Me paré ante un semáforo, esperando que se me pusiera en verde para cruzar una de las avenidas principales.
En una zona muy concurrida, pero en un hora de poca afluencia de tráfico, cruzaron varios peatones por delante mío.
El último de ellos, con paso normal, sin apresurarse, pero de caminar decidido, se detiene a mirar una de las papeleras que hay justo al lado del paso de peatones.
Sin disimulo alguno, hurga en su interior y extrae una bolsa de plástico transparente, dentro hay un papel encerado, de los típicos que utilizan en las charcuterías, lo saca y con la sorpresa, se le ilumina la cara, con sus dedos recoge la grasas de jamón que su anterior propietario ha desechado y se la come con fruición.
Está claro que para él ha sido todo un manjar, apura todos lo hilillos de jamón impregnados en el papel y tira la bolsa otra vez al interior de la papelera.
No va mal vestido, ni sucio, ni andrajoso, un poco desaliñado, pero porque me he fijado más y he querido ver un similitud a los que van arrastrando un carro viejo con ruedas de esos que se utilizan en los súper, gente que va con un gancho hurgando en los contenedores buscando algo aprovechable.
Oh también los que van metiéndose en los contenedores de papel y los van vaciando, para ser ellos los que aprovechen el valor de los cartones y periódicos viejos.
Los que meten las manos en el recogedor de monedas en las cabinas telefónica, por si ha quedado alguna atascada.
Me viene a la mente, la cantidad de gente que ha entrado a formar parte de ese club de desheredaos, que deambulan por la ciudad, sin destino fijo, se acercan a los cubos de deshechos en los mercados, para coger alguna cosa con que alimentarse,
Suena el claxon del vehículo de detrás y me saca de mi ensimismamiento, pongo primera arranco y me olvido del personaje.
El último de ellos, con paso normal, sin apresurarse, pero de caminar decidido, se detiene a mirar una de las papeleras que hay justo al lado del paso de peatones.
Sin disimulo alguno, hurga en su interior y extrae una bolsa de plástico transparente, dentro hay un papel encerado, de los típicos que utilizan en las charcuterías, lo saca y con la sorpresa, se le ilumina la cara, con sus dedos recoge la grasas de jamón que su anterior propietario ha desechado y se la come con fruición.
Está claro que para él ha sido todo un manjar, apura todos lo hilillos de jamón impregnados en el papel y tira la bolsa otra vez al interior de la papelera.
No va mal vestido, ni sucio, ni andrajoso, un poco desaliñado, pero porque me he fijado más y he querido ver un similitud a los que van arrastrando un carro viejo con ruedas de esos que se utilizan en los súper, gente que va con un gancho hurgando en los contenedores buscando algo aprovechable.
Oh también los que van metiéndose en los contenedores de papel y los van vaciando, para ser ellos los que aprovechen el valor de los cartones y periódicos viejos.
Los que meten las manos en el recogedor de monedas en las cabinas telefónica, por si ha quedado alguna atascada.
Me viene a la mente, la cantidad de gente que ha entrado a formar parte de ese club de desheredaos, que deambulan por la ciudad, sin destino fijo, se acercan a los cubos de deshechos en los mercados, para coger alguna cosa con que alimentarse,
Suena el claxon del vehículo de detrás y me saca de mi ensimismamiento, pongo primera arranco y me olvido del personaje.
Lo que antes era basura, ahora puede ser algo aprovechable. Lo explicas desde un espectador, en primera persona. Ese enfoque llega hacerlo muy real, porque sin duda, ahora esas historias las podemos vivir, lamentablemnte, muy a menudo
ResponderEliminarUn abrazo
Situaciones cada vez más cotidianas, en las que se ven inmersos mucha gente, inclusive los que tienen trabajos precarios.
ResponderEliminarUn abrazo.
Es triste y lamentable. Lo penoso es que no se sabe lo que va a durar ésto.
ResponderEliminarVa a durar mucho, porque la situación de desamparo entre la gente sin recursos va a más. Las organicaciones que se dedican a atenderlos ya no dan abasto.
ResponderEliminarAcá ya es algo corriente, gente durmiendo en la calle, dentro de los cajeros automáticos, cartoneros, mendigos, pobres. La realidad dolorosa de mi país.
ResponderEliminarUn abrazo
Por aquí estamos en las mismas, han pasado años y las cosas no mejoran.
EliminarUn abrazo Sindel.
La pobreza y la marginalidad se acrecienta y las cosas que antes quizás espantaba por lo indeseable, hoy ya no sorprenden, lamentablemente. Un abrazo
ResponderEliminarEstamos ante unas situaciones muy límites.
EliminarUn abrazo Neogeminis.
Hay gente en la calle, algunos no quieren ir a los albergues, y las asociaciones no dan abasto a socorrerlos a todos.
ResponderEliminarNo hay atención para todos y además no todos se dejan.
EliminarBesos.
Es una estampa muy corriente , desgraciadamente.
ResponderEliminarPoco a poco van desapareciendo lugares donde estas personas se surten: las cabinas telefónicas , ya no no existe, las monedas de los aparcamientos cada vez están más vacías por el pago con tarjeta. Pobre gente.
Avisarm
De cuando vi esta estampa, que me recordó el Londres de la época Thatcher, hasta ahora, la cosa no ha hecho más que empeorar.
EliminarLo estamos normalizando... y es peligroso. Yo cojo el bus junto a una iglesia que da todos los días de comer a los sintecho y tela la fila que hay.
ResponderEliminarAsusta esa realidad. Nos anestesiamos.
Bss
¡Bienvenida Sylvia!
EliminarYa hace años que está normalizado.
Asusta la cantidad de sin techos que hay por nuestras calles.
Bueno, consideramos que no va con nosotros.
Bss.
Una situación cada vez más común y a la que desgraciadamente nos estamos acostumbrando, una sociedad que derrocha y una parte cada vez mayor que viven de lo desechado. Lo relatas de una forma que es como estarlo viviendo. Muy bueno, besos.
ResponderEliminarLo peor es ese: "nos estamos acostumbrando"
EliminarCuando como bien dices se está derrochando dinero por parte de las administraciones que enfurece.
Besos.
hay que ver los comentarios del 14, como tú ya diagnosticabas que iba a durar mucho. esta historia, si te pasara ahora, ya ni te llamaria la atencion. unnicamente porque se lo come en directo. saludos Alfred
ResponderEliminarSí, la cosa ya apuntaba y por desgracia a sí ha sido.
EliminarSaludos Gabiliante.