sábado, 4 de enero de 2014

Siesta




Cuando es festivo, una de las actividades con las que suelo complacerme, es una siesta, de esas que no tienen fin, no está estipulado su duración, y el solo hecho de esa premisa, la hace extraordinaria.
Algunas veces, pocas, me quedo traspuesto estirado en un sofá, mientras el ronroneo de una televisión sin conciencia desgrana unos contenidos prescindibles de todo punto.
En ese estado de ser no estando, estar sin ser, cualquier sonido ajeno a la necesidad funcionarial del hogar, puede representar un sobresalto agudo.
Si la dormida es en un lecho, estos inconvenientes lo son menos pues la instalación en ella, siendo de una calidad más aconsejable, permite retirarse a un aposento menos agredido por ruidos extraños.
Aunque hay que tener en cuenta qué el hecho de desplazarse hasta la habitación después de haber empezado el proceso de tránsito a la inconsciencia, puede perjudicar ese proceso e incluso abortarlo.
Que en estas circunstancias de somnolencia, te suene el teléfono, es muy perjudicial para la salud, puede romperte los nervios en un momento de debilidad personal.
Si quien lo hace es reincidente es su premura por hablar de algo, qué podía y debía ceñirse a otros momentos de la existencia, te hace pensar, que la acción de no haberlo hecho desaparecer en algún momento anterior de tu vida, fue un error, un clarísimo y evidente error.
Cómo puedo considerar persona digna de aprecio, alguien capaz de romper los beneficios que producen en mi cerebro, soñar qué eres el rey de una nebulosa donde se producen todas las maravillas a las que una mente pueda tener acceso...
Considerarlo amigo, en estas circunstancias, forma parte del masoquismo, inherente a la cultura judeocristiana a la que pertenecemos.

6 comentarios:

  1. Hola
    La foto es muy original.Me ha gustado mucho, Es genial.
    He hecho la siesta durante muchos años, y va muy bien, sobretodo si duermes poco, osea que puedo comprender lo que te pasa. Hay un detalle que nos diferencia. Yo la hacía dentro la cama.
    No dejes esta sana costumbre. Rezaré a los dioses para que no seas molestado.

    Un saludo.


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  2. La foto la tome prestada de internet, realmente la encontre muy graciosa y acertada para la ocasión. Hago siesta según las circunstancias, y también lo considero una sana costumbre.
    Gracias por rezar a los dioses por mi.
    Un saludo.

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  3. Menos más que no estabas tendido al sol, como lagarto. Entonces, te aseguro que el teléfono hubiera sido un cataclismo de incalculable consecuencias. :-)

    Un abrazo.

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    1. En la imagen sólo resalto la placidez de un momento de asueto único e intransferible, lo otro son las consecuencias de la interconexión social.
      Un abrazo.

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