martes, 9 de octubre de 2018

LISAS




Foto cortesia de I.C.C.



Lisas



El sordo ruido del caer de un bulto indefinido a las aguas del puerto en este atardecer otoñal, sólo atrae la sorda atención de las lisas del puerto.

Siempre prestas a beneficiarse, de todo aquello que les lanzan  esos seres tan curiosos y numerosos, que deambulan por el muelle.

Pero a esa hora en que la penumbra se va cerniendo sobre el muelle, hace rato que se han ausentado turistas y paseantes autóctonos con ganas de serlo, pero que se conforman con parecerlo en su propia ciudad.

Si no, de qué se iban a estar por aquella zona, tan masificada durante el día.

Respirando cien olores diferentes, de los numerosos puestos de artículos más o menos comestibles, siempre en oferta.

Pero a esta hora, ya no hay nada de ese bullicio, ni de olores, ni siquiera queda personal de los que recogen los tenderetes de artesanías multiculturales procedentes todas ellas de la misma frontera.

Acostumbradas a comer cualquier cosa, a las lisas no les importa mordisquear las orejas de aquel ser, recién introducido en las frescas aguas portuarias.

El sonido del entrechocar  cabos con los palos, de los innumerables yates que se hacinan como bancos de sardinas, apenas amortigua ese sonido característico del caer de un cuerpo inerte en el agua.

Pero ahí está él, donde no debe, para ver lo que no le conviene.

Si se hubiera podido acercar al bañista accidental, su cara no le hubiera pasado desapercibida, hay banqueros casi tan famosos como los roqueros más afamados.

Este había salido últimamente mucho más de lo estrictamente oportuno, en los telediarios durante todo un mes de un proceso, nada satisfactorio para los factótums, que gobiernan en la sombra.

Ya no era uno de ellos y el hablar demasiado conlleva la frialdad de un baño nocturno con exceso de peso en el equipaje.

Nuestro hombre sólo vio el alboroto de las lisas acudiendo prestas al reclamo de un posible alimento. Y sintió con mucho más dolor el hecho de su curiosidad fuera de tiempo.

Al siguiente chapoteo en las tranquilas aguas portuarias, ninguno de los habitantes instalados en los yates, (ya se sabe que el precio de los pisos,  ha promocionado su uso cómo vivienda), osa siquiera asomarse por  la borda.



Barcelona, 9 Octubre 2018


46 comentarios:

  1. Al más puro estilo novela negra y con Miles de fondo ya la combinación perfecta para querer saber más, indagar más...

    Besines.

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    1. Es que no se puede poner cualquier música. :)
      No indague más...no es recomendable.
      Besines.

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  2. Cuanto desconocemos de las cloacas el común de los mortales. Y gracias a dios.

    Me han dado ganas de un paseito por ese puerto al leer tu introducción!
    Besitos

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    1. Los mortales comunes y corrientes en realidad no nos enteramos de nada.
      Eso está bien, un paseito en una soleada tarde otoñal, es de lo más agradable.
      Besitos.

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  3. Que mal final tuvo , quiso ser testigo de primera linea , y mira tú como acabo , muy buen relato amigo mio , besos de flor.

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    1. Ya ves, por asomarse a destiempo :)
      Muchas gracias.
      Besos Flor.

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  4. Qué muerte más terrible tuvo!!!

    Quizás fue el karma, aparte de su poca discreción...

    Saludos.

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    1. Hay algunas muertes más tétricas que otras. Estos no tuvieron a la famila alrededor. Maldito kharma!
      Saludos.

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  5. Un trágico final, para un pintoresco lugar. Besos!!

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    1. Si ya ves, de sitio de esparcimiento familiar por la tarde a cementerio clandestino por la noche.
      Besos.

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  6. Me ha gustado la cadencia y el estilo de novela negra... Lo que para algunos puede ser lugar de paseo y diversión puede ser la tumba de otros...

    A saber qué habrá oculto en los sitios que visitamos a diario, ¿verdad?

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    1. Muchas gracias, objetivo cumplido :)
      Cuantas veces paseamos por lugares llenos de vida en la que no sabemos su lado oscuro.
      Ciertamente Beauséant.

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  7. Aun en los paisajes más pulcros diseñados para el turismo, la muerte está ahí, la muerte nos recuerda que el planeta es una tumba y abre sus fauces donde sea para recibirnos.
    Te dejo un abrazo.

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    1. La muerte está alrededor nuestro continuamente.
      Un abrazo.

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  8. Qué duro y qué bien contado. Mis felicitaciones.
    Un abrazo.

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    1. Encuentro que el agua en un elemento blando. :)
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  9. Por la boca muere el pez (gordo)

    Fue lo primero que se me vino a la cabeza, y creo que muy oportuno para la historia.

    Un beso

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  10. Que escalofrío al final, con lo distraída que estaba yo paseando por la zona portuaria a esas horas de la tarde observando lo bueno del lugar, de la mano de tu estupenda narración. En fin, cosas que pasan...
    Me gustó leerte Alfred.
    Un abrazo.

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    1. En cualquier bello rincón se puede desatar la desesperanza.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  11. Un final bien merecido, pudiera ser, ese plof oscuro y contundente ante un paseante despistado, dejando atrás los laureles de un pasado. Claro, nadie vió nada, ni escuchó nada. Tan solo las lisas mordisqueando las orejas del bañista lastrado.

    Muy bueno, Alfred. Un hallazgo en esta mañana. Un beso

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    1. No sé si para el pobre diablo que vió lo que no debía, será merecido. Las lisas a lo suyo.
      Muchas gracias Albada Dos.
      Un beso.

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  12. Que pena que tan bello lugar tenga ese final.
    Excelente Alfred.
    Feliz tarde.

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    1. No te apenes Carmen, por la mañana volverá a estar la mar de lindo.
      Muchas gracias.
      Buena tarde.

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  13. Hola Alfred!
    Unas palabras muy bien buscadas y con elegancia, para describir algo tan horrible. Me alegro de no haber estado en el puerto.

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    1. Hola Enric!
      Muchas gracias. Siempre ocurren cosas desagradables a nuestro alrededor, pero apenas nos enteramos.

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  14. ¡¡Que miedo Alfred sim se cae uno sin darse cuenta!!
    Si vuelvo algún día a Barcelona (cosa que me agradaría mucho), no me arrimaré al muelle y mucho menos al atardecer.
    Un abrazo.

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    1. Que exagerada eres, con lo bien que se está por el puerto en la tranquilidad del anochecer...
      Un abrazo.

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  15. Hola amigo...gracias por tu compañía y el reloj corre que se mata , el día
    y la noche se me antoja que corren demasiado.
    Un gran abrazo.

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    1. Gracias a ti amiga. El tiempo no respeta nada.
      Un abrazo grande.

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  16. No se si es un tipo de pescado Alfred.

    Besos.
    Interesante relato.

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  17. Hola ALfred, que bien narrado todo el proceso, ese cuerpo pasto de las lisas no sabemos si alguien lo echará en falta.
    Besos
    Puri

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    1. Hola Puri, muchas gracias. Desconozco ese punto. Pudiera ser que deja una viuda desconsolada, que aun no sabe que lo es y ante su desaparición seguro que el descuensuelo, el quedarse sin poder cobrar del seguro, le atenazará muy pronto :)
      Besos.

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  18. Yo siempre al oir de las lisas en boca de mi padre nunca supe porque me daban risa

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  19. Cuando voy al Puerto Deportivo de mi Ciudad y veo a las lisas entre los barcos, los que citas en tu entrada, me encanta echarles comida y ver como se deslizan hacia ella.
    Interesante entrada.
    Un abrazo

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    1. En los puertos están es su hábitat preferido. Además, cómo comentas, les dan de comer los paseantes.
      Muchas gracias.
      Un abrazo.

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  20. Muy fuerte... pero sucede. Y tal parece que esto es real.
    Abrazo.

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    1. Con lo que ha aparecido referente al periodista Khashoggi, sólo puedo decirte que la realidad siempre supera a la ficción...en mucho.
      Abrazo.

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  21. Alfred ,un placer recibirte por mi blog, también yo vengo gustosa a verte al tuyo que al tratarse de cosas del mar ,es muy hermoso pero ahora no lo visito...he leído algo de lisas y creo que se trata de un pescado, jaja eso creo.
    Bueno un abrazo con cariño.

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    1. Hola! Bienvenida! Son unos peces que prioritariamente se encuentran en los puertos, en aguas protegidas.
      Un abrazo.

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  22. Chof! uno menos...

    Sabes? En la Albufera de Valencia (yo soy de por allí) hay muchas lisas!
    ; )

    Besos.

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  23. Y Miles Davis tocando terciopelo...qué contraste...

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