domingo, 23 de septiembre de 2018

Diálogos


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 Foto del autor






-        ¡Hola!
-        ¿Qué hay?
-        ¿Me dejas la moto?
-        ¿y eso?
-        Tengo cosas que hacer.
-        ¿Qué cosas?
-        ¡Bueno! ¡Ya sabes! Un poco de todo.
-        ¿Tú, haces un poco de todo?
-        ¡Si claro! Salgo adelante haciendo cosas.
-        ¡Ya veo!
-        Es qué tengo mucho que hacer.
-        Por eso estás aquí, pidiendo.
-        ¡Claro! Para poder hacerlas.
-        ¿Y sí se te estropea?
-        ¡Te llamo!

-        

-        Barcelona, 24 Septiembre 2018

viernes, 14 de septiembre de 2018

LOBOS



Amedeo Modigliani. Desnudo acostado 1917



Lobos


La inocencia la perdí,
el primer día que voté.


Los falsos corderos
me hincaron el diente,
ya no me soltaron.


Mientras caperucita
acariciando su capa
se mostraba distante.


Tan bella, tan fría,
cómo un sueño
Inalcanzable para
un leñador perdido.


El bosque se espesa
impidiendo seguir,
la senda oculta
de la bruja hermosa.


Quién me enseñó
amar a la Luna,
cantando junto
los lobos libres.


Seguiré buscando
esa pista, que me lleve
junto a mis hermanos,
los lobos.





Barcelona, 21 Junio 2012 / 14 Septiembre 2018


No tengo por menos que homenajear al poeta José Aguistin Goytisolo, de cuya obra en  versión musicada por Paco ibañez, salió una canción que nos cautivó por aquellos tristes años sesenta.
Un mundo al revés.

martes, 28 de agosto de 2018

EN UN SUSPIRO


Foto del autor



En un requiebro
me miró el alma.


Desnudo me dejó
de artimañas falsas.


Enfrentado a ella
resollé por mis costuras.


Para así obtener
cien días de gracia.


Pasados los cuales
suspiro por sus enaguas.


Que engalanan mi noche
mi alba, mis horas todas.


No hay luna que me pueda
borrar su cara del alma.


En ella le tengo puesta
por más días compartidos.


Que cien supieron a poco,
mil caerán enseguida.


Pero no para contar
horas o días  estoy.


Qué he venido sólo,
para quererla siempre.


En sus ojos, ninguna nube,
osa enturbiar mi paisaje.



Barcelona, 29 Agosto 2018


jueves, 16 de agosto de 2018

FRUCTIDOR




Foto del autor





Teresa estaba harta de los desplantes de su jefe de negociado; a pesar de considerarse super-eficiente, éste no la tenía en cuenta para los ascensos.

Igual no la consideraba atractiva, o quizás demasiado independiente y auto suficiente.

Pues la rumorología o radio macuto para los veteranos, decía que las qué supieron atenderle, tendrían premio.

Ella pasaba de esos temas y en caso de una propuesta fuera de tono, que no llegaba, sabría corresponder como es debido.

Arturo era tímido o se lo hacía, parecía una mosquita muerta, pero tenía uno de los ratios, mejor considerados en el juzgado.

A pesar de la escasez presupuestaria, obtenía una entrega inusual de su personal, había quién decía, con la boca pequeña, que tenía contentas y motivadas a todas sus chicas, bueno a casi todas.

Cada cierto tiempo la favorita había sido promocionada y entonces, las reglas del juego mandan, se buscaba otra.

Ahora tocaba y  era ella o era ella, Teresa no quería continuar ahí y tampoco se podía permitir ir sumando años con aquel sueldo.

Arturo estaba contento con su vida, tenia variedad de chicas para sus devaneos, su vida familiar no corría peligro, pues con el cambio sucesivo, no daba tiempo a las sospechas.

Cuando el lunes entró en el despacho y observó a la veterana y austera Teresa, con un aspecto digamos exuberante, sus pequeñas antenas anti problemas, quedaron bloqueadas y años de resistencia en complicarse la vida con aquella sabelotodo, se hundieron en la miseria.

Teresa estaba radiante, esplendida, hermosa, todo en grado sumo, lo cual le hizo merecedora del mejor trabajo, con buena proyección profesional.

De momento sin insinuaciones por medio, que Teresa esperaba en cualquier momento y Arturo también, pero en distinto orden. Nunca se precipitaba, ni daba un paso en falso.

A veces, a la hora de la salida, se pasaban por un pub con música en directo a tomar unas cervezas, los funcionarios de departamentos diferentes para confraternizar un poco, fuera de los juzgados.

Allí teresa aprovechó para de forma totalmente inocente, hacer ver que había algo con su jefe, pues le ría todas las gracias de forma ostentosa.

Arturo estaba desconcertado y pasó al ataque de forma precipitada y sin chaleco salvavidas; se ofreció a llevarla a su casa, sólo enterarse de que tenía el coche en revisión.

Le soltó el rollo habitual de una vida aburrida, que mantenía las apariencias con su esposa por sus hijos, tres bestias que él hubiera enviado al correccional; que no tenía con quien hablar y su vida era un desastre al sentirse sin amor.

Le extrañó un poco que ella, de natural considerada una mujer fuerte e independiente, le diera la razón de que las parejas se distanciaban cuando a veces las madres sólo se ocupaban de los hijos.

Teresa pensaba para sus adentros que la cosa estaba resultando más fácil de lo que se había planteado. El próximo día se pondría aquella falda con un corte de vértigo.

Y lo hizo, Arturo la siguió al cuarto de fotocopias y sí, sus partes quedaron bien visibles en una fotocopia en tamaño familiar y las bragas de ella también, claro.

A partir de aquella sesión, los encuentros se fueron prodigando, sin ninguna reserva por parte de ella, con lo que la cosa paso de departamento en departamento, a velocidad de la luz.

Fue entonces cuando Arturo vio que la cosa se les escapaba de las manos y empezó a mover sus influencias para prescindir de Teresa, vía ascenso.

Pero este no se producía, las cosas se le complicaban y tenía miedo de que llegaran a su parienta.

Con lo cual cerró todas las vías de contacto con Teresa, haciéndose el loco en cada encuentro fortuito, no se  podía permitir ningún desliz.

Teresa siguió con su plan, dándole un cariz más drástico; desapareció de un día para otro.

Dejó de presentarse en el trabajo y nadie sabía  de ella. Ni amigas ni familiares supieron nada mientras los días pasaban y la cosa pasó a desaparecidos.

Luego,  una vez registrada su casa, se vio que no faltaba nada. Todos sus efectos personales, ropa, maletas, teléfono etc. etc. estaban.

Así se supo que el último ser vivo que había estado con ella, era Arturo, que había muchas conversaciones entre los dos y que curiosamente él tenía un apartamento, del que la familia no sabía nada.

Allí encontraron ropa, objetos de carácter íntimo, las famosas fotocopias y horror, restos de sangre en la ducha.

Las muestras eran de la desaparecida, y además en un peine de la casa de ella, se encontró ADN del calvito Arturo, lo cual ya es mérito.

También encontraron algunos billetes, esta vez en su casa familiar, en una caja de puros que tenía escondida en la librería,  cuya numeración correspondía a una partida decomisada a unos narcotraficantes.

 De cuya custodia se ocupaba: ¡Arturo claro!

El negaba todo, no confesó nunca tener nada que ver, pero no pudo mostrar una coartada efectiva y su mujer se negó a ninguna ayuda ni a contratar un abogado decente.

Así las cosas, acabó encerrado en prisión preventiva, una situación muy de moda en el tiempo de los hechos, Y ahí sigue.

Su mujer acabó liada con el juez que no tenía ninguna prisa ni en soltarlo ni en juzgarlo.

Teresa goza de buena salud, compartida con un mulato cachas, con unas manos de oro para los masajes, en una de esas islas caribeñas, que no extraditan a nadie con una buena bolsa.

Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.



Barcelona, 16 de Agosto 2018



viernes, 3 de agosto de 2018

TERMIDOR




                   Imagen de Internet


                      Poema ciego



https://youtu.be/mICIUxR7kLo



Tener visión limitada,
es un triste encargo.
en tiempos de holganza.


Medio contemplo
las aspas del ventilador,
intentando juguetear
con restos de mi melena.


Siento esta cuarentena,
como  pernicioso castigo,
cuando obliga tu ausencia.


Intuyo más que veo,
una pantalla mintiendo,
encendida frente a mí.


Las voces son las mismas,
las palabras difieren,
pero siempre quedan esos
mismos engaños a flote.


Avanza el día sin pausa,
aprieta el calor sin descanso,
mis lágrimas fluyen
sin sentimiento alguno.


Escuece el remedio,
para esos ojos enfermos.
para  las miradas tristes
no hay curación posible.


Salgo al fresco matutino,
así no oigo falsedades,
conocidas y celebradas.


Veo en una portería
como sacan un cadáver
 a pasear parece.


Con su gotero puesto,
le sobra silla.
 Lo colocan en la ambulancia,
¿Cuánto más durará su agonía?


Hace mucho calor,
regreso a casa
cargado con fruta,
no digo de 'el tiempo'
hasta eso, nos han quitado.


En casa, sin poder leer,
el peor de los castigos.
para mi posible.


Sólo escuchar música,
me avanza en las horas,
con cierta naturalidad.


Siempre por encima, 
el maestro J. S. Bach, 
 agarraría su fuga,
para salir volando.



Barcelona, tres de agosto 2018





domingo, 22 de julio de 2018

MESIDOR




Foto de I.C.C.

Cristóbal & Raquel


Cristóbal era un hombre metódico, muy arraigado en sus costumbres y rutinas diarias.

Trabajaba de cajero en una entidad de ahorros preponderante  en el territorio.

Con lo cual era muy conocido por todo el barrio, pues quién más quién menos, pasaba alguna vez por su oficina.

Salía de su casa a las 7.45  de la mañana, entraba en uno de esos negocios que son panadería, bar, casa de comidas e incluso súper pequeño y se tomaba unas tostadas con mantequilla acompañadas con un café expreso con sacarina.

A las 8 en punto ya estaba en su puesto de trabajo, dónde Rogelio le tenía preparado el dinero para atender a los clientes y el estadillo correspondiente.

Uno de sus privilegios como veterano en la casa era que no tenía que hacer preparativos, llegaba y ya directamente se ponía a atender a la cola de ancianos que venían a pasar la mañana.

De todas formas, su plácida y ordenada vida laboral, pronto iba a cambiar.

El director les había comunicado el futuro cierre de la oficina, para convertirla en una especie de sala de estar, para gente con ganas de comprar las tonterías que les serían ofrecidas por dos jóvenes economistas, con su correspondiente máster.

Todos ellos, los fieles empleados que llevaban ahí, desde su pubertad y el director de la oficina, pasarían a engrosar las filas de desocupados o prejubilados; no tenían que sufrir por ello.

El jefe se abstuvo de decir, que gracias a sacarlos sin conflicto, él se llevaba un plus en el bolsillo en su despedida. Al haber evitada la visita del consabido hombre de negro, claro está.

Cristóbal, no sufrió extremadamente por ello, tampoco lo había hecho cuando murió su madre, apenas hacía unos meses. ¿Cuánto hacía?…Unos seis ya, cómo pasa el tiempo.

Recordaba cómo siempre, le decía: Cristobalito hijo, tendrías que buscarte una mujer que te cuide y te quiera, pero sobre todo que te cuide, que yo ya no estoy para muchos trotes…y así cada semana, varias veces.

El apenas emitía un gruñido, mientras los dos frente al televisor, se tragaban un espeluznante encuentro de parejas, donde se explicaban sus vergüenzas para ligar.

Ella lo ponía siempre para ver si él se animaba a buscar pareja y Cristóbal se limitaba a no llevarle la contraria a su anciana madre y seguir con sus crucigramas. Era todo un experto.

Ante tanta insistencia y con un futuro incierto, empezó a fijarse con detalle en Raquel, la pizpireta dependienta que le atendía cada mañana, poniéndole el café con sus tostadas, siempre sonriente.

Le costaba imaginarse a si mismo abordando a la moza en el plan que había visto en la tele, para empezar no llevaba tatuajes ni pendientes, hablaba de usted a todo el mundo, madre incluida y nunca se había quitado la corbata de su indumentaria, desde su primera comunión.

Así que se limitó a decirle cuando le sirvió el café:

         No me ponga sacarina por favor. Con su mirada ya está     suficientemente endulzado.

Y claro ella no era de piedra.


Raquel era una mujer, que se sabía con buena predisposición para el trato personal.

Ya de muy joven le gustaba jugar con sus amigas a despachar y atender comercios de todo tipo. La cuestión era vender cualquier cosa.

No muy interesada en continuar con sus estudios, como le pedían sus padres, enseguida entró a trabajar en una mercería, pero ya vio que eso no tenía mucho futuro, además de aburrido la clientela era toda femenina y centenaria.

Luego estuvo en una pescadería  y se hartó de que todo el mundo se apartara de su lado por el hedor que desprendía.

Así qué ya llevaba unos cuantos años en este negocio, donde se lo pasaba bien, si no fuera por las insinuaciones del dueño, cuando no estaba la señora, tras la barra.

Él se limitaba a poner el pan recién hecho en las cestas de exposición y atacar, por suerte se iba enseguida.

Con sus compañeras tenía muy buena relación, a pesar de ser la encargada.

Menos agraciadas que ella, en el reparto de interés por el dueño en su personal, y dada la buena camaradería, estaban siempre prestas a defenderla, si fuera necesario.

Hacían bromas con respecto a la clientela, al cajero de la oficina vecina, le llamaban “Cara palo” y a la señora Engracia la dueña de la pastelería, con una delantera bailonga, “la Flanes”. Al farmacéutico “el Aspirino” y así sucesivamente tenían bautizados a los parroquianos.

Las chicas le hacían chanzas, por el hecho de ser una solterona militante, no quería que nadie le marcara el paso, ya había tenidos sus aventuras, que no llegaron a más, por suerte, pues al final todos eran unos plastas.

Pero ellas aun soñaban con su príncipe azul, que las sacaría de su aburrida vida, para llevarlas a un cuento de felicidad sin fin. Y se ponían a reír de sus propias tonterías.

En esto, llegó un día que “Cara palo” dijo algo más que los buenos días de costumbre.

Y entonces todas, absolutamente todas, le pagaron la apuesta.


Barcelona, 22 Julio 2018


lunes, 16 de julio de 2018

Fechas sentidas





Para Mª Carmen

Pasan los años,
más no las fechas,
muy significadas.

Esas de celebraciones,
fiestas y reuniones.
jolgorio familiar en suma.

Tanto frente el mar
cómo a pie de montaña,
ningún año se resistía.

 En cambio ahora,
en vivir de otro modo,
esa jornada estamos.

Actualmente
nos limitamos en recordar,
 añorar tan sentido día.

Pues no olvidamos
el bello significado
que sigue teniendo.

Tan bella fecha,
a las Cármenes,
 dedicada.

Contigo en el recuerdo,
el mar que te acoge,
contemplamos.



Barcelona, 16 Julio 2018