miércoles, 30 de noviembre de 2016

La caseta




 Caseta de aperos ( foto de I.C.) 




Hacía años que la casa no estaba habitada, sólo muy de tarde en tarde, se pasaba alguno de los hijos de la Sra. Engracia Q.E.P.D.

Cuando decidieron aceptar las últimas voluntades, en las que se les conminaba a mantener la casa en pie y no venderla nunca ni alterar la distribución del jardín, caseta de aperos incluida, les compensaba porque así obtenían, los pisos en la ciudad, los cuales tenían una valoración muy alta, gracias a los buenos barrios donde se encontraban y al buen hacer de los inquilinos, que los mantenían en perfectas condiciones de habitabilidad y decoro.

Por eso, por turnos y sin empujar, cada x meses, uno de los hermanos Florez, se pasaba por la casa, la abría para que se ventilara un poco e incluso, si hacía calor y se aburría, conectaba el riego del jardín.

No tenían muy claro la gran querencia de su madre por aquel caserón antiguo e incomodo para vivir, que ni siquiera había compartido con su padre, el cual murió muchos años antes de que existiera, en un viaje de negocios por Brasil que se prolongó durante bastantes años, bueno todos los que le quedaron pues no regresó ni siquiera en cenizas.

Amanda, la pequeña, era la única que se la hubiera quedado, de disponer de medios para ello, pero la parte a pagar era totalmente imposible para sus escasos medios.

A parte que el hecho de estar separada de tres ex maridos, dos amantes, un amigo extraño que le obsequió con un hijo adoptado en Somalia, con la tez blanca como recién salido de Bloomsbury, le había dejado en un extraño estado de ánimo, que no conducía al optimismo vitalista necesario para embarcarse en nada.

Se dejaba llevar por sus ensoñaciones siempre que quedaba sentada en un banco de aquel jardín, cada vez más agreste.

Recordaba sus excursiones hasta la caseta, donde el jardinero le enseñaba unos bulbos peludos que siempre llevaba consigo, escondidos en los bolsillos del pantalón, junto con una zanahoria.

Era un señor muy jovial y divertido, que gozaba de la total confianza por parte de la señora de la casa, pues incluso le dejaba ducharse en la casa, cuando había acabado su faena.

Nunca entendió muy bien, porque a su madre no le hicieron ninguna gracia sus correrías y al poco desapareció aquel jardinero tan divertido, que siempre le obsequiaba con un chocolate muy bueno.

Al final consideraban chocherías propias de la edad, las obsesiones de la madre por qué no se hiciera ninguna modificación en la casa ni alteración en el jardín, caseta incluida.

Un día en su aburrimiento existencial, se empeño en abrir la puerta y entrar en dicha caseta, prácticamente en ruinas, pues nadie se ocupaba de ella y el techo amenazaba con desplomarse.

Miró con curiosidad malsana, los sacos de arpillera sobre los que en tiempos, se estiraba para ser observada por el atento jardinero, mientras le contaba cuentos de lo más fantasiosos e imaginativos, muy diferentes de los del colegio de monjas.

Todo estaba en un estado de deterioro total, el suelo estaba como abombado en la parte central, cosa que no recordaba de su época juvenil.

Indagó hurgando con una pala oxidada y mango un tanto carcomido, hasta que éste se rompió del todo, dejándola en la incógnita si la mano que asomaba, era para saludar un reencuentro o para una despedida formal que no pudo hacer en su momento.




Barcelona, 30 Noviembre 2016.

72 comentarios:

  1. Vaya con el c....n del jardinero.
    La chica muy lista no parece, no?

    Aunque me ha removido un poco por dentro, me gusta el relato.
    Normal no quisiera vender la casa ni hacer cambios :)

    Besines

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    1. Parece que a la chica mucho no le importaba, o no le daba importancia.
      A qué deja un regustillo amargo?
      Besines.

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    2. Sí Alfred. Muy amargo.

      Besines dulces, para compensar.

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    3. O yo estoy fatal o este relato no lo he entendido muy bien, porque más que sorpresa, a mi me ha parecido un final justo.

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    4. Justo, equitativo e insalubre.

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  2. Conozco a muchas personas que terminan asi. Que triste relato! Yo creo que terminare igual. En mi casita, viejita, toda oxidada, pero mi tesoro lo llevare por dentro. (Mi historia) Eso nunca se oxidara! Saludos!

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    1. Ya es triste yacer en una especie de mausoleo particular de la señora. No te veo como una historia oxidada y viejita, eso nunca.
      Saludos!

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  3. Hola Alfred!
    Has descrito a la familia ejemplar para no tomar como modelo.Espero que no hayan muchas así.

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    1. Hola Enric!
      Es una familia como muchas que pueblan por aquí, solo que con un particular mausoleo.

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  4. Ufff vaya desenlace...sorpresas te da la vida,en este caso chunga.

    Besos.

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    1. Si Carmen, aquí la sorpresa no es muy agradable.
      Besos.

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  5. Qué buen final: esa mano que se asoma y que te puede aterrar o alegrar de ser presenciada (dependiendo del punto de vista). Pero, sea como sea, un desenlace sorprendente.

    "Se pasaba por la casa, la habría para que se ventilara un poco"... Por ahí se te coló una "h" de más, compañero de letras jaja

    Más saludos!

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    1. Hola Julio! Gracias por la advertencia, por dónde estaría...
      Las manos tienen un lenguaje propio.
      Más saludos.

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    1. A veces estas casas antiguas esconden curiosas historias...
      Besos.

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  7. Vaya con la manita....

    Menudo sorpresón...

    Saludos.

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    1. Esos huesecillos reveladores...
      Sorpresón total!
      Saludos.

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  8. Esa mano...revelaba la realidad del pasado, amigo Alfred, por eso había estado escondida taaaanto tiempo :-)


    Buen texto, gran final. Un beso

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    1. Esa mano imploraba clemencia, saludaba al tendido, mostraba sorpresa, manifestaba indignación...Quién sabe.
      Muchas gracias.
      Un beso.

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  9. Pasado bien guardado
    cuantos habra asi por el mundo!!!!
    Cariños

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    1. Un pasado imperfecto.
      Unos cuantos, a saber si son reclamados.
      Un abrazo.

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  10. Madre mia que relato!! sobretodo con un final de infarto.
    Besos

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    1. Hola Ilesin! Algo sorprendente si que es :)
      Besos.

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  11. Ademas de para saludar o despedirse podía ser para tratar de meterle mano. Yo no me fiaría.
    Un abrazo.

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    1. No hay que fiarse nunca de una mano que surge de manera subrepticia.
      Un abrazo.

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  12. seguro que queria le echaran una mano ... para usar esa pala :)

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  13. He ido imaginando la escena y en el final.... Quede atrapada en esa mano buf esa mano me ha dado escalofríos.

    Muy buen relato, Alfredo, y la imagen de tu amiga.

    Un beso.

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    1. Jajaja!!! Esa mano acusa...
      Muchas gracias por parte de ambos ;)
      Un beso.

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  14. Estupendo relato, y muy bien llevado hasta un final repentino y sorprendente.
    Un abrazo.

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  15. La sorpresa de un legado.

    Palabras hilvanadas con talento.

    Un abrazo de luz

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    1. Si. Una buena sorpresa.
      Muchas gracias.
      Un abrazo luminoso.

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  16. Nunca me han gustado las casetas en el jardín, ésta por fuera mola mucho por dentro ya es otra cosa, según cuentas, mejor no revolver los trastos no vayan a salir más manos. Un abrazo.

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    1. Bueno es una sencilla y pequeña caseta para guardar las herramientas, aunque pueda ser un mausoleo.
      Un abrazo.

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  17. Ajajá. Parecía nostalgia pero no. Conseguiste despistarme y me sorprendió tu final, mira que es difícil eh, ni en las pelis me sorprenden. Chapeau.
    Besitos Alfred, buen findepuente

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    1. Ya ves! Aquí no lo pillaste ;)
      Perdona la broma fácil.
      Besitos y feliz mega puente.

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  18. Un relato triste, pero ¿sabes? la tristeza es muy bella :)

    Besos.

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    1. En cualquier vida hay momentos triste y alegres, pero aquí todo parece triste.No sé con que grado de belleza ;)
      Besos.

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  19. Hola ALfred, caray con la herencia, por una parte fue buena y por la parte de la caseta hasta con sorpresa, pero estas sorpresas mejor que no se den, pobre jardinero y vaya con la Sra. Engracia:)

    Besos.

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    1. Hola Piruja! Ya ves, hay herencias envenenadas ;)
      Besos.

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  20. Lo que más me gusta de estos relatos es el final, me gustan que me sorprendan, y tú con tu buen hacer lo consigues, mi felicitación.
    Disculpa por mi tardanza, pero tuve un problema de salud con mi mama, y le he tenido que dar más atención, ahora está mejor, pero sin quitarle ojo de encima.
    Un abrazo Alfred.

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    1. Lo primero es estar por tu mama :) Que se mejore.
      Gracias por venir y comentar.
      Un abrazo Carmen.

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  21. Muy bueno el relato, de casos así están los pueblos llenos.
    Esa mano saludaba al tendido desde la barrera del pasado.
    Besos Alfred.
    Puri

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    1. Muchas gracias Puri! Pues lamento tanta abundancia.
      Besos.

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  22. Hola,mw has dejado en vilo con el final de tu historia, muy bien escrita y con mucho misterio, no dices de quién era la mano, me he quedado pasmada.
    Gracias por tus palabras hacia mi entrada, por lo que veo te ha gustado,me alegro mucho.
    Dices en tu comentario que es buena la despedida que le he hecho a mi amigo, no puede ser de otra manera, lo quería muchisimo.
    Besos, feliz semana.

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    1. Hola! Se supone que la mano es la del jardinero desaparecido.
      Me gusta que vuelvas a escribir, la lástima es tener que despedir a un amigo.
      Besos y feliz semana.

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  23. Intrigante tu relato con un punto de humor negro, ya lo dicen que las herencias siempre dan problemas.
    Un saludo

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  24. Ante estas situaciones se suele acabar así...
    Besitos

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    1. Se acaba mal, eso es lo que pasa.
      Besitos.

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  25. Un final sorprendente para un relato en el que va aumentado la intriga y la emoción. Sin duda una buena herencia.
    Saludos

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    1. Muchas gracias Ambar! El final es la guinda al pastel.
      Saludos.

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  26. El relato magnifico, el final escalofriante.

    Besos!!

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    1. Muchas gracias Rosana! Digamos que el final tiene un poco de morbo ;)
      Besos!!

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  27. Después de leer este relato me estoy pensando hacer un testamento que cuando lo abran...se acuerden de mi, jajaja.
    Un abrazo

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    1. Harás bien, cuando lo abran, tachan ¡Sorpresa!
      Un abrazo.

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  28. Bueno...ufff ahora se entiende el empecinamiento de la madre...
    Y quién seřia el saludador, el jardinero o el padre que no volvió ni en cenizas???
    :)
    Muy bueno, como siempre.
    Besos.

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    1. Dejemos para la posteridad, que todos los números son para el jardinero, pero pueden seguir buscando...
      Muchas gracias!
      Besos.

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  29. Supongo que el sitio correcto para guardar los restos de un jardinero es la caseta de los aperos :)

    Las familias siempre guardan esqueletos en los armarios, a veces metafóricos y otras tan reales como estos. Nos sorprendería conocer de verdad a la gente que nos rodea.

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    1. Veo que tienes un sentido del orden muy apreciable ;)
      En las familias hay de todo, pero de todo.

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  30. Buenas tardes, vengo a visitarte para corresponder a tu grata visita y contestar tu cariñoso comentario.
    Gracia por el envío que me haces en él y seguro que tu abrazo me ayuda a recuperarme.
    Un abrazo, feliz fin de semana.

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    1. Muchas gracias Demofila por tu visita, fue un placer comentarte.
      Un abrazo y feliz finde.

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  31. Tantos secretos guardados en un solo cuento! He pasado un momento grato leyendo.

    Saludos.

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    1. Hola Taty! Un pequeño muestreo de lo que puede dar de si, un breve relato de misterio. Muchas gracias!
      Saludos.

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  32. Vaya inesperado final, aunque algo se deja entrever en esta misteriosa historia.
    Se mete uno en el relato esperando algo sin saber el qué y de pronto aparece una mano, podría bien ser la del desaparecido jardinero.
    Un abrazo.
    Ambar

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    1. Ya ves Ambar, el relato te atrapa para después dejar de manifiesto ese secreto que se cree a buen recaudo.
      Un abrazo.

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  33. Mira tú por eso no quería que se cambiara nada.

    Un abrazo Alfred

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    1. Es mejor dejar las cosas como están. ;)
      Un abrazo Malque!

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