miércoles, 31 de octubre de 2018

LA CASTAÑADA



Foto del autor




Noche de castañas


Tradicionalmente la noche del treinta y uno de octubre, es muy usual reunirse con amigos para celebrar la castañada.

Con la excusa de la llegada del frío y la fecha dedicada a los muertos, se busca la buena compañía, para comer castañas asadas, dulces de mazapán (por aquí, los famosos panallets) y buenos tragos de vino o lo que se tercie, para animar y calentar el cuerpo.

Los de aquel grupo no iban a ser menos, y atendiendo a que uno de ellos, disponía de una casa en la montaña, se pensó que era el sitio ideal para celebrar la castañada.

Eran tiempos en que la influencia anglosajona no estaba tan afianzada.

Se pusieron de acuerdo en quién  llevaría el qué, para celebrarlo adecuadamente y que no faltara de nada.

Tampoco eran tiempos de móviles y la logística era un poco más rudimentaria.

Se repartieron unas hojas con la ruta a seguir, indicando bien los cruces, para que nadie se perdiera, pues el lugar estaba a una distancia considerable, según la pericia de cada uno, no menos de dos horas.

Cuando empezaron a llegar los invitados, la casa ya empezaba a estar algo caldeada, gracias a que el anfitrión había podido llegar con la antelación suficiente para hacerla más habitable.

Al ser un caserón de dimensiones importantes, habían decidido quedarse por donde estaba la cocina, con su hogar encendido, y utilizar una sala contigua como habitación comunal, pues el frío era notable.

A medida que el personal iba  llegando, toda la gente mostraba sus aportaciones, con lo que las salvas de aplausos se sucedían.

Poniendo las viandas sobre una mesa, de esas de madera rústica con generaciones de comilonas en su haber, ahí quedaba el queso, jamón, tortillas de patatas, boniatos, las imprescindibles castañas, vino, los golosos panallets, moscatel, aguardiente, en fin todo tipo de bebidas y provisiones.

Como es normal entre la preparación y puesta en la mesa y su posterior consumo, la conversación no cesó un instante, con más chanzas que seriedad en su transcurrir.

En el devenir de la cena, se fue la luz presumiblemente gracias a la tormenta que se había desatado en el lugar, con gran presencia de aparato eléctrico.

Como no podía estar de menos, en una noche tan señalada, se habló de la muerte y de los espíritus; cada cual miraba de ver quién soltaba la historia más truculenta,  llegando a decir el anfitrión que en aquella casa habitaban, unos fantasmas de los antiguos propietarios, muertos en una revuelta en épocas carlistas.

Evidentemente se tomó a chanza por el resto del personal, llegando a pedir realizar una visita nocturna por las estancias de la casa en su búsqueda, para darles un poco de aguardiente del bueno y así calentarles su frío espíritu.

Dicho y hecho, se levantaron y con los animosos grititos de las chicas, nadie se quiso quedar atrás en la búsqueda de los consabidos habitantes misteriosos del caserón.

Con linternas, luces de  gas, e incluso una improvisada antorcha hecha con un tronco al que le habían puesto un paño empapado en aceite.

El anfitrión se puso delante para indicar el camino e ir abriendo las innumerables puertas que tenía la casa, subieron hasta las golfas, para luego bajar al sótano, todo ello al ritmo de la conga haciendo un trenecillo ruidoso y luminoso.

Para cuando estaban en la inmensidad del sótano, donde había desde antiguas caballerizas hasta las tinas donde se hacía el vino, el anfitrión había desaparecido.

Por más que lo llamaron  y exploraron durante horas por toda la casa, recorriendo otra vez todas las estancias, no hubo manera de dar con él.

Al final cansados de buscar y estando al clarear del día, se optó por regresar a la ciudad, considerando el hecho una broma de mal gusto por su parte.

Los espíritus los vieron partir, con la satisfacción de quién se saca una visita desagradable de encima.

Aquel grupo de amigos, con el paso de los años y a medida que las responsabilidades familiares y laborales aumentaban, se fueron distanciando entre ellos.

Llegando a olvidar o al menos  no mencionar, nunca más la desaparición de su amigo, del cual no volvieron a saber nada más.

Pero creo que todos ellos, cuando vienen estas fechas me recuerdan un poco.


Barcelona, 31 Octubre 2018



50 comentarios:

  1. Jo.... como para no recordarte...

    Relato que despierta los miedos que todos escondemos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Noches de invocar a los espíritus y a algunos no les gusta que los despierten. ;)
      Saludos.

      Eliminar
  2. Ser el anfitrión y desaparecer, vaya jugada de un alma en pena, con una broma bien urdida, nadie supo jamás de él. Ahí quedó, en el sótano, su hogar desde mil cuatrocientos noventa.

    Muy bueno Alfred. Un beso y feliz castañada

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Perdido en la inmensidad de lo invisible.
      Muchas gracias Albada Dos.
      Un beso.

      Eliminar
  3. Hola ALFRED! esta muy bien escrito y tiene su misterio. La jugada del amfitrión es muy buena. Estàs cosas, estos misteriós me producen mucho respeto.

    ResponderEliminar
  4. ¡Qué jodío!
    Claro que sí. Las bromas se hacen bien o no se hacen.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
  5. Vaya Alfred que final más sorprendente. No me extraña que lo recuerden hasta los siglos de los siglos, jajaja.
    Genial el cuento, ha despertado mi interés de llegar hasta el final a ver que pasaba, aunque a decir verdad estas cosas de los espíritus me dan bastante miedo...
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Miedos aparte, es una noche para disfrutarla en buena compañía.
      Un abrazo.

      Eliminar
  6. ¡Alfred! estupendo, claro que he sentido miedo y ni cómo imaginar el final : )
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Creo que vosotros haceís celebraciones por todo lo alto en estas fechas.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Qué bueno!!!

    Iba leyéndote y pensando, "al sótano no, al sótano no". No sé por qué se siguen construyendo sótanos.

    Me gustó mucho la historia. Y el final está muy bueno.
    Disfruta ésta, tu noche

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Alis!
      Espero que hayas disfrutado de una buena noche de castañada.
      Un beso.

      Eliminar
  8. A tí no hay quien te olvide jajajaj

    La castañada, por el norte creo lo llaman magosto ;)

    Un relato que como suele ser habitual en tí no esperas el final, coincido con Macondo qué jodio el niño :)

    Besines.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias!!!
      Si, así me suena, pero pensaba que en Asturias.
      Jodio hasta el final :)
      Besines.

      Eliminar
  9. ¡Menudo anfitrión! ¡Olé tu menda y retranca catalana!

    Buenísima y divertida entrada ¡UUUUUUUUUUUUUUUUUUUUAAAAAAAAAAAAAAA!

    Besos con palmatoria y vela, jeeeeeeeee...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias mari carmen.
      Me rindo ante tu entusiasmo :)
      Besos.

      Eliminar
  10. Sea real o no, es ingeniosa la manera en cómo termina la historia. Buen giro le diste a una broma de antología. Usted es de temer, señor jaja
    Te dejo un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Julio, dicen que la realidad siempre supera a la ficción, en mucho ;)
      Un abrazo.

      Eliminar
  11. Hola Alfred, vaya con el final, que miedo, pero lo suyo es que diesen parte a la poli por la desaparición no?, muy tranquilos se quedaron los amigos, no me extraña que el anfitrión no diese señales de vida:), muy buen relato.

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Piruja. Hay gente que no quiere saber nada con la bofia. :)
      Muchas gracias.
      Besos.

      Eliminar
  12. Es que hay que nacer con ese gen de bromista...si no,ha estar quietecitos.El final es genial.
    Un placer leerte.
    Un beso Alfred.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. El humor es lo que nos diferencia de los animales, bueno no siempre, al menos en algunos es harto discutible. ;)
      Un beso Carmen.

      Eliminar
  13. gracias Alfred....hoy no estoy bien ,muy baja en tensión .
    Besos

    ResponderEliminar
  14. Bueno, bueno, tu relato si que ha dado más miedo que mi fantasma.
    Me ha gustado mucho y ha sido un placer leerte.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Para eso está. Un poco de miedo en estas fechas es lo que toca. :)
      Me alegra que te haya gustado.
      Un abrazo.

      Eliminar
  15. Hola Alfred , si el anfitrión se llega a oler como iba a acabar a buena hora , llama a los amigos a su casa , yo estoy más en la tesis que algún envidioso , se lo cargo y lo metió de cabeza en esas grandes cubas donde se hace el vino , muy buen relato para ser un especial de Halloween , te deseo una feliz semana besos de flor.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Flor, es una buena idea lo de meterlo en una tina.
      Feliz semana, besos.

      Eliminar
  16. Pues vaya amigos, jope, cómo para recordarlos..

    Estoy seguro que si yo despareciera así, sin dejar ni rastro, ellos, ellos... bueno, sí, seguirían con sus vidas como si nada..

    Cabrones

    ResponderEliminar
  17. Buen anfitrión resultó ese fantasma, aunque haya desaparecido sin dejar rastro.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Buen anfitrión sí era, pero les dejó con un intranquilidad que no lo fue, visto el resultado de su interés por encontrarlo.
      Un abrazo.

      Eliminar
  18. Las bromas son buenas pero hasta que nadie salga dañado, que buena tradición. Besitos de luz, que iluminen tu alma.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es cierto, toda la broma sin tomar nadie daño.
      Muchas gracias.
      Besitos.

      Eliminar
  19. Eres un travieso empedernido,Alfred!
    : )
    Me ha encantado ese final.
    Y las castañas...también me encantan...ummmmm

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Soylo Carmen!
      Muchas gracias.
      Ahora que el tiempo esta fresquito, unas castañas recien tostadas están de rechupete.
      Besos.

      Eliminar
  20. El anfitrión quiso asustar a sus huéspedes, pero no obtuvo el resultado esperado.
    Has recreado tan bien el ambiente "festivalero" que he sentido estar ahí participando del mismo.

    Besos, Alfred.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Parece que los invitados pasaron del anfitrión.
      Muchas gracias.
      Besos María Pilar.

      Eliminar
  21. A mí también has conseguido meterme en ambiente. Me encantó.
    Besitos Alfred (Te he dicho alguna vez que mi marido también se llama Alfredo? :)

    ResponderEliminar
  22. Que bonita tradición......por acá el 31 de Octubre por la noche se festeja halloween saliendo la gente por la noche a pedir dulces casa por casa.....saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada lugar tiene sus tradiciones, todas igual de bellas e interesantes, forman parte del folclore propio.
      Saludos.

      Eliminar
  23. EN MI CASA NO CELEBRAMOS LA CASTAÑADA...
    YO YA ESTOY BIEN ...GRACIAS POR TU VISITA.UN PLACER ALFRED.
    ABRAZOS

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Pues es una fiesta la mar de entrañable. Son costumbres.
      Me alegra saberlo. Un placer siempre, pasar por tu blog.
      Un abrazo.

      Eliminar
  24. Hola Alfred muy bien descrita toda la escena y los protagonistas, es un texto cómodo de leer, esos amigos seguro que nunca mas van olvidar esa noche, el anfitrión tenía mucha guasa.
    Por aquí se le llama magosto y es muy típico hacerlo el día 11 de este mes, y las castañas se acompañan con vino tinto.
    Besos
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, eres muy generosa en tu crítica.
      Eso tengo entendido, aquí comemos castañas preferentemente gallegas con vino moscatel.
      Besos Puri.

      Eliminar