viernes, 12 de febrero de 2016

Atacama


Los vigilantes del Valle de la Luna, según culturas más foráneas, las tres Marías.
Figuras formadas por la erosión, donde la fuerza del viento a castigado a las partes más importantemente débiles geológicamente hablando.



La actividad de los géiseres es espectacular, como todo lo que acontece en la región, hay una intensa actividad subterránea gracias al volcán que tienen en la cordillera andina.




El borboteo del 
agua es constante, y las columnas de humo se hallan en una muy extensa del parque, la más cercana a la cordillera.



Nuestra estancia en este lugar será difícil de olvidar, es muy distinto a todo lo visto ahora y eso que ha sido importante y muy diferente entre sí, pero siempre con alguna conexión, pero el desierto de Atacama es otra cosa.





Las calles están tranquilas fuera las horas del bullicio formado por los visitantes que se mueven en busca de los tours o recién llegados buscando alojamiento. Es curioso como se rigen los horarios, marcados por las diversas excursiones a realizar.



Te sorprende la capacidad del ser humano por adaptarse a un medio por áspero y duro que sea, en cualquier circunstancia y lugar es capaz de sobrevivir, gracias a la minería, al cultivo y pequeña explotación ganadera, o ahora mucho mejor gracias al turismo.



A la sombra de un árbol, parecido a nuestros tamarindos, con sus hojas pequeñas y escasas pero suficientes para dar una cierta nota de frescor. Lo cual hace que te lo pienses dos veces antes de enfrentarte al impecable sol exterior, porque no se si lo comenté, estamos en medio de un desierto y se nota. 



En el viaje de regreso hacia Santiago, charlando un rato con una persona de la localidad, maestra reciclada en pequeña empresaria, me hice una idea aproximada de lo duro que debía ser la vida en estas tierras y como la llegada del turismo masivo les ha librado de una dependencia económica de trabajos precarios.


La iglesia de San Pedro es una restauración y reconstrucción de la fundada en el siglo XVI, víctima de un incendio que la destruyó prácticamente por completo.




Cuando el sol desaparece, la tierra se enfría rápidamente y es el momento mágico en el que las piedras incrustadas de sal, crujen y se lamentan por el cambio de temperatura.




San Pedro de Atacama, Febrero 2016.

14 comentarios:

  1. Muy bueno,me alegro que vuelvas pero echaré en falta tus crónicas. Buen viaje!!! 😃

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    1. Gracias por estar ahí dando ánimos al pobre viajero comentarista :)

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  2. Es impresionante la cantidad de sensaciones que se agolpan y despiertan en un viaje, cuando salimos y caminamos cada paso se torna descubrimiento inmediato.

    Mi abraz✴

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    1. Salir a viajar, abrir la puerta de casa y asomarse al mundo es llenarse de una serie sensaciones, de captar todo tipo de momentos, ambientes, olores y palabras.
      Un abrazo!

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  3. Uffffffff tengo calor aquí... no quiero ni imaginar como debe ser transitar por ese desierto.
    Mi genética necesita frío, lluvia y poca luz, o sea que ni loco voy.

    Saludos.

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    1. Entonces mejor ni te acerques, el sol es desbastador,la sequedad notable, con calor a todas horas y un frío impresionante, estuvimos a -2º antes de amanecer, en la zona de los geisers. :)
      Saludos

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  4. Respuestas
    1. La posibilidad de haber podido visitar estos parajes es una cosa fantástica.
      Saludos.

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  5. Muy interesante lo que explicas y muy bonitas las fotos.
    Muy curiosa la foto de los Vigilantes del Valle de la Luna y la actividad volcánica.Tiene que ser difícil vivir en el desierto de Atacama.
    Muy bien turista, un buen saludo.

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    1. Muchas gracias! Las fotos nunca hacen justicia a lo que es la realidad en si. Sólo captas un momento, una visión, como mirando a través de una ventana y perdiendo la perspectiva global, que es impresionante.
      Un buen saludo del viajero.

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  6. Qué descubrimientos...

    Besos Alfred!

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  7. Claro, Alfred. En cuanto tenga Internet de nuevo, regreso a los blogs.
    Un abrazo! Gracias por tu visita!!!

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