sábado, 28 de enero de 2012

El bosque impenetrable

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Dejaron pasar al caminante, casi sin mirarlo.
Notaban el vaho que soltaban sus jadeos
y como resonaban sus pasos
en el silencio espectral del bosque.

Sus andares eran bruscos
y no tenían ningún respeto
por la flora del lugar.

Según fueran los paseantes,
les daba por comportarse
de un modo u otro,
era una de sus distracciones, 
pues tenían bien pocas.

Nadie contaba con que cambiaran un poco.
Entrelazaban sus ramas entre congéneres
haciendo el bosque impenetrable.

Una red en la que quedaban atrapados
los considerados indeseables.
A veces la deshacían al poco tiempo,
otras tardaban más.

Éste, simplemente, tardaría en salir.

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