueves, 9 de febrero de 2017

Cuando vuela un poema



Vista marina de I.C.




Sentado ante el escritorio, contemplaba el paisaje que se le ofrecía, a través del amplio ventanal.

Una gaviota se posaba sobre el tejado del colegio de enfrente, ante la indiferencia de unas palomas que la contemplaban con recelo.

Una bandera ondea, desgastada por muchos días de reivindicación, por encima de una terraza que no se diferencia en nada de las otras salvo por ese detalle.

La poensetia muestra su decadencia ante el avance del invierno, inclemente con las plantas expuestas al frío exterior.

Una música acompaña el momento, una espléndida versión respetuosa con el espíritu original de su creador, de “Las fantasíaspara violas” de Purcell, en que sólo las pequeñas motas de polvo, bailan acariciadas por los tímidos rayos del sol invernal, que las hacen visibles.

En la trasera de un edificio, se ve la ropa tendida, mostrando los habitantes de una vivienda, padre, madre e hijos pequeños.

A pesar de estar anunciando mal tiempo generalizado, con chubascos dispersos, luce el sol, cada vez con mayor aplomo, mientras las nubes se retiran.

Observa el poema, en el qué le sobran sílabas en algún verso. 
¿Tiene sentido la métrica? Sin contestarse, él, defensor acérrimo de la poesía libre, sin cortapisas de ningún tipo, empieza a buscar de ajustar ese verso rebelde.

Contempla el resultado, sobre todo que no quede nada forzado, para que exprese, todo aquello que de verdad siente, lo que hay en su interior.

Es una pieza de una sola lectura, para una sola persona, lanzada al aire, para que el viento la lleve.

Cómo una paloma volando, una vez salida de su refugio, puede volver con respuesta o sin ella. 

Pero ya nada será igual.

Un poema que vuela, navega por el espacio, acude a un destino incierto, desconocida su aceptación, será bien interpretado, o será considerado de forma discordante, igual más enriquecedora, pero menos acorde a los deseos del autor.

Terrible dilema que a veces hace temblar el pulso antes de darle la libertad, para poder viajar sólo.

Esperando la llegada del eco, queda la mano encogida, los ojos posados en el paisaje y los gorriones paseando por la barandilla.

Silencio, la música ha finalizado.



Sarrià, 8 Abril 2017.

martes, 31 de enero de 2017

FOLLETIN


La dama del paraguas (Internet)



Un coche inicia el camino de salida, levantando una ligera capa de polvo arcilloso, en un cortijo totalmente blanqueado, en el que destacan el rojo color de las tejas y del suelo.

Una luz indica que en el interior de la casa, en una enorme sala, ricamente ornamentada, donde lucen los candelabros de plata y sobre una mesa, un juego de té, recién utilizado.

-         ¡Antoñita hija! ¿En vez de leer tanto, por qué no le haces un poco de caso a Mariano? Un chico tan apuesto y de buena familia que está prendado de ti. Me da pena verlo con esa cara de pena ante tus negativas.

-         Mamá no insistas, es un pesado y muy tonto, es rico por su familia, pero no sabe hacer nada.

-         Y qué más da, lo importante es que tenga como una reina.
-         Eso es antiguo madre, las cosas ya no van así, ahora hemos de valernos por nosotras mismas.

-         Menuda tontería, que trabajen ellos, bastante hacemos con parir.

-         Es que yo no sé si quiero, parir me refiero, quiero dedicarme a mis cosas, a investigar.

-         Sí mujer, sólo nos faltaba eso, quedarme sin nietos y tener que cuidar a una cuatro ojos de por vida.

-         Ya me valdré por mí misma, no sufras por ello, en  cuanto a los nietos, tienes a Jacinto.

-         Jacinto es adoptado, ya lo sabes, tanto tu padre como yo misma, lo queremos mucho, pero no es lo mismo.
-         ¡Pero si es hijo de la tía Engracia!

-         ¡Hijo bastardo! Nadie conoce al padre. Engracia murió sin soltar prenda.

-         Pero si se pasaba el día en la iglesia, seguro qué es cosa del párroco, don Ramón, menudo liante.

-         ¡Hija! Te prohíbo que digas estas cosas. Don Ramón era un santo varón, incapaz de ninguna mezquindad.

-         ¡Ya! ¡Seguro! Se le iban los ojos tras las chicas que se preparaban para la primera comunión, imagina.

-         No digas tonterías ni falsedades, tienes una lengua venenosa.
-         La verdad ya da igual, los dos están muertos y Jacinto no tiene la culpa de nada.

-         Tienes razón y es una buena para tu padre en la hacienda, gracias a él, nos ahorramos mucho dinero en peonadas, trabaja de valiente para pagarnos todo lo que hicimos por él.
-         Si madre, tu generosidad es inaudita.

-         Vete a tu cuarto Antoñita. ¡Yate diré cuando puedes salir!

-         Saldré cuando sea mayor de edad. ¡Para no volver!

  Los visillos del ventanal inician un baile, a su paso decidido, mientras va camino de la salida de la sala, en donde la chimenea arde con la generosidad de un fuego bien alimentado.

Sarrià, 31 Enero 2017.

viernes, 27 de enero de 2017

POENSETIA


                       Foto del autor


Poensetia

Tras un sofá, en el que descansaba desmayadamente, una manta a cuadros que apenas tapaba un poco de la huella hecha, por alguien en una postración recuperante post comida, se adivinaba un paisaje ciudadano ensombrecido por la caída de la tarde y las gotas de lluvia que dificultaban un poco la visión.

No se podía decir que la sala fuera triste, pero si el único amago de vida, eran las plantas dando un toque verde que te quiero verde, a la pequeña terraza, en la que una poensetia con su toque rojo, daba un poco de alegría coloreada y denotaba junto con la manta yacente en el sofá, la época invernal en la que estaban.

A parte de estos detalles, apenas se percibía un destello de vida, como fondo musical, una notas de jazz, en la que sobresalía un piano, bien secundado por el contrabajo con punteadas notas de una guitarra cantarina.

Pero para alguien, estaba puesta la música, que disfrutaba de ella, moviendo la cabeza como un péndulo, y machacando el suelo al compás, en un zapateado irregular.

A medida que la luz de la tarde se apagaba, la luminosidad de una pantalla se realzaba, mostrando cómo tras el paso acelerado de unos dedos por el teclado, la misma se iba rellenando de letras que conformaban palabras que a su vez formaban frases, que a su vez nos empezaban a conducir en un texto donde se suponía tenía que pasar algo.

Algo tenebroso, o cándido, o fantástico, o quizás simplemente amoroso y concerniente a unas personas determinadas, o un barullo enorme, en el que están involucradas muchas personas.

Observando con detenimiento, la pantalla no rezuma nada, ni sangre, ni almíbar, ni testosterona.

Lo cual no deja de ser preocupante para un autor, que se supone tiene que mantener en vilo, o distraído, o subyugado a un público que le exige acción y sentimientos bien expresados.

Pero la vida de autor es complicada, tiene momentos de intensidad y otros de tranquila manifestación de unos ambientes sin apenas acción.

El viento tormentoso, alocado y con lluvia, ataca despiadadamente a la poensetia, que apenas resiste cediendo algunas hojas a la inclemencia, que no perdona.

A todo ello, los dedos siguen escrupulosamente tecleando las instrucciones que la mente privilegiada le va indicando.

De tanto en tanto se produce una pausa, en la cual la cabeza se mantiene mirando fijamente el texto, para proceder a algún pequeño retoque, ante el cual se aleja manifestando su satisfacción por el logro en la redacción.

Con todo, los personajes están un poco hartos y mareados, ante el baile al cual están sometidos, de total indefinición, con sentimientos ora a flor de piel ora introvertidos, llorando para sus adentros los amores perdidos.

La heroína en cuestión, no sabe si mostrarse más seductora, para captar la atención del protagonista, o bien más recatada y conformarse con el opulento gerifalte que le dará cierta tranquilidad patrimonial.

Ella empezó como una joven ambiciosa, con ganas de comerse el mundo y para nada auto limitada, por su condición femenina. Y ahora no le gusta nada verse un poco más mayor y acomodaticia con el estatus de señora de buen ver y dominante.

El protagonista, vive sumido en una serie de dudas, a las cuales no reafirma nada, ver en lo que se ha convertido, la qué fue fuente de inspiración, amoríos aparte.

El poderoso, fiel al principio que rige para todos ellos, está encantado de su poder y como poco a poco todo va saliendo cómo sus deseos han ido propiciando.

El autor se mesa los cabellos, escasos todo hay que decirlo, pero sigue las andanzas de todos ellos, se emociona con ellos y sufre por ellos, no les puede dar a todos ellos, unos parámetros de comportamiento homologables, con la bondad humana, hay que  poner conflicto, para que haya historia.


Historia, que le está saliendo poco a poco, bueno eso se cree él, porque los personajes están muy despistados y se ven ante una montaña de indefiniciones emocionales que les lleva a pensar, si lo mejor no sería montar una orgía y disfrutar a tope mientras puedan.

Sarrià, 27 Enero 2017.

miércoles, 25 de enero de 2017

La Matanza



El abrazo (Juan Genovés)



No era una mañana más, era la mañana del gran día, donde cometerían una acción que daría paso a un cambio de rumbo, propiciando una historia diferente a partir de aquel acto, considerado tan necesario, a raíz de cómo se devenían los acontecimientos en aquella sociedad que había perdido su norte, al perder a su guía.

El País estaba claramente desnortado, los principios surgidos tras una cruenta guerra civil, estaban puestos en duda y perdían la partida ante la anormalidad de crear un estado democrático. Como si la chusma pudiera tener derecho a influir en los graves y serios temas que afectaban al devenir de la Historia.

Lo mejor era un acto cómo el que estaban prestos a realizar. Una operación de limpieza, para dar un toque de advertencia, de que con las cosas sagradas de la Patria no se jugaba.

Eliminar a las ratas, entrar en sus cubículos y exterminarlas, operación limpieza, para que las otras tomaran ejemplo y desaparecieran de las calles de la noble capital.

Enfrentados a aquellos incrédulos abogaduchos, que no acabaron de entender lo qué se les venía encima, que fue simplemente una enorme ración de plomo, aderezado con odio, mucho odio, a lo diferente, a la modernidad, a la toma de libertades, al derecho a opinar y por lo tanto a pensar, a proteger al débil, a no sentar cátedra de ningún principio eterno, a que todo está por hacer y todos pueden participar.

Se limitaron a cumplir con el encargo, eliminar a sangre fría, mediante el asalto a un despacho laboralista, de unos izquierdosos de mierda, de unos comunistas, hijos satánicos qué sólo  operaban con subterfugios para destrozar la Nación.

Cumplieron con su misión, segando vidas, pero se olvidaron de segar las ideas.

Cuarenta años después, hemos de rendir homenaje a esas víctimas y al hecho que en su funeral, con todo el sentimiento de un pueblo manifestándose contra la barbarie, se empezó a hablar en serio de conformar un estado de derecho, en nuestra triste y esperpéntica piel de toro.


Barcelona, 25 Enero 2017.


jueves, 19 de enero de 2017

CONFESIONES




@rita_erre Lectura


Confesiones

Con el cese de hostilidades
los cuerpos descansan
en un abrazo prieto.

No acaban de soltarse
de un tempo frenético,
con intercambios apasionados.

Ahora es cuando
vienen momentos
de palabras sentidas,
de confesiones sinceras
con intercambio de secretos.

Los cuerpos desnudos
se muestran de forma
más cándida.
menos provocativa.

Con risas de aceptación
por los pequeños defectos
que la edad proporciona.

Luego el relax,
el dejarse ir,
la introspección,
e incluso, ¿Por qué no?
Una buena lectura.


Sarrià 19 Enero 2017.