miércoles, 9 de mayo de 2012

Entre amigos

Una hilera de arboles a ambos lados de la carretera nos saludan, mecidos por el viento.
A nuestro paso, los caracoles siguen su camino por el margen, ajenos a nuestra llegada a la casa, qué se produce según el horario previsto.
El viento arrecia y  juguetea con la veleta, señalando el camino a las nubes.
Acogidos con cariño, comentamos las incidencias del viaje; no se han producido las previstas incidencias por las protestas ante el agravio comparativo en el tema de los peajes.
Decidimos donde ir a comer, en la amplia variedad de lugares, que se hayan  entre las poblaciones aledañas a poca distancia de la residencia.
Mientras, nos comunicamos con los que faltan, para decirles a donde tienen que dirigirse.
Reencontrados todos en el lugar acordado, constatamos el tiempo que hace que no nos habíamos visto juntos, empezando a ponernos al día de las últimas actividades familiares acontecidas.
Sentados en la mesa, hablando de anécdotas personales y familiares, compartiendo opiniones sobre el acontecer diario, recordándose actuaciones anteriores, comparándolas con las actuales, transcurre una comida en charla ininterrumpida.
En el camino de regreso, serpenteando entre campos de cultivo, observo como la tonalidad verde a madurado, y las amapolas invaden los arcenes.
Una vez regresados y fuera del coche, mientras estiramos las piernas por el jardín, nos reclaman la atención para ver la atareada actividad de las abejas en unos setos llenos a rebosar de unas minúsculas florecillas rojas.
Obsesionadas en su afán recolector, ignoran nuestra presencia, lo cual les agradecemos cordialmente, mirando de no molestarlas.
Sentados en un circulo improvisado, en un rincón del jardín, donde aún luce el sol, aprovechando el calor de los últimos rayos, seguimos las conversaciones interrumpidas, de la sobremesa.
Una hilera de hormigas, en formación de búsqueda y transporte, cruza entre el terrazo del suelo, sin prestar atención a nuestras palabras.
Nos entretenemos con las diversas ocurrencias, puestas por nuestras bocas, que nuestra apariencia de responsabilidad, haría impropias, pero muy divertidas.
Los caracoles siguen con su lento desplazamiento, las hormigas están atareadas, una araña dormita en una esquina de su tela, las abejas se entorpecen en su ir y venir entre las florecillas.
Nosotros reímos.

9 comentarios:

  1. más allá del motivo principal de esta historia que es el reencuentro, los amigos, rescato los detalles que fuiste dando permitiendonos sentarnos allí entre todos ellos, percibiendo la caricia del viento y viendo todos esos caracoles

    un abrazo

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    1. Son los amigos, el hecho en si del encuentro y el entorno en el que se realiza, los caracoles son testigos silenciosos.
      Un abrazo.

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    1. Gracias, lo mismo te deseo, un saludo.

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  3. Existe un tiempo muerto, que no perdido, en que las saetas de los relojes parecen querer indisciplinarse.
    Casi nadie lo busca, y casi nadie lo sabe hallar. Tú, y tus amigos, habeis conseguido ese tiempo. El que la amistad hace imperecedero.
    Enhorabuena.

    Un abrazo

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  4. Que mejor entorno que la naturaleza, a la que pertenecemos, para ese reencuentro con amigos, otra especie esta, la de los amigos, en peligro de extinción.
    Un abrazo "amigo" y buen fin de semana, que con este solecito saldrán los caracoles... Y los amigos

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  5. Gracias Cormorán, es una escena un tanto renacentista, encuentro de amigos, ambiente rural, un fin de semana ideal, los caracoles bien, a lo suyo.

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  6. Todo es más ameno entre amig@s o en familia, hasta aquellos paseos donde se disfruta de la belleza de la naturaleza y de la fauna que la rodea, que a menudo siempre nos deja maravillados con su espectacular forma de vida. Y mira que te lo dice una mariposa.

    Abrazos alados, Alfred. Y gracias por tu agradable visita!

    Feliz Finde!!!

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  7. Escucho en un murmullo proveniente del aleteo de una gentil mariposa, unos bellos poemas qué me reconfortan el espíritu.
    Gracias y feliz finde!!!

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