martes, 15 de abril de 2014

Mi musa







                                      Foto del autor


La musa

Estaba distraído, contemplando una luna casi llena, que me tenía fascinado, ello hizo que no me apercibiera al momento de su presencia.

Ya se sabe que te ha de coger trabajando, no le gusta el autor ocioso, esperando la inspiración divina.

Tras los saludos de rigor y presentación de escritos, me dio una serie de recomendaciones y ejemplos de otros componentes de su equipo.

A mí siempre me ha gustado ir por libre, no estando adscrito a ninguna escuela en concreto, no doy la talla para ello.

En el relativo poco tiempo que llevo con esta afición, he de reconocer que sus advertencias y consejos me han sido muy útiles.

De los personajes y situaciones,  sutilmente recomendadas, he solido hacer un caso relativo, pero si han servido de punto de partida.

Inicios de cuentos y micro relatos, que han devenido, a través de mi escritura, en narraciones autónomas,  incluso para mi voluntad.

Personajes que se creaban sus propias situaciones, y qué yo apenas daba forma con mi limitado vocabulario.

Tenía claro que el comportamiento dado a los personajes femeninos no le acababan de agradar, por mi supuesta misoginia en cuanto a macho con roles aprendidos en la novela negra.

Las conversaciones podían durar un tiempo enorme, en el que ninguno de los dos se apeaba de sus convicciones, ella por experiencia y yo por tozudez de autor novato.

Pero de esta forma nos entreteníamos, hasta que surgía una buena idea, digna de desarrollar con todo el esplendor posible.

Pasaba de puntillas, por los enamoramientos  de los personajes, que se empeñaban en ellos, como si les fuera la vida, qué les iba.

A esto le daba una importancia trascendental, pues era el principio de todo comportamiento humano, cuando a mí, me atraía más las situaciones, de actitud y toma de decisiones,  por parte de personal.

Incluso a veces, nuestro intercambio de frases, dan pie a relatos homologables cómo tales, con la satisfacción por mi parte de tamaño reconocimiento.

Y es qué tengo una musa de tan buena pasta, qué incluso me permite desvaríos, sin inmutarse.

Simplemente se ríe de ellos.


                                        Foto del autor

4 comentarios:

  1. Muy bueno tu post. Las musas, revoltosas siempre, en pos de unas silabitas que decir al oído. Y si uno tiene un cazamariposas invisible, va y las pesca!.

    Un abrazo Alfred.

    ResponderEliminar
  2. Gracias por tu grato comentario. Me veo con salakof y cazamariposas, a la caza y captura de hermosas palabrejas.
    Un abrazo Albada2.

    ResponderEliminar
  3. Si señor. De cuando en cuando, hay que ser agradecidos con la musa inspiradora y hacerle un homenaje que es lo que has hecho.

    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertamente hay que reconocerle y agradecerle su influencia, cultivando las buenas sintonias.
      Un saludo.

      Eliminar