lunes, 25 de enero de 2016

Las Torres del Paine






Un lugar que casi podríamos decir es un lugar sagrado. La naturaleza te envuelve de tal forma que da pie a manifestar cuán poca cosa somos ante ella.



Aquí se encuentran des tranquilos lagos de azuladas aguas, por la aportación de los sedimentos que arrastran los hielos del glaciar,  hasta muestras de la bravura de otras saltando entre rocas.

Lagos negros como el fondo los ojos de una pantera, en los que se refleja el sereno vuelo de un cóndor acechando su alimento.

Serenos trozos de hielo, pequeños témpanos que no llegaran a hundir ningún titánica, se pasean por el lago Brey para solaz de los turistas embarcados.

El viento azota fuerte en algunas zonas, donde como por un pasillo de su propiedad circula de forma impresionante haciéndonos agarrar fuertes nuestros pies y agachar nuestra testuz ante su paso.

Al entrar en el parque te saludan algunos grupos de guanacos, que entretenidos en su desayuno, saludan un tanto indiferentes a la fama que puedan darle las muchas fotografías de las que son protagonistas.



Para impresionarnos un poco sobre el poder intimidatorio del parque se nos recuerda tanto en los planos como por los guías, de la existencia de jaguares que aunque sea casi imposible de ver están.

Es una advertencia digna de tenerse en cuenta para las almas asilvestradas que prefieren adentrarse por el parque a su libre albur, en excursiones por senderos que te conducen a los diversos refugios puestos en sus itinerarios los cuales pueden recorrerse en unos cinco días. Normalmente son grupos conducidos por guías conocedores de la mayoría de secretos del parque.



Contemplar las espigadas torres ya es un espectáculo en si mismo, su espigada belleza como puñales desafiantes ante las nubes del cielo tiene su qué, e imaginó el respeto que les mostraron los antiguos pobladores indígenas.



Dada la ingente cantidad de visitantes, sobre todo ahora que estamos en su verano, se hace difícil imaginar y aislarse para poder apreciar tan bello espacio natural, como cuando atraviesas el río en una pequeña pasarela, en la que tienes que hacer turnos, pues sólo permiten grupos de seis personas sobre ella y eso hace su cruce algo bastante lento lo cual no deja de ser una anécdota por los muchos que somos deseosos de movernos por tierras reservadas gracias al parque.


En Puerto Natales se centra casi toda la actividad dedicada al parque, de origen ganadero su población se ha volcado en atender a la cada vez más numerosa lista de visitantes.


En sus orígenes casi todas las tierras de la Patagónia chilena y parte de la argentina , pertenecieron a un consorcio europeo que las explotaba para la cría de ovejas, sacando rentabilidad con su lana y carne para el mercado europeo, pagando poco y en especies a los trabajadores. Más tarde vino una reforma agraria que les obligaba a repartir las tierras entre los residentes, lo cual hizo que desapareciera el enorme latifundio siendo parcelado y dedicado por los colonos a ganadería vacuna más rentable y otros que continuaron con las ovejas, pero con la pérdida del mercado y las devaluaciones, estos últimos fueron desapareciendo. Puerto Boira ganó es el centro de salida hacia Europa de la carne que aquí se produce como era antaño. Por eso el turismo les ha venido estupendamente. Hay que reconocer que ello produce unos precios algo exagerados para lo que ofrecen y en el parque no digamos sus limitadas cafeterías son de temer y sólo de uso obligado en caso de emergencia, como la tormenta que nos pilló a nosotros, haciéndonos imposible soportar el agua de lluvia que como alfileres se recreaba en adormecer nuestras caras.




Como nota de carácter culto mencionar la presencia como maestra de la poetisa Gabriel Mistral en el año 1912, estancia en la que escribió el poema Desolación, ante las sensaciones que en aquel tiempo tan duro le inspiraron escribirlo.

4 comentarios:

  1. Muchas gracias! Pero te aseguró que estando ahí, es fácil que te salga una buena crónica. Es un sitio maravilloso.

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  2. No parece real... Buff...

    Besos Alfred!

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    1. Son paisajes majestuosos, con algo de fantásticos, y un poco de increíbles.
      Besos Sofya!

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