jueves, 20 de febrero de 2014

Gasolinera bis

                                      Gasolinera (Cuadro de Hopper)


Pensar en la desolación que siente, el hombre que está en paro laboral y no es capaz de aceptarlo, aferrándose a sus rutinas diarias cómo si nada hubiera pasado.
Salir de casa a la misma hora, encontrarse en los mismos lugares viendo las mismas caras, comentar el último partido del equipo favorito con los contertulios, mientras se saborea el primer café del día, el que nos pone a tono para la dura jornada.
Sólo que esta no llega a cumplirse, se queda en los prolegómenos y luego dirige sus pasos hacia no se sabe dónde, cualquier lugar donde pasar el día, da igual un parque, que una iglesia, que la biblioteca municipal.
Lo que no podía soportar era ver una obra, esa actividad que parece reservada a los jubilados, que se explayan comentando la progresión de las obras públicas.
No había completado su ciclo, tenía mucha vida útil por delante, como para contentarse en ser un convidado pasivo.
El no lo sabe, pero en el café de la gasolinera, el muchacho que le prepara y le sirve, está al corriente de su situación y por eso le sigue cobrando la consumición al precio antiguo.
Todos saben que no quiere tirar la toalla, pero él no aceptar su situación, tampoco le ayuda mucho, pues los que no saben, no le pueden ofrecer nada.
Pasan los días, las rutinas se repiten, la cartera está más rozada, las ropas más ajadas, el pelo más largo,
los zapatos gastados y muchos días que no le apetece tomar nada.
Pero siempre hay alguien que le invita a un café.






8 comentarios:

  1. Desolador retrato de una realidad. Menos mal que parece estar rodeado de gente buena, que no es poco.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sino fuera por las complicidades creadas con amigos y familiares, esta situación habría dado pie a una insurgencia preocupante.
      Aunque bien pensado quizás fuese lo adecuado.
      Un abrazo.

      Eliminar
  2. Una triste y dramatica realidad la de nuestros dias; es desolador esta situacion y te das cuenta que todos los dias son iguales y nada hace cambiar la situacion y el desgano cada vez se apodera mas.

    Me ha encantado la continuacion del de Albada ojala hubiera otra parte con final feliz como el que todos deseamos para la nuestra.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. En ese final feliz están nuestras esperanzas puestas.
      Un beso.

      Eliminar
  3. Es la historia de un fracaso, con culpables lejanos a muchos de los protagonistas. Éstos, los seres anónimos, haciendo equilibrios con las carteras ajadas o los gastos de un café, han de desarrollar motivos para levantarse, mirar al frente, y seguir luchando.

    Un beso.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Ciertamenet, la esperanza es lo último que se pierde, con ella y con un poco de humor, podemos hacer cualquier travesía.
      Un beso.

      Eliminar
  4. En algunos momentos de nuestras vidas, muchos hemos compartido situaciones como las del hombre de la gasolinera y entiendo muy bien al protagonista. Comprendo su soledad, su desolación y su angustia.
    El escritor ha sabido ponerse en su lugar y transcribir estas sensaciones al lector.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El pie de partida de este micro, es una bello post de Albada, del que te recomiendo su lectura.http://www.albada2.com/2014/02/en-la-gasolinera.html

      Eliminar