viernes, 22 de abril de 2016

Drac



             Casa Batlló  (Foto obtenida en Internet)

Drac

El príncipe se adentró con resquemor en el espeso bosque, por donde seguía la senda que le llevaba a la ciudad donde esperaba solucionar su futuro.
En un pequeño claro, impidiéndole el paso, un inmenso dragón estaba leyendo un libro de caballerías.
Sin más se dirigió a él para romper el silencio incómodo.
  
-     ¡Hola! llevas tiempo aquí.
-     Son tantos de vuestros años que ya no recuerdo.
-     Entonces sí que llevas tiempo.
-     ¿Me dejarás pasar?
-     ¿Y por qué no? ¿Qué te lo impide?
-     Tú presencia me incomoda.
-     Serás tiquismiquis.
-     Es prudencia, no siempre te encuentras con un dragón al paso.
-     Ya estamos con las suspicacias discriminatorias.
-     Pues entonces prosigo en mi camino.
-     ¿Vas a la ciudad de Siempre Acertarás?
-     Si así es, hay fiestas y concursos y como premio al más apuesto y valiente, que soy yo, podré obtener la mano de la hija del rey, que es, si las habladurías son ciertas la más bella del lugar.
-     Y tú vas y te lo crees.
-     ¿Acaso no es cierto?
-     Cuanto te han cobrado por la inscripción.
-     Aún nada, pero creo que son doscientos talentos.
-     No está mal, nada mal.
-     Es todo lo que tengo, si no sale bien, tendré que irme de cruzadas.
-     Solución un tanto radical, ¿No crees? No has pensado en trabajar.
-     Soy un príncipe, no puedo Oh tengo fortuna o muero en el campo de batalla.
-     Todo un héroe si señor.
-     Tu no lo entiendes, solo eres un triste dragón de bosque con mal aliento.
-     Perdona el mal aliento es por culpa de la deficiente alimentación que me dan tus congéneres. Me tienen a régimen de cordero todo el día, ni una triste calabaza.
-     La cuestión es quejarse, bien que traen la comida.
-     Sí es verdad, pero ser el monstruo que aterroriza a los forasteros tiene que tener una recompensa.
-     Pues me da en la nariz que se han hartado de ti.
-     Serán capaces, estos desagradecidos y yo con estos ardores que me producen fuego en la boca.
-     No sé, déjame pasar y con tu fuego te lo comas.
-     Pasa, pero piensa que hay buena competencia. ¿Cómo te llamas?
-     Jorge, en casa Jordi, pero eso es muy largo de explicar.
-     Está bien cómo quieras, espero que te vaya bien.
-     Se me dan muy bien las artes marciales y soy capaz de cortar una cabeza de un solo tajo
-     Pensaba que era un rio y no una forma de corte.
-     Ya nos veremos Drac chistoso.
-     Aquí estaré, esperando la comida de esos amigos.
El príncipe cabalgó a lomos de su silencioso caballo, que a pesar de haber escuchado toda la conversación se mantuvo al margen de ella, ninguno de los dos le dirigió la palabra y el pudo descansar tranquilamente y comerse un poco de alfalfa.
Cuando llegó a la población justo a un día de camino, se la encontró toda engalanada con estandartes y lienzos inflamados por el viento, luciendo todos los colores del arco iris.
La gente se movía afanosa por las calles, donde había  puestos ofreciendo comida y vino para los muchos transeúntes y curiosos que iban llegando para ver los torneos.
Llegaron  hasta el mesón donde pidió alojamiento para ambos, se llevaron el caballo a las cuadras y a él, sólo le pudieron ofrecer un cuartucho en las golfas, donde dormía las criadas.
Todo le estaba bien, era su última oportunidad de rehacer su vida, tras la ruina de su familia por culpa de los excesos de su hermano, el heredero del trono.
En el pueblo constató que había cierta tristeza en el ambiente, pues a pesar de ser de fiestas, no era oro todo lo que relucía.
Las gentes miraban recelosas, no se fiaban de los forasteros y los soldados enseguida estaban encima de cualquiera que levantase sospechas.
Al príncipe le daba igual, el sólo quería ganar la prueba y con ella el derecho a ser escogido para la bella princesa.
Al día siguiente se levantó hecho polvo, por dolorido de dormir sobre un jergón de paja sobre el duro suelo de irregulares tablas de madera y por la suciedad que lo rebozaba todo, más el inmenso griterío de sus vecinas, aprovechando sus momentos de asueto para parlotear de todo a gritos y risas.
Una vez en la plaza, se persono ante la mesa de inscripciones, montada para nobles autorizados a llevar capa y espada. Allí le notificaron que para conseguir el premio mayor, tenía que competir con los restantes pretendientes a base de imponerse a un temible dragón que vivía en el bosque y que había acabado con la cabaña de reses y bovinos de la antes otrora población ganadera de Siempre Acertarás. Denominada así por sus innumerables dichos y sentencias.
Se apuntó raudo, pues el animal en sí, no le pareció excesivamente peligroso y si juicioso, llegaría a una entente con él y ganaría la prueba de calle.
Así que esperó su turno para salir a competir, mientras tomaba unas cervezas con sus competidores.
Así vio como iban regresando candidatos renqueantes, ensangrentados y sin ánimos para contar su desgracia, algunos incluso no volvieron.
Cuando le avisaron que era su turno, salió raudo sin ponerse armaduras ni el casco, pues estaba convencido que solo era cuestión de hablar con el monstruo y negociar una buena entente.
-     ¡Hola!
-     ¡Hola! Te estaba esperando. Vaya pandilla de inútiles que han enviado. ¿A qué viene esto?
-     Se ve que están muy molestos por haberles dejado sin reses.
-     Menuda pandilla de mentirosos, Se las ha vendido su jefe y no ha encontrado nada mejor que echarme las culpas a mí, que encima le vigilaba el reino
-     Pues ya ves, tenemos un problema, quieren prescindir de ti por la vía más expeditiva posible, o sea, anularte del todo.
-     Menudo estúpido y luego que hará, ¿Cómo justificará la salida de borregos de la ciudad?
-     A mí no me mires, yo sólo quiero ganarme un puesto fijo en la corte, con chica incluida.
-     Como todos.
-     Si, ya llevo mucho tiempo dando vueltas.
-     Pues tú dirás
-     Te derroto, te llevo prisionero al castillo y te busco un lugar para que te instales. Tendrás que distraer a los niños por eso, que lo sepas, nada es gratis y escoges tú el menú.
-     Me parece bien, pero entonces no me saldrá el fuego por la boca.
-     Mejor Así los niños no se asustaran.
Le pasó una cuerda por el cuello y se lo llevó hacia el pueblo, donde fue recibido como un héroe y obligado a casarse con  la apuesta princesa, una practicante de sumo que estuvo encantada de tener un dragón para practicar, el cual no pensaba lo mismo y prefería el griterío infantil bajando por el tobogán de su espalda.

-      




42 comentarios:

  1. Si es que negociando se acaba con cualquier tipo de violencia.
    Esta versión es políticamente mucho más correcta.
    Lástima que la princesa no fuera tal como la imaginaba...
    Pero claro... en la vida no todo sale bien.

    Feliz día de Sant Jordi.

    Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Eso es verdad, negociando te ahorras muchos problemas y malentendidos. Lo de la princesa es una vena gamberra incontrolada ;)
      Gracias! Feliz también para ti.
      Saludos.

      Eliminar
  2. Esa princesa para hacer sumo con un dragón bueno es una nota de color en una fábula que nunca me convenció por cruenta.

    Un beso y feliz día de san Jordi, con o sin dragones, pero con rosas y libros

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Fabulando con una leyenda que celebramos con libros y rosas ;)
      Un beso y un feliz día de Sant Jordi también para ti.

      Eliminar
  3. Jajajjaja menuda princesita le has buscado a Jordi...
    Muy bueno.

    Feliz día,besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Un poco de broma siempre va bien ;)
      Muchas gracias!
      Feliz Sant Jordi!
      Besos.

      Eliminar
  4. Negociar por un bien común. Perfecto.


    Saludos Alfred

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Siempre es bueno y muy práctico negociar con el posible contrario.
      Saludos Malque.

      Eliminar
  5. La inteligencia o ser listo, son más importantes que la fuerza bruta.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Por supuesto, más vale maña que fuerza ;)

      Eliminar
  6. Un final muy inteligente para este cuento de principes y dragones.
    En la vida rara vez es así, por desgracia.
    FEliz día de San Jordi.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Digamos que es una versión distinta ;)
      Feliz día también para ti.

      Eliminar
  7. ay que lindo el dragoncito

    y que princesa¡¡¡

    excelente cuento para un día especial


    besos

    ResponderEliminar
  8. Alfred mira que me ha gustado la versión que le has dado a la leyenda, plas, plas, plas.

    Al final el día se ha pasado por agua.

    Un fuerte abrazo con mi cariño.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Rosana por tus aplausos. Hemos tenido un día bastante tranquilo justo hasta el final, en que me he mojado como un pollo. ;)
      Un abrazo con todo el cariño.

      Eliminar
  9. Vaya versión divertida que has montado Alfred.
    Este día nunca es lo mismo que los otros. Siempre se ha de montar algo especial, incluso con la literatura.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Tecla, hay que darle un giro a nuestras leyendas ;)
      Es un día especial y hermoso de vivir por la calle con todos los puestos de libros y rosas. Es un canto a la literatura y al amor.

      Eliminar
  10. Muy bien traído el relato.
    Feliz San Jorge.
    Un saludo.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias maestro!
      Feliz también para ti.
      Un saludo.

      Eliminar
  11. Jajajaja, qué bueno!
    Me ha encantado este cuento rompedor de esquemas donde la palabra prima y como siempre, la locura y falta de indagación e incluso la irracionalidad, reniegan de ella. Los estereotipos nos hacen mucho daño y aquí los vadeas.
    Pobre dragón, por cierto, vaya princesa le tocó en suerte.
    :)
    Mi aplauso sincero.
    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias Marinel, veo que has disfrutado del cuento :)
      Besos.

      Eliminar
  12. Me ha hecho sonreír esta nueva versión de la leyenda, más actual y en la que prima el entendimiento a través de la palabra, si se hablara más habría menos conflictos.
    Aunque pobre dragón!!!!
    Un saludo

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Cada uno sale ganando, ciertamente dialogando las cosas son más fáciles ;)
      Un saludo.

      Eliminar
  13. No conocía esta leyenda, aun así me ha gustado el relato. Ese dragón y ese príncipe, son tremendamente suspicaces. Ha de ser por eso que congenian y se llevan bien, en parte.

    Más saludos, Alfred.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Bueno esto es una versión muy libre de la leyenda oficial. Como comprenderás ahí está la gracia ;)
      Mis saludos, Julio David.

      Eliminar
  14. Entre príncipes y dragones anda el juego y en este caso se cumple la historia con princesa incluida jjjj.
    Muy buena la entrada Alfred y muy apropiada para la fecha con san jorge como protagonista.
    Besos
    Puri

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Puri, me alegra te gustara ;)
      Besos.

      Eliminar
  15. Una magnifica recreación de la leyenda de St Jordi, que me ha gustado mucho, al igual que tu blog.
    Muchas gracias por tus visita y comentario en el mio.
    Besos

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Llesin! Gracias por devolverme la visita. A veces salgo a dar una vuelta por ahí y dejo huelas de mi paso en los sitios que me gustan ;)
      Besos.

      Eliminar
  16. Bonito giro a la leyenda. Siempre el entendimiento no violento es lo mejor. Saludos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. hay que promocionar el buen entendimiento para solucionar todo tipo de problemas ;)
      Saludos

      Eliminar
  17. Estoy con TORO SALVAJE, las negociaciones son fundamentales para evitar la violencia, me ha gustado tu versión libre de la leyenda, tiene un aire romántico.

    Besos Alfred :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Sabias palabras las vuestras, negociando se evitan muchos males.
      Un poco romántico si debe ser.
      Besos Sofya :)

      Eliminar
  18. Jajaja, no conocía la leyenda, pero tu cuento está genial.
    Un dragón muy tierno al que le toco un gran trabajo, jajaja.
    Me ha encantado lo del "tajo", muy ingenioso.
    Fue muy placentero leerte Alfred.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Una muy libre versión de un cuento que corre por ahí en versiones para todo tipo de intereses. Una juego de palabras para distraer un poco ;)
      Muchas gracias Elda.

      Eliminar
  19. Pero habrá habido hombre capaz de semejante ajetreo por una mujer por muy hermosa y princesa que fuera...pero los cuentos, cuentos son y el tuyo lo es.
    La princesa, dejaba mucho que desear, una vena gamberra incontrolada...jajaja, pero eso parece ser que no debía importar demasiado, lo importante...era la mano de la hija del rey y sus talentos.
    El diálogo o negociación venció.
    Buen relato Alfred, tiene su aquel de romanticismo. :)

    Besos.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Gracias Daphne, me gusta que reconozcas su vena romántica ;)
      Besos.

      Eliminar
  20. Hola Alfred , bonita historia está de aragonés y procesa , sí es la leyenda de san Jordi , jamás la había oído , pero está te puedo decir que me a gustado mucho.
    Saludos y buenas noches que descanse Alfred .
    Pd ; Es que estoy mirando lo que tienes aquí paracon tú permiso sí no tienes inconveniente.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Digamos que es una versión muy libremente desarrollada por un elemento totalmente inclasificable por una lógica erudita.
      Se corresponden tus buenos deseos.
      Mira con total comodidad y critica todo lo que quieras e incluso puedes alabar si te apetece :)

      Eliminar