jueves, 28 de diciembre de 2017

CONTROL 11 bis


¡Ahí! ¡Sí ahí mismo! A la izquierda, donde empieza el muro, estaba nuestro puesto de control, el 11 bis. (Fotos colección del autor)



De cómo fue mi primera participación activa en las 24 horas motociclistas de Montjuïc, allá por la prehistoria…

…estábamos en tierra de frontera, en un control que nadie sabía que pintaba allí en medio, los miembros de otros puestos vecinos nos miraron con la cara de desdén, propia hacia los novatos.

Nosotros imperturbables, nos limitamos a montar la tienda de campaña adjudicada y poner, todas las cosas para contingencias varias, en orden.

La carrera se iba desarrollando con la tranquilidad monótona de ir viendo pasar las horas y notar cómo sus participantes iban disminuyendo.

Estábamos encantados de poderlos ver en primera línea y sin pagar, bueno eso ya lo habíamos conseguido antes también, pero esta vez íbamos de legales.

Pero es lo que tienen las carreras de resistencia, que algunas máquinas no  resisten y ceden, y otras veces es el factor humano; el cansancio hace mella en alguno de los pilotos, y esa fracción de segundo en frenar o trazar, es fatal y  puede conllevar el accidente.

Para eso estábamos nosotros, bueno, me refiero a los controles de pista normales, lo nuestro era una circunstancia especial. El control 11 bis. Lo cual la indicaba que éramos un añadido, de última hora, (lo que se dice una improvisación, vaya), entre dos controles de verdad. El del Ángulo  y el de la Rosaleda, donde esa especie de falsa curva, que ya tomaban bastante despacio, al salir del ángulo y antes de frenar para la siguiente, allí nos pusieron.

¡Allí! Pero justo allí donde nadie esperaba que pasara nada, en una zona entre dos curva lentas, tuvo que ocurrírsele a alguien caerse y no solo eso, sino poner la pista perdida, derramando gasolina del depósito, que al ser de dos tiempos implicaba aceite en pista, añadido al del cárter, también depositado cual fina capa deslizante por el asfalto.

Nos faltaron pies para correr y manos para indicar el problema  a los participantes. Como jabatos noveles en esas líderes, desplegamos un abanico de banderas amarillas, para indicar la peligrosidad del lugar, (por aquel tiempo el color amarillo estaba bien visto por las autoridades, competentes por supuesto) avisando de máquina accidentada en pista, con piloto aturdido en el margen, por suerte sin consecuencias graves, aparte del orgullo herido y esas cosas. pero con el asfalto en mal estado.

Y lo más importante, mi presencia en la pista ondeando la bandera que mejor nos representaba y en aquella ocasión totalmente obligada, la de aceite por la zona de la trazada.

Protagonistas del momento, como toreros ante el peligro, así nos mostrábamos a las hordas de bestias que acometían la curva temerosos con lo que se iban a encontrar, ya avisados por el anterior control de que la cosa estaba chunga.

Mientras desesperados, mis compañeros echaban  sepiolita a discreción en la pista, para absorber el fatídico líquido derramado, yo seguía sólo ante el peligro, pensando cómo me había dejado engañar de aquella manera, para ver la  carrera gratis y en primera línea, según nos dijo el amigo que una vez instalados en el control pirata y montada la tienda, desapareció para hacer relaciones públicas y pavonearse con la cinta puesta de controlador total, ese pase para todas las zonas prohibidas, menos la que le correspondía.

Pero eso, a la moza agraciada con aceptar sus graciosa invitación no le iba a importar mucho…

Pero cómo le explicarían a mi madre que hacía yo en medio de una pista con las motos pasándome casi por encima, mientras las toreaba mostrando la bandera para mi cuatribarrada, para los demás la de “peligro: aceite en el asfalto” 
cuando me desengancharan de alguno de aquellos centauros, que apenas me veían, dado lo diminuto de mi tamaño, por mucho trapo mostrado, sólo veían una bandera con patas.(Por suerte tal cosa no aconteció)

La cosa se fue normalizando, mientras una vez retirado los escombros y el asfalto se quedaba limpio tras el sucesivo pase de competidores por el polvo blanquecino que habíamos puesto en la pista.

Aplausos y pitos es lo que nos correspondió a la cuadrilla actuante por parte de los verbeneros espectadores que aquellas horas de la noche, desviaron su mirada de las cervezas para ver el espectáculo ofrecido.

Digamos que superamos el trance con nota. De aquel grupo, unos acabaron corriendo, otros participando en algún equipo y otros de fieles espectadores, pero disfrutando todos un montón de la montaña mágica.

Así varió en los siguientes años, nuestra participación en la carrera de motos más significada e importante, de nuestra querida ciudad preolímpica, digamos de forma sustancial. Pero eso ya lo iré contando…



Barcelona, 27 Diciembre 2017




Fotos colección del autor





34 comentarios:

  1. Emocionante es.
    Besos.
    Feliz Año.
    Felices Fiestas.

    Ya nos contarás...
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, visto en la distancia, eso parece. En el sitio y lugar y en su tiempo no pareció algo tan extraordinario y desinteresado como en realidad debió ser.
      Feliz Año nuevo.
      Seguiré contando :)
      Besos.

      Eliminar
  2. Hola Alfred!
    Aventuras de juventud, que ahora se recuerdan con cariño. La Montaña Màgica, encierra muchos tesoros.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Enric!
      Así es, bellos y nostálgicos recuerdos, que ganan con la patina del tiempo pasado.
      Has mucha historia en esa Montaña Mágica.

      Eliminar
  3. Envueltos en ruido, la emoción a mil por hora. : ) te imagino.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Envueltos en ruido, humo y polvo. Todo a mil por hora y decidiendo en fracciones mínimas de tiempo. ;)
      Un abrazo.

      Eliminar
  4. Aventuras de un tiempo. Esas 24 horas de Montjuich.. Recuerdos de juventud

    Un beso

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Aventuras pasadas, recreadas ahora con un poco de imaginación, seguramente. ;)
      Un beso.

      Eliminar
  5. Te la jugaste... menos mal que acabó bien.
    Recuerdos preciosos.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Era mi obligación, supongo. Sí, acabó bien y todos contentos.
      Saludos.

      Eliminar
  6. A esas edades se hacen unas cosas que vistas desde nuestra madurez ponen los pelos de punta. Supongo que así tiene que ser.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Supongo que ahora lo vería así, como esas cosas que nuestros hijos no deben hacer.
      Un abrazo.

      Eliminar
  7. Qué recuerdo más chulo. Ay juventud divino tesoro.
    Besitos Alfred

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un bonito recuerdo. Cuando eres joven actúas con mayor desinterés y generosidad.
      Besitos Lopillas.

      Eliminar
  8. Debe de ser una actividad de vértigo, Alfred.
    Vida y emoción a todo trapo.
    Feliz año.
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí la carrera va bien y no hay percances, puede llegar a ser aburrido y todo.
      Feliz Año. Tecla!
      Un abrazo.

      Eliminar
  9. Un relato muy jugoso con esa intrepidez de la juventud donde el peligro acechaba sin duda.
    Un abrazo y feliz año.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No piensas en el peligro y actúas con total entrega.
      Un abrazo y Feliz Año Elda!

      Eliminar
  10. Quizás eso sea Vivir. No lo sé. Pero si lo recuerdas así, valió la pena, Alfred.
    Abrazos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Forma parte de una vida intensa. Valió la pena , seguro, eso y otras cosas de ese mundillo.
      Abrazos Alicia!

      Eliminar
  11. Qué recuerdos,eh...
    : )
    Bien por ti!

    Besos.
    Y por si no me da tiempo a venir...suerte para el año nuevo!
    Nos leemos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Oh sí...
      ;)
      Gracias!
      Besos Carmen.
      y¡¡¡ Feliz Año Nuevo!!!

      Eliminar
  12. Yo lo entiendo, porque desde siempre me encantan los rally y las motos.
    A veces estar en primera linea conlleva riesgos pero yo no lo cambio. Y eso que casi tengo algún "susto" también. Pero la emoción no tiene precio y tampoco es facil de lograr ... al menos para mí. Por eso hay cosas a las que elijo no renunciar.

    Y ...rafagas al cielo siempre.

    Un abraz☆

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bien hecho. Es una buena afición. De rallyes también podría explicar aluna batallita ;)
      Por suerte entre los allegados sólo hubo sustos, pero cosas graves también vi.
      Ráfagas siempre!!!
      Un abrazo.

      Eliminar
    2. Cuenta, cuenta también experiencias con las 4 ruedas!

      Eliminar
    3. Todo llegará. Rodando claro! ;-)

      Eliminar
  13. Con los años vemos los peligros y nos volvemos más prudentes, en su momento y a pesar del susto y el "canguelis", la adrenalina de estar en 1a línea seguro que compensó.
    Besos y feliz año

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Con los años nos volvemos algo más egoístas, pero también va a caracteres. Creo que siempre he actuado igual.
      Sí, siempre compensa.
      Besos y Feliz Año Conxita.

      Eliminar
  14. Estimado Alfred
    Mis deseos hacia ti nacen desde el corazón y son sencillos
    Que logres serenidad y bienestar en tu vida y que se prodiguen a tu entorno
    Que la salud te invada y mime
    Que por lo menos algunos de tus sueños,o metas se realicen
    Que siempre tengas un hombro donde verter tristezas o alegrías
    Para ti y familia un fuerte abrazo
    Buen Fin de Año
    y
    Prospero Año 2018
    .
    Abu
    -

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Estimada Abu!
      Me encanta esa serie de buenos deseos para conmigo y mis familiares. Espero y deseo lo mismo para ti.
      ¡Feliz Año Nuevo!

      Eliminar
  15. Ya tienes una interesante historia, que contar a los nietos, y que alguno que otro, también hemos hecho con esa edad, pero, como se solía decir : sarna con gusto no pica.
    ¡Feliz Año NUevo!
    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. No! Sarna con gusto no pina. ¡Nunca! :)
      ¡Feliz Año Nuevo!
      Un abrazo Manuel.

      Eliminar
  16. Una muy bonita experiencia la que nos cuentas en tu relato.

    Feliz Año Nuevo.

    Un abrazo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sí, un grato recuerdo, de esos que te vienen viendo fotos antiguas. ;)
      ¡Feliz Año Nuevo!
      Un abrazo, Rafael.

      Eliminar