viernes, 9 de enero de 2015

PERFUME MUY PERSONAL



Opium ( parte I )





Era una señora de una edad indeterminada, que es lo que se pone cuando tienden  a ser mayores, pero conservan el aplomo, la presencia y la prestancia, que no las hace invisibles.
Últimamente se sentía inquieta, es lo que pasa cuando, con una vida ordenada, con pocas o ninguna sorpresa,  casa impoluta, marido domesticado, hijos convenientemente educados, haciendo de becarios en países desarrollados, aparece  repente una nota discordante y nos dice que algo no está en su sitio.
Son detalles, que solo una persona preparada puede notar, esos abrazos de su cónyuge al despedirse para ir al trabajo y que ahora duraban unos segundos menos.
En el bufete no esperaba maravillas, dado el ajetreo diario y la multitud femenina que se juntaba, no se notaría una diferencia.
Pero  cuando Jerónimo, su mascota, un esplendido y esbelto cocker spaniel, un poco zumbado e imprevisible, como se espera de él, empezó a rehusar sus caricias, es que algo en ella no estaba bien.
Luego  su amante,  Alejandro algo más joven que ella, no mucho, no se vayan a pensar que era un caprichito momentáneo, era una relación estable, que se remontaba a cuando se interesó por la ópera y se saco un abono anual, y de eso  hacía…unos cuantos años, también se mostraba reacio a sus arrumacos.
Entonces se dio cuenta que tenía algo que averiguar, dar con la causa de ese desafecto general, que estaba minando su excelente autoestima.
Se fue al salón de belleza, para explicar que consideraba llegado el momento de plantearse  un cambio de imagen, después de hablar con la encargada, se quedó en su sillón y allí mismo la chica que le hacia la manicura, se lo soltó.
-      No usa el perfume de siempre, este es más ácido y no le sienta bien.
-      Pues muchas gracias, pero estoy usando el mismo desde hace muchos años y le sigo siendo fiel.
-      Pues algo hay diferente, no huele Ud. Igual, se lo aseguro.
-      Uso Opium
-      Si, lo sé, pero han cambiado la fragancia, el nuevo es diferente.
¿Quieres decir? No lo noto
-      Mírelo bien.
-      ¡Gracias! Lo haré.
Al salir, sin traicionar su look, no podía faltarse a sí misma, se dirigió a una perfumería, para averiguar, que había de cierto en la información facilitada por la chica.
En el establecimiento, le comentaron que no tenían ninguna información de que el cambio de envase,  hubiera implicado uno en la formulación del producto. Pidió unas muestras, que gentilmente le facilitaron, para poder cotejarla con la que tenía en su casa, también le dieron papeles para fijar la suya y así se fue tranquilamente para su casa.
Cuando llego a su casa, impregno un papel con el suyo, los noto igual, se lo hizo oler a Jerónimo, que se escabullo hacia la cocina.
Probó poniéndoselo en la muñeca, variaba un poco, pero en esencia, lo notaba todo igual, se fue a buscar en el estudio de su marido, tenía la manía de coleccionarlo todo, con muchas estanterías de casilleros con múltiples chorradas, una de ellas eran botellitas de perfumes, encontró una de las antiguas y ¡Oh cielos!, ese si era su perfume.
Jerónimo le movió la cola,  Paco su marido coleccionista, la abrazó con entusiasmo sin preguntar que había para cenar y Alejandro… no estaba  para poder comparar, tendría que esperar al viernes.
Nada más levantarse por la mañana, tras su zumo de naranja, tostadas con mermelada de frambuesa y café, salió zumbando hacia la perfumería. Hay cosas que no pueden esperar.
Se presentó, solicitando muestra en mano, ese perfume, en ese envase, en el tamaño que tuvieran, sin importar precio.
Cuando le comunicaron, que ya no se fabricaba, no había en ningún mayorista, que estaba agotado en el mercado, desde hacía, ni se sabe los años, le entró el pánico.
Empezó a sentirse desolada y triste, la vejez a la vuelta de la esquina, sin atractivo para nadie, esperando que quizás unos futuros nietos, cosa harto improbable dado el nulo interés de los hijos por el tema, le hicieran algo de caso, si la merienda estaba a la altura.
No podía ser, se dirigió al despacho, con la cara demacrada, el ceño fruncido y la pasión vengativa en los ojos.
Solicito a Encarna, la recepcionista, que no le pasara llamadas, ante la cara de pasmo de esta, le comento que no se encontraba muy bien y mejor le trajera paracetamol de un gramo, a ser posible.
Encerrada en las cómodas y tapizadas paredes de su despacho, con las cortinas corridas tamizando  los primeros rayos del sol matutino, se sentó ante el ordenador e inicio su búsqueda, la búsqueda de la verdad sobre el perfume perdido.
Tras rechazar varias búsquedas, que sólo le llevaban a ofertas o variantes del original, encontró un anuncio explicitando sus características.
Opium
Opium, una puerta abierta a un mundo imaginario. Erase una vez Opium. Más allá del perfume, una estela opulenta, fascinante, inimitable. Un billete de ida a un universo simbólico y enigmático. Un viaje onírico a confines de ensueño repletos de encantos insospechados. La experiencia de una vida en su máxima expresión.
Combina armoniosamente notas que en apariencia parecían oponerse: un ramo especiado floral, una nota fresca muy singular y una base cálida. Tras las notas de Mandarina, Bergamota y Muguete, se revela un corazón de Jazmín, Clavel y Mirra. A continuación, los aromas profundos de Vainilla, Ámbar, Opopónaco y pachulí se funden en la piel dejando una estela turbadora. La armonía oriental especiada nace con una extrema sensualidad.
 
- Tipo de producto: Eau de Toilette 
- Tipo de presentación: Vaporizador 
- Género: Femenino 
- Nota principal: Floral 


Tras vez la cadena de comentarios de todo tipo, que suelen dejar los internautas, observó uno de alguien con un problema parecido al suyo y que comentaba haber oído hablar de la posibilidad, de que hubiera algún envase antiguo en un pequeño país pirenaico.

Como estaba a menos de cuatro horas en coche, pensó en ir el viernes siguiente, estaba dispuesta a sacrificar su sesión de ópera y posterior recreo en el hotel con su querido Alejandro.

Así pues, decidió pasar los dos días que faltaban, prescindiendo de su falso perfume y no poniéndose fragancia alguna, lo cual no alteró demasiado su convivencia familiar, todo volvió a su rutina, reservando las gotas de la muestra para alguna ocasión especial o desesperada.




10 comentarios:

  1. Pues parece que algo pasa con el perfume o colonia de la señora. A ver qué nos depara el relato!.

    Un abrazo

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  2. Las fragancias muy personales, siempre traen sorpresas, seguro.
    Un abrazo.

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  3. Tengo que felicitarte por la foto de la protagonista, está muy bien, no la foto, la protagonista. La costumbre de la colonia en el mundo femenino, es harto frecuente, aunque también pienso que el mejor olor, es aquel que no se nota.

    Tengo que confesar que el escritor me ha dejado intrigado con el diferente olor de la protagonista, que seguiré con atención.

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  4. Un poco de intriga, siempre va bien, mantiene el interés del lector por seguir la pista olfativa.
    Un saludo.

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  5. Esto exige una segunda parte. Muy bueno Alfred. ¡Un saludo!

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    1. Gracias! Estoy en ello, a mí también me intriga.
      Un saludo.

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  6. Alfred, muy intrigante la histoira, no se como se resolverá, esperaremos...
    De todas formas felicitarte por el tema, los perfumes forman parte del mundo de las mujeres, y la prueba la tenemos en los anuncios publicitarios de éstos últimos días.
    Volveré por aquí para saber que pasa con ese perfume.
    Por cierto si deseas saber como terminó la historia que tenía en mi blog pásate y lo averiguarás.
    Besos
    Puri

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    1. Como puse antes, a mi también me tiene intrigado esta historia, espero ver el desenlace.
      Pasaré a verte.
      Besos!
      Alfred

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  7. Ahora sí, voy desde el principio, luego leeré los otros.
    Me parece una historia con mucha crítica social, eso la hace doblemente atractiva.
    Me gusta cómo la has narrado, es creíble y atrapa, veremos cómo sigue.
    Aprovecho para dejarte un fuerte abrazo, no es olvido, es que... Excusas.
    HD

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