martes, 3 de mayo de 2016

Vistas desde un campanario


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Aquella mañana empezó a amanecer muy pronto, al menos antes de cuando habitualmente solía clarear el día, parecía como si hubieran adelantado la hora del alba.

Un resplandor impresionante se encendía y apagaba en breves lapsos de tiempo, provocando una sinfonía de colores rojizos dignos de una primavera  en ciernes.

La humareda que provocaban, se mezclaba con la niebla natural, que empezaba a flotar por los campos, antiguos trigales en desuso, con alguna amapola despistada que no estaba al caso de su nueva denominación, campo yermo.

El estruendo tras los fogonazos, nos mantenían más despiertos y asustados de lo habitual en aquel tiempo y momento, en el que estábamos prestos para morir sin pedir explicaciones.


A medida que conseguían afinar un poco, los proyectiles levantaban junto con la tierra, estacas, sacos, cuerpos y demás elementos según donde cayeran, una inmensa oleada de psicosis negativa, que los suboficiales combatían a grito pelado, aludiendo a la virtud de las madres del enemigo.

Desde lo alto de un campanario, un infeliz, voluntario pinchado con una bayoneta, nos indicaba con banderitas de colores, la situación que intuía más que ver, en la zona que tan estruendosamente nos saludaba, en una nueva mañana dedicada a la barbarie sin tapujos.

Quietos, esperando que con el cese de el espectáculo pirotécnico, surgiera la oleada gritona indicando la visita del adversario, intentábamos ver tras aquellas asquerosas mascaras de gas, cómo se acercaban unos seres supuestamente congéneres nuestros.

Atentos a los silbatos de los mandos, parapetados tras los sacos terreros que coronaban las trincheras, comprobábamos una y otra vez el cerrojo del fusil, la fijación de la bayoneta, la cinta de la ametralladora, todo bien engrasado y sin pegotes de tierra que a cada poco nos caían encima, a medida que iban estallando las bombas a nuestro alrededor. Los enlaces, no hacían más que correr de lado a lado, a medida que las comunicaciones fallaban, al saltar por los aires alguna base de radio, con su servidor incluido.


A pesar de todo podía ser una buena mañana, era cuestión de llegar a la noche. Ganar un día más de nuestra existencia.

42 comentarios:

  1. Vivir el momento y poder llegar al siguiente, así vive el ser humano la guerra.
    Odiosas son, en las que todos pierden y nadie gana.
    Muy buen relato.
    Un abrazo.

    Ambar

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    1. La sinrazón del enfrentamiento bélico en aras de unos intereses nunca claros.
      Un abrazo Ambar.

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  2. Para todos los que están inmersos en problemas bélicos cada amanecer que logran vislumbrar, es un regalo que no esperaban ver. Por desgracia todavía hay demasiados que viven bajo esa mirada de temor en el mundo.
    Besos

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    1. A través de una mirada situada en las trincheras de la Gran Guerra, intento manifestar el deseo de tener un día más.
      Besos Ilesin !

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  3. Me ha parecido una escena de la Primera Guerra Mundial.
    Muy bien descrita.

    Saludos.

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    1. Muchas gracias Toro, en eso pensaba al contar la sin razón de bélica.
      Saludos.

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  4. Tantos soldados de a pie pasando angustiosamente las horas...en trincheras de guerras absurdas...
    Triste.

    Besos.

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    1. En la Primera Guerra Mundial, la carnicería humana fue brutal, para luego acabar cometiendo la misma barbaridad una y otra vez.
      Muy triste.
      Besos.

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  5. No guerras absurdas, mejor tiempos de paz.

    Besos.

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    1. Mucho mejor, pero parece ser que no interesa, se han de crear guerras por doquier.
      Besos.

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  6. Estoy con Toro, podría estar sacada de "Adios a las armas", o de "Johny cogió su fusil". Excelente narración, me ha puesto los pelos de punta.

    A modo de curiosidad, déjame hacer un apunte: soy un enamorado de la historia, y para alguien como yo, los conflictos bélicos del siglo XX (aunque los aborrezca) son ineludibles. Más de una vez he leído y visto en documentales al respecto que, aunque siempre tengamos presente las imágenes de las grandes batallas, como la de Somme o la de Verdún, realmente eso fue casi más la excepción que la norma. Lo normal es que, entre batalla y batalla, hubiesen casi entre seis semanas y dos meses de inactividad total, en las que los soldados que estaban atascados en las trincheras se pudrían literalmente entre sus propios excrementos, las ratas, los piojos, el aburrimiento, los nervios, el insomnio, el barro, las enfermedades... Hay multitud de crónicas de soldados rasos de todos los bandos que decían que casi preferían morir en batalla, y no por valor patriótico precisamente, que esa tensa espera, en la que muchos intentaban desertar, o autolesionarse, lo que en ambos casos la mayoría de las veces acababa en juicio sumarísimo y pelotón de ejecución. Ese conflicto fue la matanza llevada a cantidades industriales, las antiguas tácticas militares decimonónicas basadas en la carga de frente, contra el adelanto de la tecnología militar y la forma de infligir más daño a más enemigos en el menor tiempo posible. Por eso mismo fue tan terrible, y sigue grabada a fuego en nuestro subconsciente colectivo.

    Siento haberme alargado demasiado en mi contribución a tu entrada, pero, como habrás podido observar, es un tema que no me deja indiferente. Y tu texto ha evocado mis palabras.

    Saludos, tocayo.

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    1. De entrada gracias por la comparativa, son dos referentes a tener en cuenta.
      Tienes razón en cuanto a la inactividad en la guerra de trincheras y la desmoralización que eso ocasionaba.
      A parte de su aspecto bélico, se hace referencia ala guerra de trincheras, cuando hay dos posiciones antagónicas en las cuales ninguna se impone a la otra y tampoco hay voluntad de acuerdo.
      Véase la corta legislatura española que acaba de finalizar.
      Puedes enrollarte tanto como quieras, un placer tenerte por aquí.
      Saludos.

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  7. Creaste todo el ambiente, la circunstancia y el sentir. Que terrible es la guerra.
    Demos
    ¡Gracias por un día más!
    Un abrazo.

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    1. Gracias Sara, en la lucha diaria, nos movemos por días.
      Un abrazo.

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  8. Suena lo suficientemente terrible como para no querer vivirlo...
    Y por desgracia, se vive en tantos y tantos rincones!
    Besos.

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    1. Nadie quiere vivir una experiencia así, solo los insensatos que provocan los conflictos pero no los experimentan en sus carnes ni en su alma si la tuvieran.
      Besos.

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  9. Esa gran guerra, puesto uno en la piel, es un alegato a la necesidad de sobrevivir a ese día. Para luchar al siguiente por el mismo objetivo: seguir vivo

    Muy buen post. Un beso

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    1. Es curioso que el origen de pensar en la guerra, en cualquiera de las muchas que han habido, hay y habrán, sea la intolerancia que impide que un foro de debate para la creación de normas que nos faciliten la convivencia, tenga que cerrar y regenerarse con otra vez las mismas caras, por ser incapaces de ceder un ápice de sus retorcidas posiciones.
      Muchas gracias.
      Un beso.

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  10. Cómo debe latir el corazón en situaciones como ésta.
    Alfred, la norma principal para sostener la paz es la Justicia Social, como decía Pearl S. Bush, "las guerras ocurren cuando los pobres son demasiado pobres y los ricos demasiado ricos" En este momento ya estamos en camino de dichas guerras a ver si conseguimos ponerles el remedio.

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    1. Hola Tecla, pues ahora mismo ya estamos en una situación preocupante, esperemos un cambio de rumbo.

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    2. A ver si hay suertecilla y los políticos funcionen con la sensatez que les corresponde.
      Velando por TODOS y correspondiendo a la alta misión que se les encomienda y no a la alegría de sus intereses personales.

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    3. Tecla creo que necesitamos algo más que suerte, simplemente se han de poner al frente de los partidos gente capacitada para desarrollar un programa que seduzca al electorado y puedan negociarlo con sus adversarios.

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  11. En esta legislatura, las clases medias y bajas se han vuelto más pobres y las más altas, inmensamente ricos tanto a nivel nacional como mundial.
    Ya veremos.
    Tus entradas nos hacen pensar.

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    1. Gracias! Lo considero un piropo muy agradable.

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  12. Escribes muy bien. Me ha emocionado. Besos.

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  13. Hola Afred , un relato muy bien escrito y detallado por un momento me he visto en la trichera , con un caso y una ametralladora , desde luego es una escena tipica de cuando los Alemanes ocuparon Polonia , la foto del campanario es preciosa con ese cielo rojizo , gracias por pasar por mi blog , tu blog tiene pinta de ser muy interesante , te deseo una feliz tarde de Miércoles , saludos de Flor .
    Pd ; Es pero volver a verte más a menudo por mi blog , si tu lo deseas claro.

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    1. Gracias por tu visita y tus amables palabras. Pienso pasear con calma por tu blog.
      Saludos.

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  14. Leyendote , ahi estaba paralizada por la situacion fuera de mi control
    Cariños

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    1. Con los músculos agarrotados, con los nervios a flor de piel, esperamos en vela, el ataque al alba.
      Un abrazo.

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  15. Muy bien escrito. Parece realmente que lo redacta un corresponsal de guerra, en las muchas que Europa ha tenido y que de nada han servido.

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    1. Muchas gracias, realmente de poco han servido, cuando las ideas totalitarias y las fronteras siguen rigiendo nuestra Europa milenaria.

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  16. Es espíritu de supervivencia siempre encuentra un aliciente al que agarrarse. Muy bien descrito.
    Saludos.

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    1. Somos capaces de adaptarnos en cualquier medio, guerras incluidas.
      Saludos.

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  17. Que triste deben ser las guerras de pronto en un campanario quizá quisiera uno imaginar que sólo es un pasaje escrito y nada más... Puedes ver el tono rosáceo del cielo y respirar....

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    1. Las guerras son tristes, crueles y casi siempre inútiles.
      Gracias por tu visita y por comentar :)
      Un saludo.

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  18. Una jornada de guerra adornada con la vista de esa preciosa fotografía, y redactado con la maestría de un buen corresponsal.
    Esperemos que toda esa artillería que has descrito tan estupendamente, vaya desapareciendo de la faz de la tierra, ¡difícil...!
    Un gusto leerte Alfred.
    Un abrazo.

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    1. Muchas gracias Elda por tus palabras. Esperemos que desaparezca pronto.
      Un abrazo.

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  19. Así es Alfred, no sólo en momentos como el que describes, tan al límite, sino también en general, debemos vivir el aquí y el ahora. Una descripción fantástica de un horror como es el de la guerra, y la imagen además es preciosa.

    Buen fin de semana, un beso.

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    1. Gracias Sofya, vista ahora en un día gris, brumoso y con gotas, solo tiene el encanto de un viejo sistema de llamada al pueblo, en actos de convocatoria para eventos diversos ya fueran religiosos o simplemente sociales y de alarma. Me gustan los campanarios.
      El horror de la guerra se pasea por todas las geografías mundiales impunemente y en cualquier momento nos puede afectar.
      Vivamos el aquí y el ahora pero con la máxima dignidad posible.
      Buen finde, un beso.

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  20. Hola Alfred, aqui me quedé, así qué, voy repasando hasta llegar a la más reciente.
    Un abrazo.
    Ambar

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    1. Hola Ambar, bienvenida, pasa, mira, lee, remira, comenta si te apetece. Espero disfrutes de la visita.
      Un abrazo.

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