domingo, 18 de diciembre de 2011

Agape familiar

Para ser una comida familiar de carácter festivo, parecía un funeral, en cierto modo no hacían más que honrar a un protagonista difunto.

Todos reían al parecer, sus gracias, su forma de correr un tanto desgarbada, su confianza con todos los miembros de la familia, en especial de los pequeños.

Con estos jugaba al escondite, se acordaron de esos días alocados, como picoteaba todo el día sin disimulo, para desespero de la madre.

En un día de fiesta, en especial la navidad, se tiende a recordar con benevolencia a los ausentes, por muchas que hayan sido sus pillerías.

Cuando se pusieron a comentar sus excelencias interiores, sin desmerecer su brillantez externa, pues era muy presumido, consideraron que había una mejora sustanciosa.

Había desarrollado su musculatura, para un sentido del gusto ajeno, gracias a las atenciones que con él tuvo la anfitriona, que era muy apreciado por todos los presentes.

Hubo unanimidad total en considerar que el pavo de este año era excelente y superaba con mucho las prestaciones de los anteriores, brindaron por ello alzando las copas, y loaron el buen hacer de la cocinera. 

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