domingo, 7 de mayo de 2017

ESPERANDO





Imagen obtenida de Internet





Para amenizar la lectura



Toda la casa, era un silencio permanente, donde el único movimiento con sonido, que sólo los oídos muy entrenados podían percibir, era el descenso del polvo sobre los muebles, antaño tan brillantes tras innumerables pasadas de cera.

En aquel habitáculo, parecía estar el tiempo congelado, los pesados cortinajes escondían tras ellos, puertas y balcones, pues todas las aberturas de la casa estaban abrigadas.

Un breve pero intenso rayo de  sol, que había osado introducir algo de luz en una de las estancias, nos permitía ver, esa danza del polvo en el aire antes de depositarse sumisamente en la primera superficie hábil.

A pesar de estar toda la vivienda cerrada a las influencias externas, ocasionalmente se oía un chasquido, fruto de las contracciones de algún mueble más sensible a los sutiles cambios climáticos en el interior de aquella residencia.

Los muebles de mayor valor, en apreciación de los señores de la casa en su momento, yacían como fantasmas sin cadenas, soportando unas sábanas viejas, cómo hábitos religiosos o mortajas para unas piezas fuera de uso.

Las alfombras enrolladas y bien envueltas, eran un simple bulto en un extremo de cada habitación.

Era tal la penumbra, que las sonrisas de los cuadros, donde unos campesinos bailaban en corro, buscando la mirada cómplice de sus parejas, eran imposibles de ver.

Incluso los rasgos de una virgen, encerrada en una urna sobre un manto de flores secas, eran indefinidos.

Las agujas de un viejo reloj de pared yacían marcando estáticas unas doce pasadas, sin saber si era mediodía o medianoche, las cadenas con los contrapesos colgaban inertes, sin ayudar a contar tiempo alguno.

En algunas esquinas, arriba en los techos, realzadas por los encofrados, unas telarañas daban muestras de una cierta actividad en algún pasado cercano.

Era difícil de averiguar si algún bicho era capaz de vivir en aquel ambiente abandonado, quizás alguna cucaracha impertérrita, con su traje de gala, todavía se vería capaz de sacar algo de provecho, en alguno de aquellos cuartos abandonados a su suerte.

En una de esas habitaciones, con un poco más de luz, por tener los las persianas mal cerradas, donde los rayos de sol incidían en la luna de un antiguo armario ropero, se vislumbraba un balancín conteniendo una figura supuestamente femenina, dados los ropajes que la cubrían.

A su vera, una pequeña mesa auxiliar, de fina caoba decorada con incrustaciones de marfil, donde están depositados unos guantes de fino ante, junto a una botella vacía, de vidrio con arabescos propias de los vinos olorosos, cómo si la cogieran para servirse, en una copa de noble cristal tallado.

Una maleta a los pies de ese cuerpo estático, con un paraguas cogido a sus cinturones de cierre, a la espera de una partida en breve. ¿Quizás?

Un papel de color azul, con unas tiras blancas escritas y enganchadas sobre él, dan nota de que se trata de un viejo medio de comunicación, conocido como telegrama.

-        No sufras por nada-Stop-Te recojo mañana-Stop-Tengo permiso-Stop-Viajaremos a Barcelona-Stop- Te quiere. Tte. Carvajal-Stop-Madrid. 17 Julio 1936.

Unos postigos, liberados con la insistencia de las inclemencias y el paso del tiempo, baten ignorantes de lo acontecido en el interior de la vivienda.

La hiedra sigue feliz, tomando el sol apoyada en las paredes de la vieja mansión.


Sarrià, 7 Mayo 2017



32 comentarios:

  1. Carvajal propone, pero tres años de una triste guerra civil por delante disponen.
    Un abrazo.

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  2. Que bien describes ese estacionamiento en el tiempo de una casa abandonada por los avatares de momentos infelices surgidos.
    Detalles geniales en todos los rincones de la vivienda. Me ha encantado lo que dices del polvo en la primera estrofa.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Elda!
      Un cuadro hecho con pinceladas de realidades posibles.
      Un abrazo.

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  3. Me encanta como consigues describir a la perfección cada detalle haciendo que el lector cierre los ojos y se imagine allí viviéndolo en primera persona.
    Se masca la tragedia que estaba por llegar.
    Me ha gustado mucho el relato.

    Besines.

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    1. Como cierres los ojos te lo voy a tener que leer y no tengo una voz tan bonita como la tuya :)
      La tragedia siempre está a la vuelta de la esquina.
      Muchas gracias, me alegro un montón.
      Besines.

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  4. todos dejamos un rastro al marchar.. eso y una historia, una historia que casi nunca es agradable de contar...

    un bonito relato, muy bien llevado ...

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    1. Hay historias trágicas, cómicas y las que no se llegan a producir.
      Muchas gracias Beauséant.

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    1. Sí, es la única que puede disfrutar del sol.
      Besos.

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  6. La palabra se hace detalle y hasta en la oscuridad la viste de luz.

    Mi abraz☆ siempre

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    1. Muchas gracias AtHeNeA!
      Un abrazo luminoso.

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  7. Hola Alfred.
    Muy bien ambientado. Drama con mucho suspense y un final que queda en el aire.

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    1. Hola Enric!
      Muchas gracias! Es un retrato trágico.En el aire solo hay polvo.

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  8. Se murió esperando... claro... sin duda el Tte. Carvajal tuvo serios problemas el día siguiente y no pudo ir...

    Saludos.

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    1. Cualquier excusa es buena para no acudir a una cita ineludible...
      Saludos.

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  9. Hola Alfred , un relato helador con un final algo amargo , ella se quedo esperando a que él regresara , murio con la pena de que no volverian a verse nunca más , si es que no fuera en la otra vida , claro .
    Te deseo una feliz semana , besos de Flor.

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    1. Hola Flor! Se quedo esperando hasta el último suspiro.
      Feliz semana. Besos.

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  10. Que bien describes la escena,esa mujer que espera la llegada del que nunca vendrá es algo que refleja de forma certera lo que pasa en una guerra, donde unos esperan a los que nunca regresan y al final como en ese caso mueren los dos .
    Besos ALfred.
    Puri

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    1. Muchas gracias Puri. la muerte como fin de una espera inútil.
      Besos.

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  11. siempre temo que un dia, aunque me encante la palabra esperar, sea una pérdida de tiempo... pero esperar quizá es como ese karma de toda mujer.

    no se, esta entrada me ha dejado pensando o es que quizá me siento como rara...

    muy rara como todo lo que eascribo ultimamente ... por esperar :)

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    1. Nos hacemos un hartón de esperar, la mayoría de veces inutilmente, en cuanto si es un karma para toda mujer, espero que no. Los tiempos cambian. ;)

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  12. Estupenda descripción Alfred, como siempre. ¡Cuántas mujeres sufrirían la espera de su teniente en esa cruel guerra entre hermanos!Pero... "La hiedra sigue feliz" porque la vida siempre sigue. Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Mara!
      La hiedra sigue impertérrita su vida.
      Un abrazo.

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  13. Cuántas historias quebradas en esa fecha.
    Bien contado,Alfred!

    Besos.

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    1. Demasiadas.
      Muchas gracias Carmen!
      Besos.

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  14. Esto eriza la piel, el telegrama es crucial. La hiedra la única desinformada. A veces deberíamos ser hiedra.
    Un besazo.

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    1. Gracias Sara!
      El telegrama sólo nos sitúa en la acción y tiempo.
      La hiedra se limita a vivir.
      Un besote.

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  15. Se respira la soledad, el abandono, la desesperanza. Buen texto, y triste a la vez.

    Saludos y saludes!

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    1. Muchas gracias Julio!!!
      Grandes saludos.

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