sábado, 28 de febrero de 2015

GARGOLA





                        Gárgola (obra de Modesto Trigo)



Tenía la ciudad a sus pies, toda para ella sola, la contemplaba con un cierto aire de superioridad, el que se tiene al llegar a lo más alto.

Otra cosa era saber como lo había conseguido o si alguien o alguna circunstancia ajena a ella lo habían propiciado.

Aun dominando la escena, no todos los que estaban a sus pies eran capaces de reconocerla.

La mayoría, pasaba por debajo sin fijarse, en aquella maravilla, ahí en lo alto, sobre sus cabezas.

Esto no le molestaba en absoluto, pues desde su alta posición, no perdía el tiempo en disquisiciones sobre lo que pudiera pensar la gente de allí abajo.

Allí estaba, bien alta, bien plantada, bien distante, sin sentir nada por las múltiples hileras de personas diminutas, que como hormigas afanosas, transitaban por el suelo.

Estaba un poco sola y aislada, arriba en lo alto, el viento le traía parte de las conversaciones que se formaban, pero de forma incompleta y  mezclada.

Así que su conocimiento de la realidad inferior era un tanto difuso, parcial y sesgado.

Algo común, parece ser, entre los que se mueven por las alturas, poseedores de una información confidencial y muy privilegiada.


Y así seguía, contemplando una ciudad hermosa, atrincherada en su superioridad manifiestamente equívoca. 

6 comentarios:

  1. Educada y diplomática crítica de la superioridad de algunos personajes para estar en la cúspide, no importa cómo, sin generar riqueza social, pero si individual. No hay que marcharse muy lejos, para describir buenos ejemplos.

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  2. Creo que se pueden considerar varias lecturas, la tuya es muy acertada, a mi modesto criterio.
    Un saludo.

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  3. Si nos observan desde torres de marfil, cual gárgolas, pues no lo sé, pero el cuadro me inspira muy diferentes sensaciones. La de superioridad no, tal vez la de majestuosa y altiva mirada al horizonte.

    Un abrazo

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  4. La superioridad de una mirada desde lo alto con cierta con displicencia tal vez.
    Un beso.

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